—Debo irme... —dije, con la voz rota mientras me alejaba de él.
YA BASTA.
Mi alma ya no podía más.
Estaba saturada. Deshecha.
Yo también me estaba rompiendo... pero lo hacía en silencio.
Tenía que irme de Nueva York cuanto antes.
Tenía que alejarme de todo esto, de él, de mí misma con él.
Porque no estábamos bien.
Porque nunca más íbamos a estarlo.
Y eso era lo más doloroso de todo.
Amarnos tanto y aún así lastimarnos más.
Éramos dos trenes sin freno chocando a cada paso.
Por más que quisiéramos quedarnos, no buscábamos lo mismo.
Yo quería una vida distinta.
Quería sanar. Quería paz.
Y él... él solo quería sobrevivir un día más.
No podía obligarlo a desear lo que yo deseaba.
Y yo tampoco iba a abandonarme solo para seguir sus pasos.
La vida no siempre te da lo que sueñas.
Y por más cruel que suene... a veces, el amor tampoco alcanza.
[......]
Ya era definitivo.
Me marchaba de Nueva York.
Regresaría a Los Ángeles... aunque mi familia no quisiera ni verme en pintura.
Aun así, era un comienzo.
O al menos un intento de tener uno.
Quedaba exactamente un mes para empacar todo.
Ese día, Stassie y yo habíamos salido de compras.
Y aunque suene frívolo... ver vitrinas me distraía del vacío que sentía adentro.
Llegamos al departamento y comenzamos a desempacar.
—Ya quiero usar esto —dijo Stassie sacando una lencería roja con encaje—. ¿Y tú, para quién vas a estrenar la tuya?
Reí.
—No tengo a quién
—Al primero que se te atraviese —respondió burlona.
—Te volviste una completa zorra —le dije entre risas.
—Y tú deberías intentar serlo también. Te haría bien.
Negué con la cabeza, fingiendo una sonrisa.
No era el sexo lo que extrañaba.
Era el alma que solía hacer el amor conmigo.
—Bueno, linda... me voy al set. Llamado de última hora..
—Cuídate —le dije y la abracé fuerte.
Y me quedé sola.
Como casi siempre últimamente.
El celular vibró.
"AYUDA. ES URGENTE." —Evans.
Mi estómago se encogió.
Las manos comenzaron a temblarme al instante.
¿Era real?
¿Y si no respondía y pasaba algo?
Lo miré una y otra vez. Dudé.
Pero su segundo mensaje me aplastó el corazón:
"VEN POR FAVOR. URGENTE."
No lo pensé más.
Tomé las llaves.
El corazón en una mano, la angustia en la otra.
Y me fui a su departamento.
Fuera una emergencia o no...
necesitaba ponerle fin a este infierno.
Quería gritarle.
Quería abrazarlo.
Quería despedirme para siempre.
Entré.
—¡Chris! —llamé alterada, recorriendo habitación por habitación.
No respondía.
—¡CHRISTOPHER!
Mi mente creó mil imágenes de él... colgado, desmayado, muerto.
—¡CHRISSSS!
Entré a su cuarto. No estaba.
La puerta del baño estaba entreabierta.
Me acerqué. Y ahí lo vi.
Parado frente al espejo.
Desnudo.
Vacío.
Desconocido.
—Hola... —dijo con una voz tan hueca que parecía salida del otro mundo.
Me paralicé.
—Chris... —dije casi sin aire.
Esto no era una emergencia.
Esto era una pesadilla.
Un grito desesperado por ayuda disfrazado de normalidad.
—¿Por qué haces esto? —pregunté con lágrimas en los ojos.
Estaba drogadísimo.
No podía sostenerse bien.
Tenía un cuchillo en la mano.
La mirada ida.
Y una sonrisa rota.
—Me voy a matar —dijo, mirándome como si me estuviera invitando a un café.
—No, no, por favor... —dije avanzando despacio—. No hagas esto...
—¿Te quieres matar conmigo? —preguntó con frialdad, como si fuera algo romántico.
Mi alma se desplomó.
No.
Este no era mi Christopher.
Este no era el hombre que me enseñó a amar, a sentir, a confiar.
Este era un ser roto. Un alma a punto de apagarse.
Los brazos me temblaban.
El corazón gritaba por dentro.
Pero tenía que mantenerme en pie.
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Pornstar Love
Fiksi PenggemarDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
