Capítulo 78

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Punto de vista: Stiles

5 de Enero de 1945

Arropé a Liam en la que solía ser mi cama. Vaya, solía ser. Estaba seguro de que aquella se convertiría en la cama del niño que en ese momento estaba sobre ella.

Este tomó mi mano, con bastante fuerza. Me miró a los ojos, con un poco de miedo.

- Stiles... -susurró- No quiero dormir. Tengo miedo.

Apreté los labios y removí un poco su cabello, en un acto de cariño.

- Tranquilo, pequeño. No hay nada de qué temer. Si quieres, puedo quedarme aquí hasta que duermas -le sugerí.

Liam asintió rápidamente y le sonreí en respuesta acariciando su cabeza.

- ¿Puedes prender las velas? -susurró él. Asentí y me levanté para prenderlas.

Él sonrió y se recostó en la cama y se giró hacía el lado de la pared. Sonreí y me acomodé en la silla del frente.

- Stiles... -habló él luego de un rato en el que se giró. Podía notar que tenía la voz un poco somnolienta.

- Mhh -dije.

- Gracias... -respondió luego de un rato acomodándose en la cama-. Tú y Lydia... Se están convirtiendo en mi nueva familia.

Fue como si de un momento a otro, los latidos de mi corazón se hubieran acelerado. Como si mi corazón se hubiera vuelto más cálido de lo que usualmente es. Una sonrisa pintó mi rostro de una forma inevitable.

- Ya eres parte de nuestra pequeña familia, Liam -le sonreí.

El niño me miró con ojos esperanzados, e ilusionados. Se paró de la cama y corrió hasta mí para abrazarme.

Envolví con mis brazos su pequeño cuerpo. Su cabeza se incrustó en mi pecho, como si no quisiera salir de allí. Cuando se separó, volvió corriendo a la cama, no sin antes asegurarse de que yo no me movería de mi lugar. Solté una pequeña risa.

Luego de un rato este finalmente se durmió. Lo comprobé cuando lo llamé por su nombre y no contestó. Sonreí y salí de la habitación sin apagar todas las velas, sólo dejando algunas prendidas.

Cuando salí me senté un rato sobre la silla, tomé mi cuaderno y decidí matar el tiempo dibujando. Cerrando los ojos recordé como Lydia reía cuando Liam decía extrañas figuras en el cielo.

Así que decidí dibujar eso. A ellos. A Lydia y a Liam riendo. También decidí agregarme a mi mismo junto a ellos. Cuando lo terminé quedé algo orgulloso y guardé mi cuaderno para mostrárselo a Lydia mañana.

Me giré para ir a la habitación de mi padre donde me acosté para finalmente dormir. No habré durado mucho tiempo dormido, ya que un llanto insistente y desesperado me despertó.

Abrí los ojos y salí corriendo a la habitación donde estaba Liam. Me acerqué a él, quien escondía su cabeza entre sus piernas.

- Liam, pequeño... -susurré con una voz tranquila, por más que la situación me estaba inquietando. No me gustaba tener que ver al niño llorar. Me ponía mal.

Soltó un sollozo y tomó con fuerza su sábana, para taparse con ella. Daba vueltas en la cama, sin poder tranquilizarse.

- Liam... -lo acaricié como pude, pasando mi mano por su hombro. Él no dejaba de moverse- Tranquilo, está todo bien...

- ¡Están viniendo por mí -gritó- ¡Quieren llevarme! No dejes que me lleven, por favor...

Saqué las sábanas y lo tomé por los brazos, acaricié estos buscando una forma de calmarlo.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora