Dos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo.
Una historia de dos cuerpos usados por otros...
...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad.
25-10-21.
BY: ITZEL LUGO.
Volví del módulo de transporte con los pies hinchados y el corazón más cansado que el cuerpo.
Había ido a tramitar mi tarjeta de autobús para estudiantes.
Ya no tenía auto. Ya no podía darme el lujo de subirme a un Uber como lo hacía antes.
Ahora todo era austeridad. Contención. Renuncia.
Crucé el umbral de mi casa, caminé en silencio hasta mi habitación y cerré la puerta como quien se encierra en una tumba.
Allí solo había un colchón tirado en el suelo. Sin cabecera. Sin alfombra. Sin vida.
Me dejé caer sobre él y, una vez más, los ojos se me llenaron de lágrimas.
Cada vez que veía todo lo que habíamos perdido, algo dentro de mí se rompía un poco más.
Tenía hambre.
De esa que duele, que arde, que retumba en el estómago como si un animal rasguñara desde dentro.
Pero debía hacerme la fuerte. No podía dejar que mi madre notara lo débil que estaba.
Ella necesitaba comer más que yo. Ella era la prioridad. El era mi prioridad.
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Ellos eran mi todo.
Mi sueldo de mesera —y las pocas propinas que podía juntar— apenas alcanzaban para alimentarla a ella con algo decente.
Y yo... yo comía cuando podía. Cuando alguien me compartía algo. Cuando sobraba. Cuando la vida me daba permiso.
[.....]
En la universidad, todo parecía seguir su curso, como si el mundo no supiera que el mío se estaba cayendo a pedazos.
Era la hora del receso. Me senté en una banca a la sombra. El calor me daba sueño, pero era el hambre.
A pesar de todo, seguía estudiando gracias a una beca completa que me ofrecieron cuando supieron de la enfermedad de mi padre.
Mis notas eran buenas. Mi esfuerzo era visible. Y aún así, me sentía una carga para el sistema. Una estudiante brillante con la vida colapsando por dentro.
Por suerte tenía a Stassie. Mi mejor amiga. Mi salvavidas silencioso.
Siempre estaba ahí, sin juicios, sin preguntas.
Compartía su lunch conmigo con una sonrisa como si fuera lo más normal del mundo.
—Toma, come —me dijo, pasándome medio sándwich.
—No tengo hambre —mentí.
Ella me miró sabiendo que era mentira, pero no dijo nada más.
Pasábamos el tiempo buscando otro trabajo para mí.
Queríamos que yo terminara la universidad en línea, para poder trabajar más horas.
Estábamos decididas a encontrar una solución. O algo parecido.
—Mira esto —dijo Stassie, señalando su celular—. Buscan chicas con buen físico... paga muy bien.
—¿De qué es?
—Aquí dice "edecán", pero no hay mucha información..
—¿Y si es algo raro?
—Solo es una entrevista. Podemos ir, averiguas y si no te gusta, lo dejas..
Dudé.
Pero la palabra "bien pagado" era como un anzuelo para una desesperada.
Y yo... ya me estaba ahogando.
—Llama —le dije.
Marcó. Y para nuestra sorpresa, me agendaron de inmediato.
Salimos de la universidad y tomamos el metro. Me retocaba el maquillaje en el reflejo de la ventana.
—¿Me veo linda? —le pregunté, insegura.
—Tú siempre, amiga. Eres perfecta..
La cita era en un edificio elegante del centro.
Una oficina con grandes ventanales y recepción de cristal.
Parecía profesional... al menos a simple vista.
Nos acercamos al mostrador. La recepcionista mascaba chicle con apatía.
—Hola, soy Kylie Jenner. Tengo una cita para...
—Segunda puerta al fondo —respondió sin mirarme, haciendo una burbuja con el chicle antes de pincharla con la lengua.
Stassie y yo nos miramos. Algo no nos cuadraba, pero seguimos.
Tocamos la puerta y entramos.
Dentro, una mujer y un hombre escribían en sus laptops.
Ambos alzaron la vista al verme.
—¿Quién es Kylie Jenner? —preguntó la mujer.
—Yo —respondí, tomando asiento.
Stassie se quedó de pie, como una sombra protectora detrás de mí.
—Soy Matt, y ella es Olivia.
—Un gusto —dije, tratando de sonar profesional.
—Ponte de pie, por favor.
Obedecí.
—Date la vuelta.
Algo en mí se tensó. Me giré lentamente, sintiendo el juicio en sus ojos.
—Buen rostro, buen cuerpo... tetas grandes, buen culo —comentó Matt, como si yo fuera un pedazo de carne en exhibición.
¿Perdón?
—¿Qué? —pregunté, desconcertada.
Matt miró a Olivia y murmuró:
—Al parecer no sabe de qué trata el trabajo.
—No puedo ponerlo tal cual en el anuncio —dijo ella—. "Edecán" suena más aceptable..
—¿El trabajo no es de modelo entonces? —pregunté, sintiendo cómo el calor subía por mi cuello.
—No, linda —dijo Olivia con una sonrisa torcida—. Es algo parecido, pero con menos ropa. Estamos buscando actrices porno..
Silencio. Un golpe seco en el alma. El aire me abandonó. Sentí que me habían escupido en la cara.
—¿Qué? —logré decir, poniéndome de pie de golpe.
¿Por esto me citaron? ¿Para venderme como cuerpo, como objeto?
Mi corazón golpeaba con violencia en el pecho. Me miraron con total frialdad. Para ellos, yo era solo una más. Otra chica desesperada en una lista larga.