Dos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo.
Una historia de dos cuerpos usados por otros...
...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad.
25-10-21.
BY: ITZEL LUGO.
Desde que entré por la puerta... el aire era diferente.
La casa estaba adornada con rosas, pero no cualquier decoración vacía o forzada.
Era arte hecho con amor. Un templo creado con intención.
Un túnel de pétalos rojos y blancos nacía en el recibidor como un sendero hacia algo más profundo, más inmenso... algo que no sabía que estaba a punto de vivir.
Mis ojos se humedecieron de inmediato.
¿Qué demonios había hecho yo para merecer a este hombre? ¿A este ángel roto que había aprendido a amar de nuevo y a darme amor con tanta intensidad y ternura?
Al final del túnel... estaban ellos.
Chris. Kiara.
Mi hogar. Mis dos corazones. Mi vida entera.
Hice un puchero, sintiendo que iba a quebrarme.
—Te amo tanto... —dije al llegar a él, besando sus labios suavemente, como si fueran la cura de todos mis días grises.
Chris me miró con esos ojos que todavía no sé cómo sostener sin perder el aliento.
—Te mereces todo, Kylie —respondió con voz firme y cálida.
—Con ustedes lo tengo todo —dije emocionada, inclinándome para besar la mejilla de Kiara, quien al verme estiró sus bracitos pidiendo que la cargara.
Mi alma tembló de amor. Ese tipo de amor que es milagro, redención, luz.
Tomados de la mano, los tres caminamos por el túnel de rosas hacia el patio.
Y ahí estaban todos mis amigos. Personas que me habían acompañado en diferentes etapas de mi vida. Pero ahora, me veían distinta... completa.
—Te amo tanto, mi amor... —susurré a Chris al oído, besando su mejilla.
—Yo te amo muchísimo más —dijo con una sonrisa que derretía cualquier duda, cualquier inseguridad, cualquier fantasma.
Stassie jugaba con Kiara, y yo recibía felicitaciones entre abrazos y carcajadas.
Pero mi mirada siempre regresaba a Chris. Siempre volvía a él. Como mi brújula, como mi casa.
—¿Te gustó? —preguntó abrazándome por detrás.
—Eres el más lindo del universo —le dije sin titubeos—. Te amo tanto, vida.
—Te amo más —susurró depositando un beso lento y cálido en mi cuello.
A lo lejos, Kiara se reía a carcajadas. Jugaba con una flor que alguien le había dado. Se veía tan libre. Tan feliz.
—Es tan feliz... —dijo Chris detrás de mí, con un tono nostálgico, casi quebrado.
—Sí... —respondí—. Y es por ti.
Porque Chris, sin darse cuenta, se había convertido en el padre que juró ser.
—Ven —dijo de repente, tomándome de la mano.
Lo seguí sin pensar. Porque siempre lo haría.
Golpeó ligeramente una copa, pidiendo atención.
La gente se volvió hacia nosotros. Y yo... lo sentí. Ese presentimiento. Ese presentimiento de que algo hermoso estaba por pasar.
La última vez que Chris habló en público... fue para anunciar que dejaba el cine para adultos.
Que se salía de esa industria que lo había consumido desde su dolor. Esa vez lloró. Todos lloramos. Y lo aplaudimos como el valiente que es.
Ahora lo veía más sereno. Más pleno. Más suyo.
—Quiero decir unas palabras para ti, mi amor... —dijo, tomándome de la mano y mirando mis ojos.
—No quiero llorar... —susurré, sintiendo que ya era tarde.
Chris rió con ternura.
—¿Cómo empezar? —dijo bajando la mirada—. Kylie Jenner... llegaste a mi vida para poner todo de cabeza. Para salvarme de mí mismo. Llegaste en medio de la oscuridad que yo mismo había aprendido a habitar... y encendiste una luz..
Mi corazón se partía. Mis ojos se inundaban.
—Contigo entendí que merezco ser amado. Y contigo también entendí que amar... no significa poseer, ni impresionar, ni esconder. Significa mostrarse tal cual uno es... incluso con el alma en carne viva. Y tú... tú me aceptaste así. Como nadie lo hizo.
Tomé su mano y la besé con un temblor en los labios. Él continuó.
—Fuiste la primera mujer que me hizo sentir nervioso. La única que me dijo que no. Que me miró sin miedo... No fue fácil conquistarte. Pero desde esa primera vez que te vi en esa fiesta en Pornhub... supe que algo en mí iba a cambiar.
Reí entre lágrimas. Todos lo hicieron. Era imposible no sentir la verdad en cada palabra.
—Te amo, Kylie. Te amo como nunca supe que se podía amar. Me enseñaste a sanar, a creer, a construir. Me diste una familia. Me diste una hija. Y me diste un motivo real para vivir.
Mi alma se quebró. Lloré sin pudor. Frente a todos.
—Si antes te amaba con locura... hoy te amo más. Porque me diste lo más hermoso que esta vida puede dar: nuestra hija. Esa pequeña que hicimos con tanto amor. Que nació de nuestras segundas oportunidades. De nuestras cicatrices.
Él se arrodilló.
Mis ojos se abrieron como platos.
Mi corazón... dejó de latir por un segundo.
—Quiero terminar mi vida contigo. Ver crecer a Kiara. Envejecer contigo. Reír contigo. Verte gritarle al televisor en los partidos y cantar en la ducha. Quiero llamarte mi esposa.
Sacó un pequeño anillo de su bolsillo. Una joya, preciosa, simbólica. Real. Como nosotros.
—¿Te quieres casar conmigo, Kylie Jenner?
Lo abracé mientras lloraba.
—Claro que sí... —susurré con la voz quebrada—. Es mi sueño, Chris. Te amo tanto...
Todos aplaudieron. Stassie gritó. Kiara hizo un sonido entre risita y chillido.
Y ahí, rodeados de pétalos, bajo la luz del atardecer, entre los ojos húmedos de nuestros amigos...
Entendí que había valido la pena cada tormenta. Porque él era mi calma. Y nuestra historia... mi eternidad.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.