CHRIS
¿Tienen la menor idea de lo que se siente escuchar que puedes perderlo todo?
¿De verdad alguien entiende lo que es ver a la mujer de tu vida y a tu hijo al borde de la muerte?
Porque yo sí.
Y no hay pesadilla, no hay trauma, no hay castigo que se compare con esa sensación.
La de que el mundo entero se está derrumbando a tus pies y tú no puedes hacer absolutamente nada para detenerlo.
Pero tenía a mi hija.
A mi pequeña Kiara.
A ese pedacito de cielo que Kylie y yo trajimos al mundo.
Y si algo me mantenía vivo en ese instante, era ella.
[.....]
La noche había sido un infierno, una interminable tortura de insomnio, ansiedad y culpa.
Pero el sol salió.
Aunque ni lo noté.
Porque mi vida seguía en oscuridad.
—Come, mi amor —le dije a Kiara, ofreciéndole una cucharada de sopa.
Ella negó con la cabeza.
Sus ojitos estaban apagados, sin luz.
Como si también sintiera que algo muy malo estaba pasando.
—Vamos a bañarte, princesa —dije poniéndola de pie con cuidado.
—Si quieres, yo la baño —me dijo Stassie, con dulzura—. Puedes descansar un poco..
—No, gracias.
No era desconfianza en Stassie. No.
Era algo más profundo... era dolor, miedo, necesidad.
Solo Kylie o yo podíamos cuidar de nuestra hija.
Era una forma irracional de mantenerme cerca de ella, de no soltarla, de no sentirme más solo.
La bañé, la vestí, la peiné.
Cada movimiento era como caminar por cristales rotos.
Después, Stassie trató de hacerla comer mientras yo entraba a la ducha.
El agua cayó sobre mí... pero no me lavaba.
No me limpiaba la culpa, ni el miedo, ni el peso de saber que podía perder a mi familia en cualquier momento.
[......]
Estaba desesperado.
Nadie me decía nada de Kylie.
Nadie me daba una respuesta.
Mi alma se desgarraba en cada minuto de silencio.
Caminé hasta los cuneros, hasta ese pasillo que parecía eterno.
Mi corazón estaba hecho trizas.
—¿Sí?
—Vengo a ver al bebé de Kylie Kristen Jenner..
—Se encuentra en cuidados intensivos neonatales.
—¿Puedo verlo?
—Solo los padres pueden pasar.
Asentí.
Me colocaron una bata, mascarilla, cubre zapatos, gorro...
Pero lo que realmente necesitaba cubrir era el corazón, porque estaba a punto de romperse por completo.
Entré.
Y mi mundo...
se vino abajo.
Mi hijo, mi pequeño guerrero, mi bebé de tan solo unas horas de vida, estaba ahí...con tubos, monitores, agujas, sensores...
Cables y máquinas reemplazaban lo que yo debería estar haciendo: protegerlo.
—Hola, mi amor... —dije con una sonrisa rota, mientras las lágrimas se desbordaban—. Te amo desde el momento en que supe que venías, no puedes dejarnos... por favor..
Una enfermera se me acercó.
—Es muy callado —dijo antes de entregármelo en brazos.
Lo tomé con todo el amor que había en mí.
Y en ese instante, entendí algo que ni la industria, ni el sexo, ni la fama, ni el pasado me habían enseñado nunca:
Esto.
Esto era el verdadero amor.
Sagrado, incondicional, eterno.
Recargué mi espalda en la silla y lo contemplé como si fuera la primera vez que veía un milagro.
—Eres tan hermoso... tan perfecto. Como tu madre. Como tu hermana.
Sus ojos, increíblemente azules, estaban bien abiertos.
Y me miraban como si también supiera que había nacido en medio del caos.
—Tienes que salir de aquí, mi amor. Tienes un papá que daría la vida por ti..Tienes una maravillosa familia que te espera. Una hermana mayor que será tu cómplice. Una mamá que es el ser más fuerte y lleno de amor que he conocido jamás..
Ella lucha ahora mismo por ti... por mí... por los tres.
Le acaricié la mano. Era tan pequeña, tan frágil...
Y sin embargo, en ese momento, era mi ancla a la vida.
—Quiero enseñarte a caminar, hijo. Quiero llevarte al parque, contarte historias, reír contigo hasta llorar. Quiero darte todo lo que a mí me negaron.
Quiero ser el hombre que necesitaba cuando era niño..
Le besé la frente, con reverencia, como quien besa a un ángel.
—Christopher Alexander Evans —susurré con un nudo en la garganta—, por favor... quédate. Quédate conmigo. Quédate con tu hermana. Quédate con tu mamá. Quédate con esta vida que, aunque a veces duele, también tiene momentos como este...
llenos de amor..
Mis lágrimas ya no eran de culpa.
Eran de amor, de esperanza, de promesa.
Porque en mis brazos tenía a mi redención.
Y yo no iba a soltarlo jamás.
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Pornstar Love
FanficDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
