Kylie
Me sacaron del hospital como si fuera una criminal.
Como si amar a Chris fuera un delito.
Como si ser la única que sí se preocupaba por él no significara absolutamente nada.
Lloraba.
No por vergüenza.
Lloraba de impotencia.
De frustración.
De rabia.
La madre de Chris... esa señora era el mismísimo demonio disfrazado de Chanel.
Y ahora... tenía la maldita audacia de culparme a mí por lo que estaba pasando.
Arranqué el auto como loca.
Las lágrimas me nublaban la vista, pero no me detuve.
Volví a casa.
Me metí a bañar.
Me tallé la piel como si pudiera arrancarme el dolor.
Me cambié. Me maquillé. Me peiné.
No para los medios.
No para los fotógrafos.
Lo hice por mí.
Para volver a entrar ahí no como una ex,
sino como una mujer que no iba a rendirse.
Y regresé.
[......]
Chris seguía en coma.
Ya había salido del estado crítico, pero no despertaba.
Aún no me dejaban entrar, pero ahí estaba yo:
sentada frente al hospital, como una sombra terca que no se movía.
El asistente de Chris se sentó a mi lado con un café en la mano.
—La madre de Chris es un demonio. —dijo con una mueca amarga—. Te juro que no la soporto..
Sonreí, con la poca energía que me quedaba.
—Dímelo a mí...
Él soltó una risa seca.
—Creo que esperaba que Chris muriera para quedarse con todo..
—No lo dudes... —dije cruzándome de brazos.
Y London... ¿qué carajos hacía aquí?
Sabía que era "amiga" de Chris, pero siempre fue una víbora que babeaba por él.
Me hervía la sangre.
—Cuando Chris despierte... internalo —le dije sin rodeos.
—Lo he intentado, Kylie... de verdad.
—Hazlo. Y apenas esté estable... me iré.
—¿Te irás?
—Sí. Es lo mejor para ambos. Estar tan cerca, tan rotos, y no poder estar juntos...nos está matando.
—Te entiendo... —suspiró—. Pero él... él te necesita.
Bajé la mirada y sonreí tristemente.
—Y yo a él... más de lo que puedas imaginar. Pero esto ya no es amor sano. Es dependencia. Y eso también enferma.
[......]
Chris
Todo era blanco.
Todo.
Una niebla espesa me rodeaba, y a lo lejos...
allí estaba ella.
Kylie.
Sentada en un columpio, vestida de blanco.
Reía.
Sus pies jugaban en un río cristalino que pasaba por debajo de ella.
Estaba radiante. Pura.
Como si no perteneciera a este mundo.
—Eres mi sueño hecho realidad... —dije, caminando hacia ella.
Pero por más que avanzaba, el camino se hacía más largo.
—¡Kylie! —grité.
Ella no me escuchaba.
Miraba el agua.
Reía con los dedos hundidos en la corriente.
No podía alcanzarla.
Y cuando por fin... por fin logré tocar el final del sendero, me encontré en un lugar sagrado.
Flores, pájaros cantando, una cascada.
Y ella.
Esperándome.
—Llegaste, mi amor. —dijo con una sonrisa cálida—. Nuestros bebés te esperan...
¿Nuestros... bebés?
Miré atrás y vi a dos niños jugando en el agua, riendo con trajes blancos.
—Papiiiiii... —gritaban.
Algo me atravesó el alma.
Comprendí que ella era el paraíso.
Mi paraíso.
Y que yo... había estado tratando de morir,
cuando en realidad ya vivía en el infierno sin ella.
Kylie
Un grito desgarrador cortó el silencio del hospital.
—¡CHRIS EVANS! ¡CHRIS EVANS! —se escuchaba desde los pasillos.
Corrimos hacia adentro.
El caos reinaba en el piso premier.
—¡KYLIEEEEEEEEEE! —gritó su voz desde lo profundo del dolor.
Mi corazón se detuvo.
—No puede pasar, señorita. —dijo un guardia.
—¡KYLIEEEEEEEEEEE! —gritó otra vez.
Más fuerte.
Más desesperado.
—¡Muévete! —gritó Lisa desde el fondo, pero ya no la escuchaba.
Empujé a todos.
Corrí como si la vida dependiera de ello.
Y lo hacía.
Entré en la habitación y vi cómo le inyectaban un sedante.
Se relajó.
—Quiero a Kylie... —susurró entre lágrimas, recargado en la almohada.
—Estoy aquí... —dije quitando al último enfermero del camino.
Me acerqué.
Lo abracé con fuerza.
Su cuerpo temblaba como un niño asustado.
—No te vayas nunca... —dijo con la voz apagada, con su rostro hundido en mi pecho—. Por favor...
Ese momento rompió cualquier límite del amor.
Era amor puro,
sin filtros,
sin orgullo,
sin miedo.
—Estoy aquí, amor. Aquí... —susurré, besando su frente.
Este amor era irreal.
Este amor dolía... pero también era lo único real que teníamos.
Y aunque no sabía si estábamos destinados a vivir juntos...
sabía que estábamos destinados a salvarnos.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
