72

1.4K 120 8
                                        

Él se aferraba a mí como si al soltarme fuera a desaparecer.

Su cuerpo temblaba, sus manos apretaban con desesperación mi espalda, y sus lágrimas empapaban mi cuello.

—Tranquilo... —susurré con la voz rota, acariciando suavemente su espalda—. Ya pasó, Chris... ya pasó.

—Tú eres mi paraíso... —dijo él, con la mirada clavada en la mía, como si no quisiera olvidar ni una sola línea de mi rostro.

Sonreí entre lágrimas, recargando mi frente con la suya.

Sus ojos estaban apagados, rotos, pero aún quedaba en ellos una chispa de amor.

La misma que me había salvado tantas veces, la misma que me dolía tanto ver apagarse.

Todos salieron de la habitación, dejándonos completamente solos.

Él no dejaba de observarme, como si necesitara memorizarme antes de perderme otra vez.

—¿Por qué? —pregunté entre sollozos, sin apartar mi frente de la suya—. ¿Por qué lo hiciste? Por lo que más quieras... no vuelvas a hacer esto. Estuve a punto de perderte para siempre, Chris..

Él limpió con delicadeza las lágrimas que me corrían por las mejillas, y negó con la cabeza.

—Perdón por hacerte sufrir, perdón por no ser fuerte... por fallarte.

—No te perdono —dije mirándolo directamente a los ojos—. No hasta que dejes toda esa mierda. No quiero flores en tu tumba, no quiero recordarte como alguien que no luchó..

—Estaré bien... —susurró.

—Saliendo de aquí, te irás directamente a un centro de rehabilitación. —Esta vez hablé firme, sin titubear—. No te lo estoy preguntando

—Por ti haría cualquier cosa... —murmuró con una débil sonrisa.

Me separé de él solo un poco para limpiar sus lágrimas.

—Entonces empieza por dejarme ir... y prométeme que no vas a volver a eso. A nada de eso..

Él bajó la cabeza.
Su silencio decía más que mil palabras.

—Debemos acabar con esta toxicidad. Solo nos hacemos daño, Chris. Te voy a ayudar con este proceso, estaré contigo... pero después... me iré..

Él alzó la mirada.
Sus ojos, enrojecidos, se clavaron en los míos. Asintió con dificultad.

—Lo haré... solo por ti.

—No. Hazlo por ti. Porque te mereces vivir..

Él volvió a asentir, y me abrazó con fuerza.

Ese abrazo no era un simple gesto.
Era un grito mudo, un pedido desesperado de salvación.
Y yo... yo solo podía sostenerlo.

[......]

3 dias después.

Chris fue dado de alta.

No había mucho que decir, solo que se veía más callado, más apagado... pero al mismo tiempo, había algo distinto en él.

Algo parecido a esperanza.

Íbamos camino al mejor centro de rehabilitación de Nueva York.

Durante el trayecto, ninguno dijo mucho.
Solo sosteníamos nuestras manos con fuerza.

—Todo estará bien... —dije, entrelazando nuestros dedos—. Vas a estar bien.

Él solo asintió, sonriendo apenas.

Cuando llegamos, supimos que como él se internaba por voluntad propia, yo no podía pasar más allá de la sala de ingreso.

La despedida sería ahí.

—No se preocupen, me encargaré de todo —dijo su asistente—. Los dejo a solas un momento..

Chris me miró con una mezcla de nostalgia y ternura.

—Estarás bien —le dije, con una sonrisa temblorosa—. No olvides nunca que te amo. ¿Okay?

Mis ojos se llenaron de lágrimas, esta vez sin permiso.

—No llores... —dijo él, limpiando mis mejillas con los pulgares—. Voy a estar bien..

—Solo quiero eso, que estés bien. No deseo otra cosa en este mundo.

Se acercó a mí y me abrazó fuerte, tan fuerte como aquella noche en el hospital.

—Veré nuestro video porno todas las noches... —susurró con una sonrisa traviesa.

—¡Cállate! —le dije dándole un golpe leve en el pecho, intentando reír entre lágrimas—. Idiota...

—Vete tranquila. Saldré bien de este lugar. Prometo que voy a luchar.

Me quedé callada. Bajé la mirada.
Era ahora o nunca.

—No volveremos a vernos, Chris. Pero te seguiré desde lejos, y si algún día necesitas volver a empezar, sabrás dónde encontrarme..

Él negó lentamente, con los ojos vidriosos.

—Supongo que es lo mejor... que cada quien siga su camino —dijo, como si al decirlo, se le rompiera algo por dentro.

—Lo es... —respondí en un susurro, limpiando las lágrimas que bajaban por su rostro.

—Kylie, eres lo mejor que me ha pasado. No existen palabras que expliquen cuánto te amo. Gracias por salvarme, por no soltarme... por quedarte cuando todos se fueron..

—Te amo, Christopher.
Te amo con cada parte de mi corazón. Por siempre.

Nos dimos ese último beso, ese beso que sabía a despedida, a eternidad, a dolor y a promesa.

Nos dimos ese último beso, ese beso que sabía a despedida, a eternidad, a dolor y a promesa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Una mezcla que jamás en la vida volveré a sentir.

—Cuídate... y gracias por todo —dije, separándome de él—. Te amo..

Me alejé sin mirar atrás.
No porque no quisiera verlo por última vez... sino porque si lo hacía, no podría marcharme.

Cerré la puerta con el corazón roto, pero con la certeza de que había hecho lo correcto.

Había llegado el momento de soltar...
De sanar...
De empezar de nuevo, aunque doliera.

Y esta vez, lo haría lejos de Chris Evans.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora