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Kylie

—¿Perdón? —me puse de pie con el corazón helado—. ¿Escuché mal?

Chris no dijo nada.
Solo asintió con la cabeza agachada como un niño que acababa de cometer el error de su vida.

—¿Estás bien, Christopher? —dije, tocando su frente, como si se tratara de un enfermo que acababa de perder la razón.

No podía creerlo. En serio. No podía.

—¿¡CÓMO DEMONIOS SE TE OCURRE!? ¿¡DESDE CUÁNDO!?

Mi voz se quebraba, pero mi furia la sostenía.

Tenía miles de cosas que gritarle, pero el coraje era tan brutal que me dejaba muda por momentos.

Era como un nudo en la garganta que me estaba asfixiando.

—Inicié... días después de la muerte de tu padre —dijo, casi en un susurro.

—¡¿QUÉ MIERDA CHRISTOPHER!? —grité. Me ardía el pecho. Me hervía la sangre.

—Pero todo es anónimo, Kylie. Me metí a OnlyFans... sin mostrar la cara, sin contacto. Nada físico.

—¿Qué? ¿¡Te estás muriendo de hambre!?

—No, no es eso... pero...

—¡Eres increíble! ¡TIENES HIJOS CHRISTOPHER!

—¿Y qué tiene? Antes lo hacía... diferente. Esto... esto no daña a nadie...

—¿¡POR QUÉ DEMONIOS LO HACES!?

Él bajó la mirada.

—Porque quiero sentirme yo, Kylie. Desde que dejamos todo... desde que soy "papá" todo el tiempo... desde que dejamos esa industria, no sé quién soy. Me siento invisible.

Me quedé callada.

¿Invisible?
Después de todo lo que pasamos... ¿me decía eso?

—¿Así que ahora tu identidad depende de enseñarle el cuerpo a desconocidos en internet? ¿Ese es tu plan para "recuperarte"?

—Solo me metí a OnlyFans. Todo es anónimo. Nadie lo sabe...

—Contéstame algo, Christopher: ¿Te estás muriendo de hambre?

—No. Pero lo hago porque quiero sentirme bien conmigo mismo. Es como un hobby. No lastimo a nadie.

—¿No lastimas a nadie? ¿¡EN SERIO!? ¿¡Y YO!? ¿¡Y TUS HIJOS!? ¿¡NUESTRO MATRIMONIO!?

Mi voz se quebró por completo.

—¿Te gustaría que yo vendiera fotos mías enseñando las tetas?

Él negó con la cabeza, visiblemente afectado.

—¡ES LO MISMO!

—Tú no sabes todo lo que pasa por mi cabeza, Kylie. Tú no sabes el infierno que cargo.

—¿Y ese es el camino? ¿Mostrar tu pene al mundo como si con eso desapareciera tu dolor?

Él no respondió.

—No estoy de acuerdo, Christopher. Pero ya veo que eso no te importa. Me has estado viendo la cara de estúpida todo este maldito tiempo..

Él seguía en silencio, y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Silenciosas. Lentamente. Como si apenas se permitiera sentir.

—¿Sabes qué? —dije con una mezcla de cansancio y furia—. Haz lo que se te dé la maldita gana. Al final siempre lo haces...

—Perdóname... sé que debí decirte. Te fallé —susurró, poniéndose de pie—. Perdóname.

—No te voy a perdonar. Sé que no somos perfectos, y este amor nuestro mucho menos. Pero si algo teníamos, era honestidad. Y eso... eso ya no lo tenemos..

Él intentó abrazarme, pero lo rechacé.

Ya no quería sus brazos. Quería respuestas.
Quería respeto.

—¿Hay algo más que quieras confesar? —le pregunté mientras me limpiaba las lágrimas que caían como cuchillas.

Chris

¿Le decía lo de la marihuana? ¿Que desde que murió nuestro bebé fumo para poder dormir?

¿Que tengo ataques de ansiedad cada vez que estoy solo en silencio?

¿Que escucho la risa de ese bebé que nunca llegó a caminar... y me odio?

No podía.
No estaba listo.

No porque no quisiera... sino porque sabía que si lo decía en voz alta, todo se rompería aún más.

Y ya bastante rota estaba Kylie.

La miré. Y me sentí el peor hombre del mundo.

No la engañé con otra mujer.
Pero sí me traicioné a mí mismo.
Y con eso... la traicioné a ella también.

Yo no estaba bien.

Pero no era excusa.

No era justificación para destruir a la única persona que me había amado incluso cuando estaba destrozado.

—Haz lo que quieras —dijo Kylie, con los ojos inundados de dolor—. Si yo no te hago feliz... simplemente haz lo que quieras. No te detendré.
Si el porno es lo que llena tu vacío, adelante.
Ya no me queda fuerza para pelear contra eso.

Y en ese instante, lo supe.

La estaba perdiendo.

No por otra persona.
No por una infidelidad física.
Sino por mi falta de valentía emocional.

Y desde ese día... nuestra relación empezó a hundirse.

No en un escándalo de gritos.

Sino en algo peor:
el silencio.
Ese silencio desgarrador de dos personas que aún se aman... pero que ya no se reconocen.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora