—No sé de qué mierda habla... —dijo Chris, pálido como un muerto, con la voz seca, mirando al suelo.
—¿Cómo que de qué voy a hablar? —contestó London con una sonrisa venenosa—. Ojalá te hubiera engañado conmigo, Christopher, pero no fue así. Me refiero a que él siguió siendo actor porno cuando tú ya habías dejado todo eso atrás. No te respetó. Te traicionó, pero no con otra mujer... sino con su silencio.
Por un segundo, el mundo se me vino encima.
El corazón se me apretó, pero en cuanto procesé que no se refería a una infidelidad física, sentí alivio.
Un alivio momentáneo, porque la rabia vino después, con más fuerza.
—Deja de meterte en mi vida, London —espetó Chris, la voz quebrada, pero firme.
Yo ya no podía más.
Me ardían las entrañas.
Tenía el alma en llamas.
Tenía mil razones para lanzarme sobre ella y arrancarle la lengua con la que hablaba tanta mierda... pero estaba embarazada, y tenía una hija.
Me tragué la rabia, como lo he hecho demasiadas veces.
—Mamá, córrela —ordenó Chris con la mirada fija en Lisa, su madre.
—¿Por Dios, Christopher? ¿Aquí? ¿Ahora?
—Ella o yo —sentenció él. Y esa fue la primera vez que vi a Christopher elegir.
Lisa suspiró con fastidio.
Volteó a ver a London con frialdad.
—Vete, linda. Nos vemos otro día.
London rió como si todo esto le divirtiera.
Y se marchó con ese aire de superioridad que tanto odiaba.
El silencio fue denso.
Yo temblaba, literal.
No de miedo. De rabia contenida. De decepción.
Tomé a Kiara, la senté sobre mis piernas y le ofrecí el biberón mientras trataba de tranquilizarme.
Pero mis manos temblaban tanto que me costaba incluso sostener la mamila.
—Espero no volver a ver ni a tu madre ni a esa idiota jamás —murmuré, con la voz entrecortada.
—Kylie...
—Cállate, Christopher. Sabes que ella y yo nos odiamos a muerte. ¿Por qué insistes en ponerme en esta situación?
—Solo quiero que las dos mujeres que más amo se lleven bien —dijo él, sentándose junto a mí con cara de niño herido.
Lo miré con dolor.
—¿Y quién demonios tiene la culpa de esto? ¿Yo? ¿Quién empezó todo esto? ¿Te acuerdas del día que conocí a tu madre? El día que compramos nuestra primera casa. ¿Quién me humilló primero?
Chris bajó la mirada. No tenía cómo defenderla.
—No peleemos frente a la niña, por favor...
—Te lo diré por tercera vez, Christopher... métete a tu madre por el culo.
Fue ahí cuando él se levantó y tiró la silla contra la pared.
Un sonido seco, brutal, como un disparo al alma.
Las lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas sin permiso.
Vi a mi hija seguir tomando del biberón, tranquila, inocente... ajena al caos emocional de sus padres.
La abracé con ternura, con desesperación.
—Te amo... tú no serás como los Evans —susurré, besando su mejilla suave, redonda, perfecta—. Tú y tu hermanito serán distintos. Serán luz. No oscuridad..
Acaricié mi abdomen, donde Christopher Jr. crecía sano. Estábamos a días de conocerlo.
—¿Vamos a casa, mi amor? No tenemos nada que hacer aquí. Mejor vemos Frozen.
—Papá... —dijo Kiara con su dulce voz.
—¿Frozen? ¿Quieres ver Frozen?
—¡Frozen! —gritó emocionada.
Sonreí con el corazón roto.
Mi hija me cambiaría por Elsa sin pensarlo, y aún así, la amaba más que a mi propia vida.
La besé y me levanté.
—¿A dónde llevas a mi nieta? —preguntó Lisa con esa voz falsa de abuela preocupada.
—A donde a usted no le importa —dije con una sonrisa hipócrita.
Y me fui.
CHRIS
—Tu mujer y tu hija ya se van —anunció mi madre con ese tono de hielo que ya me daba náuseas.
Corrí afuera.
—¿A dónde vas? —pregunté, sin saber ni cómo acercarme.
—A casa. No tengo nada que hacer aquí —contestó Kylie, con Kiara en brazos—. Y mi hija tampoco.
Quise decirle que no se fuera, que lo sentía, que todo esto era un maldito error.
Pero solo me quedé ahí, tragando mis palabras.
—Quédate, Chris. Quédate con tu madre. No quiero arruinarles el día. Pero estoy harta. Estoy harta de que permitas que tu madre me humille, una y otra vez. Estoy harta de que no me des mi lugar.
—Por Dios, Kylie...
—No te subas al auto porque me iré en Uber. Quédate. Diviértete con tu familia perfecta.
Subió a Kiara en su sillita.
Pero en cuanto cerró la puerta, mi niña comenzó a llorar.
Su llanto me atravesó el pecho como una daga.
Kylie rodó los ojos, cruzó los brazos.
Estaba agotada. Y no solo físicamente.
—Dale un beso para que se calle —dijo con frialdad.
Me acerqué.
Besé a Kiara con ternura, una y otra vez.
Ella sonrió. Siempre me sonreía.
Yo era su refugio, ella era el mío.
Me acerqué a Kylie.
Aún con la esperanza estúpida de arreglar algo con un beso.
—Amor...
—Hablamos en casa —dijo subiendo al auto, fría como un invierno largo.
—Dame un beso... por favor.
—No quiero besarte.
Y subió el vidrio. Y arrancó. Y me dejó ahí. Con mi madre. Con mis heridas. Con mi silencio.
[.....]
Y esa... fue la última vez que las vi bien.
Esa fue la última vez que vi a Kiara riendo, a Kylie caminando con seguridad, a mi familia bajo una misma luz.
Después de eso, todo cambió.
Continué con el festejo de mi madre, intentando actuar como si nada hubiera pasado.
Sin saber que, horas más tarde, iba a recibir la peor llamada de mi vida.
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Pornstar Love
FanficDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
