29 de Octubre de 1944
Al día siguiente, me encontré con Stiles en el mismo lugar en el que lo había hecho el día anterior. Fui recibida con una sonrisa y un beso en la mejilla, las cuales provocaron unas cosquillas dentro de mi estómago.
Él se sentó de inmediato de nuevo en el suelo, yo levanté las cejas desde arriba.
- Stiles... Creía que me llevarías donde tu padre -le recordé. Él abrió y cerró la boca, se rasco la nuca.
- ¿Lo hice? -asentí obvia-. ¿Era hoy?
- ¡Stiles! -grité en modo de reproche. Él suspiró y se levantó, quedando enfrente a mi, claramente por ser más alto que yo, tuve que mirar hacia arriba para mirar sus ojos, nuestros pechos estaban a un paso de rozarse.
- Es que... No le avisé que llevaría a alguien -se excusó, mirando hacia el césped.
Hice una mueca y di un pequeño paso hacia adelante, encontrándome ahora sí con sus ojos mieles que tanto me cautivaban.
- Puedes avisarle ahora que vamos... -sugerí.
Él se encogió de hombros, y me miró algo inseguro. Yo sólo quería que no se preocupara tanto por un momento, y transmitirle seguridad.
Llevé mis manos hasta su pecho y acaricié desde allí hasta sus hombros. Lo miré haciendo una mueca algo parecida a una sonrisa.
- Yo sólo quiero ayudarte -admití, él me miró como si estuviera analizando mis ojos.
Le di otra sonrisa, y sus manos se movieron lentamente a mi cintura, mirándome con algo de temor. Di otro paso para adelante y nuestros pechos se juntaron, hasta que finalmente con un movimiento suave me abrazó. Sonreí.
- ¿Por qué quieres ayudarme? -preguntó algo tímido-. No voy a dejar de ser tu amigo si no lo haces, no voy a dejar de escucharte o de apoyarte...
- Quiero ayudarte, porque... -me separé de él para mirarlo a los ojos de nuevo-. Porque me preocupo por ti.
Él me sonrió y movió sus temblorosas manos por mi cintura. Llevé mis brazos a sus hombros y los entrelacé por detrás de su cuello, quedando así más cerca aún de él.
- Está bien... Te llevaré -accedió finalmente. Pegué un pequeño saltito de alegría-. Pero prométeme que te quedarás siempre detrás de mí.
Lo miré con una ceja elevada.
- ¿Por qué? -le pregunté.
- Ya te lo he dicho: mi padre es peligroso -me recordó-. Y no me arriesgaré a que salgas lastimada cuando yo puedo estar allí para impedirlo.
Asentí con algo de temor por pensar en aquello. Él entrelazó mi mano con la de él y me guió por la colina.
Me sorprendí al darme cuenta que había muchos lugares que jamás había visto y eran demasiado más hermosos que el único que conocía.
Caminamos bastante para decir verdad y cuando terminamos de recorrer árboles, al oeste de la colina, una pequeña cabaña se encontraba.
Era café, pero estaba algo gastada, se veía polvo por todos lados, se podía ver como no han tratado de preocuparse por ella, ¿y como hacerlo?
Nos acercamos a la puerta, y noté como el corazón se iba acelerando de a poco, y yo me estaba poniendo muy nerviosa. Stiles me dio una mirada tranquila, tratando de hacerme entrar en calma, y le dio un apretón a nuestro agarre.
- Quédate aquí un segundo -me pidió. Yo asentí, obediente.
Stiles finalmente me sonrió, y luego de depositar un beso en mi frente, abrió la puerta y entró.
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Love on a Hill || Stydia
RomantikLas esperanzas de vida de Lydia son pobres. Las de Stiles también lo son. A pesar de que compartan aquello, sus vidas son totalmente diferentes. Cuando sus caminos se crucen, se darán cuenta de que eran exactamente lo que necesitaban para ser feli...
