Kylie
Felicidad.
No una felicidad cualquiera.
Una que se siente en la piel, en los huesos, en el alma.
Una que no se compra, que no se finge.
Una que se conquista... después de sobrevivir al infierno.
Esa era mi vida ahora.
Llena de risas infantiles, tardes en familia y un amor tan real que casi dolía de tan profundo.
Después de todo... después de la oscuridad, después de los miedos, después del pasado...
Finalmente, llegó la calma.
Chris y yo habíamos construido algo que ni el tiempo ni el dolor pudieron destruir.
Sanamos.
Juntos.
Y ahora nos tocaba lo mejor: vivir.
Perdoné.
Perdoné por mí, por mi paz, por mi libertad.
Hice las paces con la madre de Chris y con la mía.
Los lazos rotos se tejieron de nuevo.
Las heridas, aunque no olvidadas, ya no sangraban.
Y ahí estábamos. Todos. Unidos. Plenos.
Mis hijos convivían con sus abuelas y yo los miraba sabiendo que estaba criando una familia con raíces nuevas, limpias.
Con amor.
Con respeto.
Con verdad.
Chris era más feliz que nunca.
Saber que su madre y yo ahora éramos aliadas, confidentes, familia... le daba una paz que nunca había conocido.
Y yo... yo simplemente lo amaba.
Cada día más.
Más profundo. Más real.
Y como si la vida quisiera asegurarse de que los finales felices también existen, Stassie, mi hermana del alma, encontró el amor y esperaba a su primer bebé.
Nos mirábamos a los ojos con ese brillo de quienes sobrevivieron juntas.
De quienes lo vieron todo... y eligieron la vida.
[....]
Pasamos por nuestros hijos a la escuela y organizamos un picnic en el lago.
El sol nos acariciaba, el cielo era un lienzo perfecto, y yo... no podía dejar de mirar a mi esposo.
Chris.
El padre de mis hijos.
El amor de mi vida.
El hombre que venció a sus demonios para amarme con el alma.
—Eres tan bello —le susurré, perdida en él.
Él me miró como si yo fuera la única mujer sobre la tierra.
—Tú eres tan preciosa —me dijo con esa voz que aún me derretía, y besó mis labios suavemente.
Tomados de la mano, caminamos hacia el lugar donde nuestros hijos corrían y reían.
[....]
Vi cómo Chris y Liam intentaban hacer caminar a Dylan.
Esa imagen era tan simple... y sin embargo, tan poderosa.
Él, el hombre que fue abusado, roto, usado por una industria sin alma...
Ahora era el hombre más entregado, más presente, más amoroso que jamás conocí.
—¡Vengan a comer! —gritó Kiara, mi pequeña reina.
—Ve con mamá —le dijo Chris a Dylan, soltándolo con cuidado.
Y entonces...
Dio su primer paso.
—¡Wow! ¡Papá! ¡Está caminando! —gritó Liam emocionado.
—¡Dios mío! —grité yo, llevándome las manos al pecho.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
