Chris
Kylie se marchó del departamento.
Cerró la puerta sin mirar atrás.
Y con ese simple gesto, se llevó todo lo que me quedaba.
Caí sentado en la cama como si me hubieran disparado en el pecho.
Me quedé ahí, en silencio.
Con la respiración pesada.
Con el alma hecha trizas.
En realidad... no sabía qué demonios pensar.
Pasé todo el maldito día tirado en esa cama.
No comí. No me moví.
Solo pensaba en ella.
Kylie.
Su voz.
Su perfume.
Su manera de reír cuando estaba nerviosa.
Esa forma de decir mi nombre que me hacía sentir que sí valía la pena seguir aquí.
Y ahora...
ya no estaba.
No sabía cómo seguir.
En realidad, quería encontrarle una salida a este amor.
Un escape. Una maldita cura.
Pero ¿cómo se le escapa al primer amor?
Ella fue mi primer todo.
Mi primer beso de verdad.
Mi primera relación real.
La primera mujer que me hizo sentir algo más allá del deseo.
La primera persona que me enseñó lo que significaba ser amado... y también lo que significaba perderlo.
Y ahora me sentía enfermo.
Literalmente enfermo de amor.
Como si mi cuerpo estuviera colapsando al no tenerla cerca.
Como si mi alma estuviera encogida, muerta de frío.
Me levanté tambaleando y me metí a la regadera.
Dejé que el agua cayera con fuerza sobre mi cuerpo.
Pero no me limpiaba nada.
No me lavaba el dolor.
No me sacaba a Kylie del pecho.
Apoyé las manos en la pared de azulejos y cerré los ojos.
Me sentía tan pequeño. Tan jodidamente solo.
Quería gritar. Quería romper todo.
Quería que el agua me ahogara.
¿Por qué no podía simplemente dejar de amarla?
[.....]
El celular vibró en la mesita de noche.
Lo tomé con desgano.
"Llamado en Pornhub en una hora."
Solté una risa rota.
Una risa vacía, amarga.
Después lo estrellé contra la pared con todas mis fuerzas.
—Ya no más —susurré, con la voz rota, los ojos húmedos.
Abrí la gaveta buscando droga. Nada.
Kylie... Kylie se había llevado toda la mierda.
Apreté los puños con rabia y desesperación.
Corrí hasta mi despacho, desarmé la caja fuerte y saqué lo último que me quedaba:
bolsas llenas de polvo blanco.
jeringas.
el verdadero infierno.
Llevé todo al cuarto.
Lo lancé sobre la cama como un ritual de despedida.
Y me senté frente a él.
A mirarlo.
A preguntarle si esta era mi salida.
¿Valía la pena seguir viviendo así?
Sin ella.
Sin familia.
Sin nada.
¿Quién demonios me iba a extrañar si me moría?
Porque esa es la verdad: ya nadie me necesita.
Kylie fue la única que me sostuvo, que me miró con amor cuando ni yo mismo me soportaba.
Ella me dio esperanza.
Me sacó del lodo.
Me hizo sentir hombre, humano, importante.
Y ahora ya no estaba.
Mi vida volvió a ser una mierda.
Todo se volvió gris otra vez.
Apoyé la cabeza en la almohada y cerré los ojos.
Quería desaparecer.
En silencio. Sin escándalos. Solo... no despertar.
¿Por qué el amor duele tanto?
¿Por qué nos hace dependientes, adictos, débiles?
Pasaron frente a mí los recuerdos como una maldita película:
las veces que cocinamos desnudos.
las peleas.
las reconciliaciones.
los "te amo" entre lágrimas.
¿Qué carajos pasó con nosotros?
Lloré como un niño.
Como alguien que no sabe cómo seguir respirando sin otra persona.
Entonces...
tomé el polvo blanco.
Y lo inhalé. Todo. Hasta el fondo.
Cada gramo quemó como lava en mis venas.
Y como si no fuera suficiente, tomé las jeringas.
Me las clavé en ambos brazos al mismo tiempo, sin pensar.
Sin miedo.
Y luego... nada.
La cabeza me daba vueltas.
Todo se volvió difuso.
El techo se deshizo en sombras.
Mi cuerpo temblaba. Sentía que me estaba yendo.
Y tal vez... eso era exactamente lo que quería.
No sé por qué sobreviví.
De verdad... no tengo idea.
Pero si algo entendí esa noche es que la dependencia emocional mata.
No solo el cuerpo.
Mata el alma.
Mata la voluntad.
Mata los sueños.
El amor envenenado... es tan destructivo como cualquier droga.
Y si eres una persona débil...
te puede llevar a la muerte sin siquiera darte cuenta.
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Pornstar Love
Hayran KurguDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
