Han pasado nueve meses desde que firmé ese contrato que cambió mi vida por completo.
Nueve meses desde que me convertí en Lie J.
Un nombre que todos en la industria conocen.
Un nombre que no me pertenece, pero que cargo como una segunda piel.
Hoy puedo decir que me acostumbré a esta rutina.
No porque me guste...
Sino porque la resignación también es una forma de sobrevivir.
Me despierto, me maquillo, me desnudo, grabo.
Sonrío. Gimo. Finjo.
Y al final del día, me encierro en la ducha, dejo caer el agua caliente sobre mi piel y lloro en silencio.
Pero solo un poco.
No demasiado, no cada noche.
Mi vida va bien.
"Bien", en apariencia.
Tengo dinero.
Compré mi departamento soñado en el corazón de Nueva York.
Estoy invirtiendo en más propiedades.
Mis padres están bien y eso es lo único que me importa.
Mi padre se recupera.
Mi madre sonríe otra vez.
Eso me mantiene en pie.
Estoy en terapia.
Una vez a la semana, sin falta.
Mi psicóloga dice que soy "fuerte", pero yo no lo creo.
Solo hago lo que tengo que hacer.
Como siempre.
Colgué la videollamada con mi padre.
Me dijo que me amaba, que estaba orgulloso de mí.
No tenía idea de lo que hacía su hija para mantenerlo con vida.
Hoy era el aniversario número 14 de PornHub.
Y claro, lo celebrarían con una fiesta descomunal.
Una de esas fiestas donde no existe la vergüenza.
Ni la privacidad.
Ni el pudor.
Solo cuerpos perfectos, egos inflados, cámaras indiscretas y copas llenas de promesas vacías.
Me vestí como se esperaba de una "estrella".
Falda ajustada, maquillaje perfecto, seguridad fingida.
Y salí de casa.
[.......]
El lugar estaba lleno.
Había grupitos de personas por todos lados: actores, actrices, directores, managers...
Todos con una copa en la mano.
Todos riendo, flirteando, como si vivieran dentro de una película erótica sin pausa.
Yo me sentía como una intrusa en mi propia industria.
Me senté sola, revisando mi celular.
No quería socializar.
No me interesaban amistades en este mundo donde nadie es real.
Cada sonrisa es una estrategia.
Cada abrazo, una alianza.
Y entonces...
—La famosa Lie J... —dijo una voz familiar a mis espaldas.
Volteé.
Stassie.
Mi mejor amiga.
La única persona que conocía antes de convertirme en lo que ahora era.
—¿Qué haces aquí? —pregunté, atónita.
—Decidí seguir tus pasos —dijo abrazándome con fuerza.
Se me revolvió el estómago.
No quería esto para ella.
Nos sentamos a hablar.
Había pasado tanto...
Ella llevaba un mes en la industria.
Le recomendé con lágrimas en los ojos que fuera a terapia.
—Por favor, no te pierdas como yo —le dije bajito.
Veíamos a todos los invitados.
Algunos conocidos, otros nuevos.
Parecíamos dos adolescentes disfrazadas de mujeres fatales, tratando de sobrevivir entre tiburones.
—¿Ya te tocó grabar con Ed Jutson? —me preguntó.
—¿El morenito de ojos verdes?
—¡Ese!
—Todavía no —dije con una risa ahogada.
—Lo amo. Es lo mejor.
—No te enamores, Stassie. Es lo peor que puedes hacer. Enamorarte de un actor porno...
—Lo sé, pero es tan bello...
Sonreí por fuera.
Por dentro, solo quería salir corriendo de ahí.
CHRIS EVANS
Entré al salón con paso seguro.
Las miradas, como siempre, cayeron sobre mí.
El favorito de todos.
El más deseado.
El actor mejor pagado de la industria.
El que hacía suspirar hasta a las luces del set.
Fingí sonrisas.
Estaba harto.
No porque me molestara la fama...
Sino porque ya no me llenaba.
Me acerqué a la barra, acomodé mi traje, pedí whisky.
—¡Foto!—dijeron a mis espaldas.
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Solo posee.
Y entonces la vi.
La vi.
Y todo se detuvo.
Era...
Ella.
No sé cómo explicarlo.
No fue solo su rostro, ni su cuerpo, ni su sonrisa.
Fue algo en su mirada.
En la forma en que fingía estar bien.
Yo conocía esa mirada.
Era la mía.
Había tristeza ahí.
Y fuerza. Y rabia. Y belleza.
Y juro por Dios que en ese segundo supe que era ella.
La mujer que pondría todo mi mundo de cabeza.
Mis ojos se llenaron de brillo.
Sonreí sin querer.
Mi pecho se apretó.
Amor a primera vista.
O algo muy, muy parecido.
Y mientras la contemplaba desde el otro lado del salón, sentí que, por primera vez en mucho tiempo...
quería quedarme.
Quería conocerla.
Y tal vez, quería salvarla.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
