Capítulo 77

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5 de Enero de 1944

Como ya era parte de la rutina de todos los días, metí la comida en la bolsa, para luego partir de mi casa hacia lo de Stiles, donde sabía que este último y el pequeño Liam me estaban esperando. Sin embargo, a medio camino, decidí pasarme por lo de Scott, para ver cómo se encontraba.

Realmente no me esperaba ver lo que mis ojos vieron. Tuve que apretar mis puños para controlarme y no salir corriendo en ese preciso momento para golpear a mi amigo.

Noté como Scott besaba los labios de una chica con una larga melena rubia. Enterraba sus dedos sobre la piel de esta, como si con eso pudiera dejar ver los sucesos que habían ocurrido la noche anterior.

El corazón se me hizo trizas al ver a Erica en la casa de Scott. ¿Cómo podía hacerlo? Era imposible que Scott haya podido superar a Allison de un día para el otro. Además, ¿por qué el iría tras alguien quien sabe que no es buena para él?

La chica seguía agarrándose a su cuello, casi como impidiéndole alejarse. En cualquier ocasión hubiera sido un acto tierno, pero no lo era. Era algo repulsivo y asqueroso.

Caminé a pasos fuertes, no me detendría ni aunque un trueno cayera y partiera mi camino, no. Quería encararlo, a ambos de hecho.

Cuando me vieron, o mejor dicho cuando escucharon mis pasos, Scott tiró de Erica hacia atrás, como empujándola, impidiendo que yo lo viera. Muy tarde.

— Creía que nunca estabas en casa —me dirigí únicamente a Scott. Levantando la cabeza levemente y cruzándome de brazos, él miró a Erica y luego a mi.

— Ahora estoy en casa —repuso con una voz monótona, mirándome con desinterés.

— Vete de aquí, rojita —escupió Erica.

Eso para mí había sido el colmo. Tomé a Erica del cabello y logré hacer que se separara de Scott. Antes de que él o ella pudieran protestar, empujé a mi amigo hacia dentro de su casa, dejando a Erica afuera, cerrando la puerta tras de mí.

— ¿Qué mierda estás haciendo?

Scott dio unos pasos hacía atrás, y levantó las cejas, soltó una risa sarcástica. Se cruzó de brazos.

— Oh, ya veo... Quieres cambiar de decisión, ¿no? —mencionó él en un tono divertido. Casi como burlándose. Entrecerré los ojos.

— ¿Has estado bebiendo? —cuestioné acercándome a él, como respuesta soltó una risa.

— No te preocupes por mi, Lydia —dijo finalmente, pasando de mi, veía que se dirigía a la puerta, pero lo detuve.

— ¿Con Erica?, ¿Te acostaste con ella? —él se cruzó de brazos y asintió con una sonrisa burlona—. ¡Por el amor de cristo, Scott!, deja de actuar como si nada te importara... ¿te das cuenta de lo que hiciste?

— ¿Qué te importa lo que hago? —habló con frialdad, mirándome desde arriba— No quiero verte aquí.

— No puedo creerlo —negué con la cabeza—. ¿Esta es tu idea de querer dejar de pensar en Allison? ¿Follarte a cualquier chica que pase por tu puerta? ¡¿Quién eres, Scott?!

Scott entrecerró los ojos, mirandome confundido y enojado.

— ¡¿Me estás tratando de insultar?! ¡¿Acaso no me reconoces?! —empezó elevar la voz acercándose cada vez un poco haciendo que en más de una ocasión apretara los ojos y quisiera alejarme. Odiaba los gritos—. Déjame decirte, Lydia, que de todo el mundo eres la menos indicada para decirme que no me reconoces, porque yo dejé de reconocerte hace mucho y jamás te lo he sacado a relucir.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora