Chris cocinaba mientras yo lo observaba en silencio desde la barra de la cocina.
Llevaba solo unos shorts de algodón y nada más.
Estaba tan guapo que dolía. A veces dolía en el cuerpo, a veces en el alma.
—¿Con cebolla? —preguntó arqueando una ceja.
Negué con la cabeza, distraída.
Entonces sonó la alerta en la televisión.
"NOTICIA DE ÚLTIMA HORA. Un virus proveniente de China ha llegado a Estados Unidos. Se han confirmado 50 casos en Los Ángeles. Las autoridades exigen aislamiento inmediato. Se prohibirá salir a las calles a partir del 20 de marzo. Uso obligatorio de cubrebocas y gel antibacterial. Tomen precauciones."
Chris y yo nos volteamos a ver.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
—Parece el maldito fin del mundo... —susurré.
Y aunque sentía miedo, había algo en el fondo de mi alma que sonrió.
Por fin tendría a Chris solo para mí.
Sin grabaciones.
Sin actrices.
Sin porno.
Solo él.
Solo nosotros.
Como siempre lo soñé.
Días después.
Hicimos compras gigantescas.
Despensa para meses, artículos de limpieza, condones, velas, alcohol, baterías.
Todo.
Nos encerramos.
Cerramos ventanas.
Y el mundo afuera comenzó a apagarse.
Y yo... yo por dentro sentí un respiro.
Era como si el universo nos hubiera regalado esta pausa para volver a ser pareja.
Una pareja real.
Cinco meses después
Las calles seguían vacías.
Las noticias eran cada vez más aterradoras.
Los contagios aumentaban.
La paranoia también.
Pero yo seguía viéndolo a él.
A Chris.
Mi droga.
Mi obsesión.
Mi todo.
Estábamos en la alberca.
Él nadaba mientras yo lo observaba desde una tumbona, bebiendo agua con limón.
—¿Cuándo crees que termine todo esto? —me preguntó mientras salía del agua, empapado, glorioso.
—No lo sé... —le dije, bajándome los lentes de sol—. Pero me encanta tenerte solo para mí..
Él rió, pero su risa no fue sincera.
—¿Cómo puede gustarte esto?
—Porque no estás filmando con nadie más. Porque eres solo mío.
—Pues a mí no me gusta este encierro en lo absoluto.
Mi sonrisa se borró.
—¿O sea que prefieres seguir filmando porno? —dije, con los brazos cruzados.
—¿Otra vez con esto?
Me levanté, caminé hacia él.
—¿Cuándo vas a dejarlo?
Chris suspiró hondo.
—No lo sé, Kylie. Pero no será pronto..
Sentí cómo el mundo volvía a venirse abajo.
La burbuja del encierro, del "amor perfecto", del sexo diario, del juego de pareja, estalló en mi cara.
—¿Para qué quieres seguir? ¿Tanto te gusta coger con otras?
—Basta, Kylie —dijo, caminando hacia dentro de la casa.
—¡CONTÉSTAME! —grité detrás de él.
—Este encierro nos está matando —dijo desde la escalera—. Ya no quiero discutir..
Me quedé ahí. Estática.
Con el corazón hecho trizas.
¿Cómo que no quería dejarlo?
¿Cómo que no pensaba en parar?
¿Qué más necesitaba?
¿No era suficiente?
Entré detrás de él, mi respiración era agitada.
Se metió en la regadera.
Yo también.
El agua caliente cayó sobre nosotros.
Lo miré.
—¿En serio estás harto de mí?
Él evitó mis ojos.
—Estoy harto de discutir por lo mismo, todo el tiempo..
—¿Entonces qué hago, Chris? ¿Sonrío y aplaudo cada vez que coges con otra? ¿Finjo que me da igual?
—ME CONOCISTE HACIENDO ESTO, KYLIE. ¡NO PUEDES CAMBIARME!
—¡YO TAMBIÉN LO HACÍA! —grité con el agua corriendo por mis mejillas—. ¡Y lo dejé por ti! ¡Por mí! ¡Porque ya no podía más con eso!
Él cerró los ojos.
—No es tan fácil como solo dejarlo...
—¿Y yo qué? ¿Crees que para mí fue fácil? ¿Crees que no me duele recordar las cosas que hice? ¿Lo que me grabaron? ¿Lo que me decían? ¿Lo que me obligaban a hacer aunque yo dijera que no?
Mi voz se quebró.
—¿Sabes cuántas veces lloré en un set con el maquillaje corriéndose mientras un "director" me gritaba que abriera más las piernas? ¿Cuántas veces me desgarraron sin preguntarme si me dolía? ¿Cuántas veces me traté como basura porque me convencieron de que solo servía para eso?
Chris me miró, esta vez de verdad.
—Yo... yo no sabía que te sentías así...
—¡Claro que no lo sabías, porque me lo callaba todo!
El agua seguía cayendo.
Pero yo estaba ardiendo.
—No quiero verte con nadie más, Chris. No por celos, no por inseguridad. ¡Porque me duele! Porque siento que me arrancan la piel cada vez que sales a "trabajar".
—Entonces dime qué hago, Kylie. ¿Tiro mi carrera a la basura?
—¡No es una carrera, Chris! ¡ES UNA INDUSTRIA QUE TE EXPLOTA EL CUERPO Y TE CONVENCE DE QUE ESO ES PODER!
Silencio.
Nos quedamos ahí.
Respirando fuerte.
Temblando.
Yo llorando.
Él dudando.
Y supe que algo se había roto.
O se repararía.
O se rompería para siempre.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
