6

5K 194 3
                                        

KYLIE JENNER

Esto no era actuación. Esto era una pesadilla real.

—¡Ahora, entre los tres! —gritó el director—. ¡Arránquenle la ropa con desesperación, como si llevaran semanas sin sexo!

Y lo hicieron.

Como animales hambrientos, me arrancaron la ropa sin el más mínimo cuidado.

Mis senos quedaron al descubierto.
Mis piernas, vulnerables.

Sentí el aire helado chocar con mi piel, pero por dentro, ardía de miedo.

Mi rostro perdió el color.
Estaba pálida. Atemorizada.

No había cámaras suficientes para ocultar mi expresión real.

—¡Joseph! ¡Grítale que te la chupe! —ordenó el director, como si esto fuera solo una línea más del guion.

—¡CHUPA MI PENE, PERRA! —rugió él con odio, no con actuación.

Mi corazón latía tan rápido que me costaba respirar.
Y aun así, lo hice.
Obedecí.

Metí su miembro en mi boca, con las lágrimas brotando sin permiso.

—Más profundo, Kylie. Hasta el fondo de tu garganta. Hazlo bien.

Obedecí de nuevo, no por querer... sino por terror.

Por ese miedo paralizante que te dice que, si no lo haces, será peor.

Antes de que pudiera reaccionar, Nick me jaló del cabello. Fuerte. Doloroso.

—¡Vamos, montate! —me ordenó otro.

Me colocaron sobre él, sin preguntar, sin compasión. Me penetró.

Sentí una puñalada en el vientre.
Apreté los dientes, pero entonces Joseph se posicionó detrás de mí...

...y me penetró por donde nunca antes lo habían hecho.

Grité. De dolor. De horror. De asco.

—¡YA BASTA! —grité con todas mis fuerzas, mi voz rasgada por el sufrimiento.

Pero no me escucharon. O no quisieron hacerlo.

John se acercó y me tomó del cabello con una violencia brutal. Su pene invadió mi boca.

Estaban en mí. En todas partes. Sin detenerse.

Sin mirarme. Sin importarle a nadie.

—¡ME DUELE! ¡PARÉN! ¡NO! —lloraba, rogando como una niña.

Uno de ellos me sujetó las muñecas hacia atrás, dejándome completamente inmóvil.

No podía defenderme.
No podía huir. Ni siquiera podía gritar.

Estaba atrapada dentro de mi propio cuerpo.

Entonces, sin pensarlo, lo mordí. Con fuerza.
Con rabia. Con desesperación.

—¡ME MORDIÓ! —gritó John, alejándose.

—¡BASTA, POR FAVORRRRRR! —grité, bañada en lágrimas.

—¡DISFRÚTALO, KYLIE! ¡PIDE MÁS! —gritó el director, desde su trono de crueldad.

—¡¡¡NOOOOOOO!!! ¡¡NO MÁS!! —rugí, desgarrándome por dentro.

Ninguno de ellos paraba.
Me estaban usando.
Me estaban destruyendo.

Y lo peor es que no era una película. No era una escena.

Era una violación. Una violación filmada.

Le escupí en la cara a Nick.

Joseph me soltó y aproveché para tomarlo del cabello con furia.

—¡¡¡CORTEEEE!!! —gritó el director, furioso.

Todo se detuvo.
Pero el daño ya estaba hecho.

Me arrojé al suelo.
Mi cuerpo temblaba.
Me dolía todo. No podía respirar.

—¡LES DIJE QUE PARARAN! —lloré con el alma rota, como si gritar pudiera devolverme la dignidad.

Me cubrí con la bata más cercana, como si eso pudiera tapar lo que acababan de hacerme.

—Eso fue pésimo, Kylie —dijo el director, molesto.

—¡¡NO ESTABAN ACTUANDO!! ¡¡ABUSARON DE MÍ!! —grité, mi voz desgarrada.

Él se encogió de hombros, como si acabara de escuchar una queja más.

—Este video no significa nada. Solo es una prueba. Tu primer video real será en una semana. Ve a tu camerino.

¿Una prueba? ¿UNA PRUEBA?

Mi mente no podía comprender.

Estaba en shock. No respondí. Solo caminé... o mejor dicho, me arrastré... hasta mi camerino.

Allí me derrumbé.

Esto no era una escena.
No era ficción.
Me habían violado.
Y nadie lo detuvo.

Nadie me salvó.

Y lo peor... es que todo estaba grabado.

Esto no era una industria.
Esto era un infierno disfrazado de luces y cámaras.

Y yo acababa de entrar en él.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora