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Me quedé paralizada al ver lo que veía, su pene era diminuto.

—Continua Kylie..

Mordí mi labio inferior y me acerqué a su pene.

¿Por qué Henry era tanta competencia para Chris?

AQUÍ NO HABÍA COMPETENCIA

Por algo Chris es el hombre polla, la tiene bastante grande..

HENRY NO, tiene un micropene se los juro.

El guion decía una cosa...
...pero lo que estaba ocurriendo era otra.

Sino por la brutal realidad que me golpeó en ese momento:
Mi cuerpo ya no reaccionaba. Solo obedecía.

—Continúa, Kylie... —ordenó el director, su voz hueca rebotando entre las paredes del set como una orden militar.

Tragué saliva.
No sentía nada.
Ni deseo. Ni rabia. Ni curiosidad.

Solo una anestesia emocional que me recorría los huesos.

Me acerqué, mecánicamente.
Besé. Llevé a mi boca.
Fingí. Gemí.

Pensé en Chris. En sus caricias. En cómo él me trataba.

Con rudeza, sí... pero con cuidado.
Con deseo real. Con amor.

Esto no era deseo.
Esto era teatro cruel. Esto era mercado.

Henry sonreía. Me tomaba como si me poseyera de verdad.
Y yo sentía que desaparecía por dentro.

—Ahora te toca a ti, Henry —dijo el director.

Y lo que vino después... no estaba en el guion.

Henry me tomó del cabello.
Fuerte. Sin aviso.
Me besó bruscamente, con una intensidad que no me preguntó si quería.

Abrí los ojos.
Sentí la sangre correr rápido por mi cuerpo.
Quise detenerlo. Quise gritar.

Pero no lo hice.

Porque las cámaras seguían rodando.

Porque no tenía permitido decir "no" mientras grabábamos.

—Recostala —ordenó el director.

Henry me tumbó con torpeza.

Pasó su lengua por mi feminidad sin pausa ni cuidado.

Yo gemía, como se esperaba de mí.

Como me habían entrenado. Como había aprendido a sobrevivir.

—Enreda tus piernas en su cuello —gritó alguien.

Obedecí.

El dolor era mínimo comparado con el peso del vacío emocional que se apoderaba de mí.

—Ahora penetrala.

Henry lo hizo. Sin hablarme. Sin mirarme.
Solo entró.

Y ahí entendí...
Esto no era una escena sexual.
Era una humillación disfrazada de entretenimiento.

—Más duro, que se note bien el movimiento..

—Mi pene es la base del éxito —dijo Henry, sonriendo como un dios cruel.

—¿Qué?

—Soy realista —siguió—. Doy esperanza a los hombres con penes pequeños. El mundo necesita ídolos nuevos. Y ahora estoy con la mujer de Chris.
¿Cómo te sientes, eh? Ser usada por el hombre que él odia..

Sus palabras me partían.
No por celos.
Sino porque me estaban reduciendo.

No era una actriz. No era una mujer. No era una persona.

Era territorio de conquista entre dos hombres.

Intenté mantener la compostura.

—Cállate —gemí, fingiendo placer mientras mis ojos se llenaban de lágrimas invisibles.

—Ahora a la piscina —gritó el director.

Henry me cargó sin salir de mí.
Su cuerpo aún dentro del mío.
El agua de la piscina nos rodeó.
Pero no me limpiaba.
No me purificaba.

Solo me hundía más.

—Exageren los movimientos para que se reflejen mejor en el agua.

Yo lo abrazaba. Las piernas alrededor de su cintura.

Era una imagen perfecta para las cámaras.
Y una tortura silenciosa para mí.

—Ahora ponla en la orilla. Desde atrás. Jala su cabello.

Lo odiaba.
Odiaba cómo lo hacían.
Con saña. Con fuerza. Con desprecio.

Chris también lo hacía... pero era diferente.

No era un acto de poder.
Era deseo compartido.
Era juego mutuo.
Esto era abuso disfrazado de fantasía.

Henry me inclinó. Me jaló. Me penetró.

Yo cerré los ojos. Fingí una vez más.

Hasta que por fin...

—¡Corte y queda!

El mundo volvió a detenerse.

Me alejé de Henry al instante.
Sentía el cuerpo rígido. El estómago revuelto.

—Uff... —murmuró él, satisfecho.

—Una bata, por favor... —dije con la voz apagada, nadando hacia la orilla.

Me la lanzaron. Me cubrí. Me puse de pie.

Y entonces lo vi.

Chris.

Parado al fondo del set.

Quieto. Tenso.
Los puños cerrados.
El rostro descompuesto.

Nuestros ojos se cruzaron.

Y fue ahí... en ese segundo...
donde supe que algo estaba a punto de romperse.

Y no sabía si era su corazón...
...o el mío.

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