Capítulo 51

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— Lydia, no te muevas —Scott ordenó, sosteniendo un cuchillo en mano.

Lo miré con expresión desconcertada, y también asustada. El cuerpo de Stiles tembló, sobre todo por el hecho de que Scott venía con el uniforme del ejército, quizás.

— ¿Qué haces aquí? —le pregunté— ¡Me dijiste que me dejarías venir!

Scott se acercó más hacia nosotros, y Stiles, aún tomado de mi mano, dio un par de pasos hacia atrás, manteniendo una distancia constante. Él me tenía aferrada a su cuerpo, envolviéndome con sus brazos, mirando a mi amigo con total desconfianza.

— No te muevas —volvió a repetir mientras se acercaba lentamente. Notaba el cuerpo de Stiles temblando a mi lado.

— Scott, no —le dije firmemente. Negando, haciendo que el nudo en mi garganta comenzará a formarse—. Tú me dijiste que no lo lastimarías...

— Te dije que no lo lastimaría si no subías —contraatacó.

— Pero tú fuiste el que me dejo subir —chillé. Scott dio otro paso hacía adelante, y Stiles apretó mi mano con fuerza.

Empecé a negar en el momento en el que veía a Scott avanzar a paso más rápido, Stiles apretaba mi mano a nivel que esta empezaba a doler, pero estaba bien, porque creo que yo estaba haciendo lo mismo.

— No lo lastimaré —me dijo él y mi pecho se aligeró un poco más, sin embargo seguía algo asustada.

El cuerpo de Stiles aún estaba tenso, al igual que temblando, me acerqué hasta él, abrazándolo de un costado.

— ¿Por qué sostienes el cuchillo si no lo lastimarás? —le pregunté.

— Quería ver cuanto tiempo tardaría en salir corriendo y dejarte aquí sola para morir. Pero veo que no ha pasado aquello —admitió, algo sorprendido. Stiles aún seguía bastante asustado, y no podía dejar de preocuparme.

— Escucha, bombón... —susurré, acariciando las mejillas de mi chico.

— ¿Bombón? —se escuchó la voz de Scott, quien soltó una risa.

— ¡No eres parte de la conversación! —exclamé, provocando que él se calle. Luego suavicé la voz y le sonreí a Stiles.

Este último bajó la mirada, con los nervios de punta. Me puse en puntitas de pie y deposité un beso sobre sus labios.

— Es Scott. Yo te hablé de él. Él... No te hará daño, lo prometo —busqué sus manos y las apreté.

Stiles asintió lentamente y entrelazó su mano con la mía. Me giré para mirar a Scott que ahora estaba con los brazos cruzados, mirándonos algo sorprendido, mirándonos algo confundido. Tenía una expresión que creo nunca había visto en su rostro.

— ¿Que haces acá? —le dije entrecerrando los ojos ya acercándome con Stiles junto a mi, pero este paró a medio paso, tenía miedo y hasta podía olerlo.

Scott hizo un movimiento elevando la cabeza, apuntando hacía Stiles, casi como una forma de darme a entender que la respuesta era él.

— Lo asustaste mucho, serás idiota... Te dije que no vinieras —le dije mirándolo seria. Estaba molesta.

— Sólo quería ver como es él —dijo levantando ambas manos en forma de disculpa—. Quería ver si... Se estaba aprovechando de ti.

— Jamás podría aprovecharme de ella —habló Stiles por primera vez, sacando la voz más firme que podía sacar. Sonreí al notar que se defendió.

— ¿Y cómo yo puedo saberlo? —contraatacó Scott, cruzándose de brazos. Stiles abrió y cerró la boca y se rascó la nuca.

— Lo demostraría si pudiera. Pero en este momento, sólo podría decirte palabras —comentó él, algo avergonzado. Sonreí y abracé la mitad de su cuerpo.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora