Comencé a llorar. En serio.
No podía más.
Era como si el alma se me partiera en dos.
Como si el amor de mi vida se estuviera escurriendo entre mis dedos...
y yo no pudiera hacer nada para detenerlo.
Me acosté en la cama, de espaldas a todo.
Cerré los ojos, deseando apagar también la mente.
Chris y yo teníamos un pacto desde el principio:
jamás dormir en camas separadas, sin importar qué tan enojados estuviéramos.
Pero esta vez...
yo no quería dormir con él.
Estaba molesta. Dolida.
Vacía.
La puerta se abrió lentamente.
—No te quiero aquí —dije sin mirarlo, con la voz baja pero firme.
—¿Qué?
—No te quiero aquí, Chris —repetí, dándole la espalda.
Hubo silencio.
—¿Estás segura?
Limpié mis lágrimas con rabia contenida y asentí.
—Lo siento... pero no me iré.
Se acostó a mi lado, como si nada.
Yo me alejé lo más que pude. Como si la distancia física pudiera protegerme del dolor.
[....]
Amanecí temprano.
Mi cuerpo seguía cansado, pero no era el sueño... era el alma.
Me levanté para preparar a los niños.
Ignoraba completamente a Chris.
Lo odiaba. Lo odiaba por hacerme sentir tan insegura.
—¿Te bañaste bien? —le pregunté a Liam, pasándole su toalla.
—Sí, mami... —respondió con una sonrisa, como si fuera todo un adulto.
Tenía apenas tres años... y ya no me dejaba ayudarlo a bañarse.
Crecían tan rápido...
—Bajaré con tu hermana. ¡Apúrate que ya es tarde!
Bajé y los encontré en la cocina.
Chris estaba desayunando con Kiara, como si nada.
Como si no hubiera roto mi confianza anoche.
—¿No desayunarás con nosotros? —preguntó él, como si realmente le importara.
No le respondí. Caminé directo a la cocina.
El sonido de sus voces me taladraba el pecho.
—Bien, te reto a comer una cebolla —dijo Chris, jugando con Kiara.
—¡No, papíííí, por favor! —gritó Kiara entre risas—. ¡Otro reto!
—No se me ocurre otro... —respondió él.
Volví al comedor con el cepillo en mano.
Kiara ya estaba terminando su desayuno.
Comencé a peinarla mientras ellos seguían bromeando.
—Te reto a darle un beso a mi mamá... —dijo Kiara de repente.
Chris no dudó ni un segundo.
—Encantado.
Negué con la cabeza.
Ese hombre no entendía.
Se acercó a mí y me tomó de la cintura.
—Dame un beso —susurró.
—Aléjate. —dije con frialdad, sin mirarlo.
—Anda, uno nada más..
—No. Es no. Entiende de una maldita vez.
Aparté sus manos con fuerza y salí del comedor sin decir más.
Ese era el trato que merecía si seguía actuando como un completo extraño.
El amor no cubre secretos.
Y lo nuestro ya estaba cubierto de silencios.
—¡LIAM! —grité desde las escaleras—. ¡ES HORA DE DESAYUNAR!
Escuché sus pasitos apresurados bajando las escaleras.
Mientras tanto, Chris subió detrás de mí.
—Kylie, por Dios...
—Cállate. No quiero escucharte.
Entré al baño, me cepillé el cabello como si con cada cepillada pudiera sacarme el enojo.
—Mi amor... —murmuró detrás de mí.
Me abrazó por la espalda.
Besó mi mejilla una y otra vez.
Y eso...
me rompió aún más.
Mis lágrimas comenzaron a caer sin permiso.
Estaba tan confundida. Tan herida.
—Te amo, con toda mi vida... —susurró Chris.
—Ya no lo parece. Parece que se te acabó el amor..
Él me giró con suavidad para verme a los ojos.
—¿En serio? ¿Crees que no te amo? ¿Por qué dices eso?
—Porque ya no eres el mismo, Christopher.
Ya no tienes tiempo para mí. Me siento ignorada, desplazada. Me ocultas cosas. Y no me digas que no, porque lo sé. Te siento diferente... conmigo y con los niños también. Ya no eres el hombre que conocí.
Él me sostuvo la mirada un momento.
Después bajó los ojos.
—Es obvio que ya no somos los mismos... —dijo con voz baja. Ya no somos solo tú y yo. Ya no hay privacidad. Vivimos para dos pequeños que amo con mi vida, sí... pero también me siento abrumado.
Saturado. Agotado.
Me senté en el tocador, sintiéndome al borde del colapso.
—Mi vida cambió de golpe. Mis rutinas. Mis sueños. Todo. Y por más que intento adaptarme, no me siento bien...
Me tomó del mentón y me obligó a mirarlo otra vez.
—Ser papá y esposo... no era algo que esperaba tan pronto. Y aunque ustedes son mi mundo, a veces no me siento yo. No es culpa tuya, Kylie. Es mi cabeza. Es mi pasado. Es todo lo que arrastro desde antes de conocerte...
—¿Y por qué no me lo dices? ¿Por qué no me hablas? —pregunté con la voz quebrada.
—Porque me da miedo. Porque si tú también te alejas, me quedo solo. Y no sé si podría sobrevivir eso.
Me quedé en silencio.
No sabía si abrazarlo o golpearlo.
Estaba herida.
Pero también entendía.
Y esa dualidad me estaba matando.
—Solo... necesito que confíes en mí. Que me ayudes a volver a ser yo. Porque ahora mismo, ni siquiera sé quién soy..
Y entonces supe que había mucho más detrás del "no tengo nada".
Tal vez no era una amante.
Tal vez era él mismo.
Perdiéndose poco a poco... y yo sin saber cómo traerlo de vuelta.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
FanficDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
