Chris
Sin duda alguna, estaba en el fondo.
El fondo más negro, más solitario, más cruel.
Y era una maldita ironía, porque lo tenía todo.
Tenía a la mujer más maravillosa de este planeta, la única que me había amado sin condiciones.
Tenía dos hijos que eran mi vida.
Y ahora, un nuevo bebé venía en camino.
Era guapo. Rico. Famoso.
Pero nada de eso importa cuando tu alma está rota.
Cuando el pasado te sigue violando en cada silencio.
Cuando la culpa se te mete en los huesos y no puedes respirar sin recordar.
Yo no necesitaba más fama.
No necesitaba más aplausos.
Solo necesitaba PAZ.
Pero no la encontraba en ninguna parte.
Entré al bar arrastrando los pies, con la cabeza agachada, como un perro herido.
Me senté en el rincón más oscuro y pedí la botella más fuerte.
—Te amo, Kylie... —murmuré, con la voz rota y los ojos enrojecidos—. No quiero que me dejes. Eres lo único real en mi vida. El único milagro que alguna vez me ha tocado...
Le di un trago largo a la botella, y saqué un poco de heroína del bolsillo.
La inhalé como si fuera aire para seguir vivo.
Apoyé mi cabeza contra la pared, sintiendo cómo me quemaba el alma.
—Amo a mis hijos... amo a mi esposa... pero soy una mierda. Una maldita sombra que no sabe amar sin romper.
Me reí sin alegría. El eco de mi voz sonaba como el de un loco en una cueva vacía.
—Ellos son lo más perfecto que existe en este mundo. Y yo... yo soy un monstruo con piel bonita.
Entonces, alguien se me acercó.
—¿Estás bien, amigo? —preguntó un hombre de unos cincuenta años—. Te ves terrible...
Lo miré.
Y el mundo se detuvo.
Mattew.
Ese nombre. Esa cara. Esos ojos.
Fue como si alguien hubiera metido un cuchillo en mi pecho y lo girara lentamente.
Y volví a tener seis años.
FLASHBACK
—¿A dónde iremos ahora, papá? —pregunté comiendo mi helado.
—Con un buen amigo mío —respondió él sin mirarme.
Se me cayó el helado.
Mi estómago se apretó.
—¿Otra vez? Dijiste que hoy íbamos a pasear...
—Así es la vida, Christopher. Llena de mentiras. Deja de llorar.
Llegamos a una casa alejada, con un perro enorme que ladraba en el jardín.
—¡Willy, adentro! —gritó mi padre, y el perro desapareció.
Yo temblaba. No quería. No otra vez.
—¡Mattew! —gritó mi padre al entrar.
Y entonces lo vi.
El hombre.
Ese que me acariciaba la cara con una sonrisa torcida.
—¿Este es el pequeño? Tiene unos ojos preciosos...
—No, papá... por favor...
—Toma, Robert. —Le entregó el dinero.
Mi padre lo tomó sin siquiera mirarme.
—Papá... —dije abrazándolo, suplicando.
Papá, no...
—Christopher... —me apartó como si fuera basura.
Y se fue.
Grité, golpeé la puerta. Lloraba como nunca antes.
Mattew me tomó en brazos.
—PAPÁ, POR FAVOR NOOOOOOOO.
Me encerró en una habitación.
—Quítate la ropa.
—Señor, no...
—¡QUE TE LA QUITES! —me abofeteó con fuerza.
Me desnudé, llorando como un niño que se pierde en su propio cuerpo.
Y él me destrozó.
[.....]
Volví a mí.
Volví hecho pedazos.
Y sin pensarlo, me levanté.
Lo tomé del cuello y lo arrinconé contra la pared con una fuerza que no sabía que tenía.
—¿ME RECUERDAS, HIJO DE PUTA? —grité, temblando de rabia y dolor—. ¿ME RECUERDAS?
—Tranquilo, hombre...
—ROBERT EVANS. ¿LO RECUERDAS?
Sus ojos se abrieron como platos.
—¿RECUERDAS A ESE NIÑO AL QUE VIOLASTE MIENTRAS SU PADRE ESPERABA AFUERA?
Mi voz era un trueno.
Mi llanto era fuego.
Y comencé a golpearlo.
Lo lancé al suelo, le di puñetazos hasta que la sangre le salía por la nariz.
—¡VAMOS, LASTÍMAME AHORA, CABRÓN!
¡HAZME LO QUE ME HICISTE CUANDO TENÍA SEIS AÑOS!
Me subí encima de él, lo tomé del cuello y lo comencé a asfixiar.
—¡POR QUÉ NO ME MATASTE ENTONCES, HIJO DE PUTA!
—P-Por favor...
—¡DIME POR QUÉ ME DESTROZASTE LA VIDA!
Lo apreté más fuerte.
Hasta que dejé de oír su voz.
Hasta que mi rabia fue reemplazada por un vacío absoluto.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
