Kylie
—Mi amor... —dije entre lágrimas, mientras lo abrazaba como si el mundo se fuera a desmoronar si lo soltaba.
No había manera de explicar lo que sentía.
Un torbellino de felicidad, alivio, esperanza.
Una sensación que me quemaba por dentro... pero que no dolía.
Era amor.
Un amor que sanaba.
—Es lo mejor que me has dado en toda la vida... —susurré, tocando su rostro con ternura—. Te amo tanto, Christopher... te lo juro por esta vida, seremos los mejores padres del universo..
Sus ojos se humedecieron, y una sonrisa rota le cruzó el rostro.
Me besó los labios con dulzura, como si besarme fuera su forma de prometer que estaría aquí, que no se iría, que enfrentaría el miedo conmigo.
—¿Por qué no me lo dijiste? —pregunté, con un nudo en la garganta.
—Quería darte una sorpresa... y vaya que lo fue —rió bajito, entre nervios y ternura.
—¿Estás nervioso? —le pregunté, entrelazando mis dedos con los suyos.
—Mucho. No tengo idea de cómo ser papá. No sé si podré...
—Vas a ser el mejor —dije firme, convencida—. Porque este bebé fue creado con amor. Y tú eres todo lo que un hijo merece..
Me besó de nuevo, con una mezcla de miedo y pasión.
—Comenzaba a pensar que era estéril —dijo entre risas, limpiándose una lágrima—. Porque no saliste embarazada desde el inicio...
—Tuviste que sanar primero, amor —respondí—. Todo llega cuando debe llegar..
—Te amo tanto, Kylie... tanto que a veces me da miedo —dijo mirándome como si ver en mí fuera ver un hogar.
Sonreí. Y lo besé como si fuera la última vez.
Porque eso hacíamos siempre.
Nos amábamos como si no hubiera mañana.
Christopher
La veía moverse en la cocina, con ese mini short que apenas cubría lo suficiente y esa blusa de tirantes que dejaba ver el contorno perfecto de sus pechos.
No era solo deseo.
Era adoración.
Respeto.
Locura.
Un amor que me incendiaba, me desarmaba y me reconstruía.
Ella.
Kylie.
La madre de mi bebe.
Y sí... me aterraba.
Tenía miedo.
Ese tipo de miedo que no se dice en voz alta porque te hace sentir débil.
Porque te recuerda que vienes de un infierno del que apenas lograste salir.
Por más que yo hubiera planeado revertir la vasectomía...
por más que este hijo fuera un acto de amor,
la verdad era una: no me sentía preparado.
Nunca me imaginé siendo padre.
No después de lo que viví.
Mi infancia fue una prisión, un trauma con paredes invisibles que me perseguía hasta hoy.
Abuso, oscuridad, miedo cada noche.
Y ahora... ¿yo? ¿Padre?
¿Yo, que aún no puedo dormir algunas noches sin recordar el olor del alcohol y el sonido del cinturón?
Tenía miedo de fallar.
De repetir errores que me juré jamás cometer.
Ella...
Kylie era diferente.
Ella sería la mejor madre del universo.
Yo lo sabía, lo sentía en el alma.
Pero yo...
yo era un campo de batalla disfrazado de hombre.
Claro, tenía dinero.
Nuestra vida estaba asegurada económicamente.
No les faltaría nada... excepto quizás lo que más importaba: mi paz mental.
Porque en los días grises, esos donde el silencio grita, mi mente me susurra:
"Regrésate a las drogas. Solo una vez. Nadie lo sabrá."
Pero no lo hacía.
No por miedo a caer.
Sino porque ella me sostenía.
Porque verla feliz era mi mayor rehabilitación.
Sería padre.
Y haría todo lo posible para no fallar.
Haría todo... por ella.
Por el bebé.
Por mí mismo, aunque a veces no supiera ni quién soy.
Me acerqué a ella por detrás y la abracé mientras revolvía la pasta.
Besé su cuello con suavidad.
—Te amo —susurré.
Ella soltó una risita y me miró de reojo.
—¿En qué piensas?
—En todo... en lo bueno... en lo malo... en que quiero ser mejor para ti. Para el bebé.
Ella soltó la cuchara, me miró seria y puso mi mano sobre su vientre.
—Ya lo estás siendo. Cada día. No necesitas ser perfecto, solo necesitas estar. Y tú... estás aquí.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
