25 de Marzo de 1945
- Scott, tengo algo que decirte.
Mi voz sonó tímida y algo temerosa, lo cual él pudo notar. Entrecerró sus ojos, pero luego me dio una mirada algo preocupada, demostrando que le importaba cualquier cosa que fuese a decirle. Me senté en el sillón, y él no tardó en acomodarse al lado mío.
- ¿Pasó algo, Lyds? -me preguntó, examinándome de arriba a abajo. Aquella acción también solía hacerla Stiles cada vez que yo demostraba misterio sobre algo, como si escondiera algún golpe o algo-. ¿Estás bien?
Asentí con la cabeza, tratando de primero tranquilizarlo y de evitar que se asuste.
- Me enteré de algo cuando fui al doctor, algo realmente importante -empecé a explicarle.
Por la cara de Scott pude descifrar que se esperaba lo peor, sin importar que le haya dicho que me encontraba bien. ¿Quién sabe lo que podría haber pasado por su cabeza luego de esas palabras?
- No es algo malo, no es algo malo -dije alzando las manos de arriba a abajo para que cambiara aquella expresión.
Scott relajo los musculos al instante y asintió bastantes veces, me hizo un movimiento con la cabeza para que siguiera.
- Bueno... Quería decírtelo antes... Pero, la verdad... No lo sé, ¡Ay Dios! -llevé mis manos a mis caras y me tapé los ojos y mejillas sintiéndome más nerviosa. Scott dejó escapar una pequeña y confundida risa.
- Esta bien, Lyds... Calma -me regaló una sonrisa y yo asentí de inmediato-. Puedes contarme.
Asentí y saqué mis manos de mi cara y las llevé a mi regazo, levanté la vista para mirarlo a los ojos, este se mantuvo callado hasta que me atreví a soltarlo.
- Yo... -solté sintiendo cómo el aire se me iba por un medio segundo-. Voy a ser madre, Scott... Estoy embarazada.
Scott parpadeó un poco. Exhaló un poco de aire mientras sonreía. Pero enseguida su expresión cambió: se puso serio y tragó saliva, viéndose realmente nervioso.
- ¿Es de Jackson? -pude sentir como el miedo lo inundaba. Yo negué con la cabeza, a lo que él suspiró y luego volvió a sonreír-. Dios, Lyds... ¡felicitaciones!
Sonreí mientras lo veía sonreír a él, pero, repentinamente, su expresión volvió a cambiar. Se quedó más pensativo y se acomodó en su lugar, algo incómodo.
- Entonces es de Stiles... El padre es Stiles... Un judío -se dijo más a sí mismo, como si en parte le doliera. Mi corazón empezó a latir rápidamente.
- Debería haberme cuidado, lo siento. Pero, pero, no es un error... Claro que no lo es... Sólo... Lo siento, yo...
- ¿Qué? -me preguntó él, interrumpiéndome, mirándome completamente confundido. Yo tomé aire y luego lo solté, haciendo silencio. Luego sonrió con algo de ternura- ¿Por qué te disculpas conmigo?
- No quiero... No quería que me regañes, que pienses que es un error...
- Lydia, yo no soy nadie para juzgarte -apuntó con una sonrisa. Yo apreté los labios-. ¿Cómo puedes pedirme perdón por algo así?
Abrí y cerré la boca sin saber muy bien como responder. Scott suspiro y se levantó para caminar a donde estaba, se agachó de modo que quedaba mirándolo a los ojos, dejó sus manos en mis rodillas y me sonrió.
- Escúchame bien, Lydia... Yo soy tu mejor amigo en el mundo y te quiero demasiado, nunca podría juzgarte, ¿entiendes? No soy tu padre, ni Jackson... -apreté los labios ante la mención de estos dos-. Soy sólo Scott, no voy a regañarte.
ESTÁS LEYENDO
Love on a Hill || Stydia
RomanceLas esperanzas de vida de Lydia son pobres. Las de Stiles también lo son. A pesar de que compartan aquello, sus vidas son totalmente diferentes. Cuando sus caminos se crucen, se darán cuenta de que eran exactamente lo que necesitaban para ser feli...
