Capítulo 125

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14 de abril de 1945

Tomé a Stiles del brazo y acaricié a lo largo de este, recorriendo con mis uñas desde su muñeca hasta su hombro. Él se encontraba acostado, más que nada reclinado, sobre una camilla del hospital. Le habían hecho unos cuántos análisis, y casi se había desmayado cuando se dio cuenta que aquello significaba que deberían clavarle agujas.

Él tocó con su mano su antebrazo, pasando su pulgar sobre la pequeña gasa que le habían puesto sobre el lugar del cual le sacaron sangre.

- No era para tanto, ¿eh? -comenté, besando su mano.

- De todas formas dolió -apuntó, sonriendo de lado-. Nunca me habían hecho este tipo de... análisis.

- ¿Alguna vez viniste aquí?

- ¿Te refieres a este hospital? -asentí con la cabeza-. No que yo recuerde. Sé que he venido al hospital un par de veces de niño, pero... era diferente.

Me levanté de la silla sobre la cual estaba sentada. Automáticamente, Stiles hizo un lugar sobre la camilla, y yo me apoyé en esta. Mi cabeza terminó sobre su hombro, y mis brazos sobre su cuerpo.

Él me tomó entre sus delgados y débiles brazos y me impulsó más hacia él. Acarició mi espalda de arriba a abajo y yo dejé besos sobre su mandíbula. Finalmente, luego de unas semanas que parecieron años, me sentía tranquila.

- Gracias -susurró Stiles, con el rostro apoyado sobre mi hombro. Me alejé un poco para mirarlo bien a la cara.

- ¿Por qué?

- Nunca te rendiste conmigo -me sonrió de lado-. Me esperaste y me amaste incluso cuando podían matarte por aquello. Diste todo por mí.

Sonreí en respuesta y llevé mis dedos a su rostro, estaba algo sucio pero sus facciones seguían siendo lo más hermoso que he visto. Acaricié estas, pasando por todo el contorno de su rostro.

- Tú diste todo por mi también -susurré con una media sonrisa en el rostro. Stiles paso la lengua por sus labios y me acerco, acarició mi cintura-. Nos dimos todo al otro y... ¿Sabes algo? Nunca dejaremos de hacerlo.

Entonces me acercó para poder estampar un beso en mis labios, al empezar a separar estos el beso tomo una postura más apasionada, y cuando nuestras lenguas se encontraron definitivamente era algo apasionado.

Me separé luego de esto y apoyé mi frente con la suya, suspiré y él lo hizo luego.

- Lo hicimos -susurró acariciando mi mejilla, mi pómulo, mi rostro completo-. Estamos vivos, los tres... Por fin viviremos nuestro final feliz.

Asentí con la cabeza, cerrando los ojos y apoyando mi frente sobre la suya. Tomé sus manos y las puse sobre mi vientre.

- ¿Todavía quieres que dejemos la ciudad? -me preguntó.

A través de las cartas, Stiles y yo habíamos hablado que el irse a vivir a otro lado y empezar una vida desde cero era una buena opción. Iríamos hacia el norte, tratando de llegar lejos de Alemania. Una vez allí, tendríamos a nuestro hijo e intentaríamos conseguir trabajo. Acordamos que empezar vendiendo retratos hechos por Stiles sería la mejor manera de empezar a ganar dinero.

- Sí, claro que sí -asentí-. Pero... Necesito hablar con Scott primero. Sobre eso.

- ¿No has hablado con él? No creo que reaccione muy bien al enterarse que te irás -hizo una mueca, como lamentando. Suspiré.

- Iré a fijarme si ahora sí puedo entrar a ver cómo está. Volveré en un rato. No te vayas a ningún lado -le advertí, bajando de la camilla y señalándolo con un dedo.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora