—¿Me tienes miedo? —gritó Chris con los ojos vidriosos y el alma rota—. ¿¡En serio piensas que voy a lastimarte!? ¡JAMÁS LASTIMARÍA AL AMOR DE MI VIDA! ¡JAMÁS TE LASTIMARÍA, KYLIE!
Su voz retumbó como un disparo.
En un segundo, lanzó todo lo que tenía a su alcance: botellas, toallas, envases, el espejo casi se viene abajo.
El baño se volvió un campo de batalla.
Y yo...
Yo estaba encogida en una esquina.
Llorando como una niña asustada.
Porque aunque sabía que no era él, me aterraba lo que podía llegar a ser bajo el efecto de esa mierda.
—¡JAMÁS TE HARÍA DAÑO! ¡NI SIQUIERA DROGADO! —volvió a gritar, con la voz quebrada, desplomándose de rodillas frente a mí.
Sus manos temblaban.
Su cuerpo entero parecía convulsionar por la ansiedad, por la rabia, por el dolor.
Y su alma...
su alma pedía auxilio a gritos.
—Primero muerto... antes de lastimarte...
—Lo sé... —logré decir entre sollozos—. Sé que jamás lo harías...
Me miró con los ojos más tristes que he visto en mi vida.
—Yo te amo...
—Y yo a ti...
Me abrazó, y lloró como un niño perdido.
Nunca, nunca lo había visto tan vulnerable.
Y aunque me dolía cada fibra de mi cuerpo, lo abracé con más fuerza que nunca.
—Ven —susurré, con voz maternal.
Le quité el control de la puerta.
Abrí.
Busqué unos boxers y se los puse en la mano.
—Póntelos, por favor...
Él obedeció en silencio, aún llorando.
Estaba derrotado.
Humano.
Desnudo en todos los sentidos.
—Vamos... —le dije tomándolo de la mano—. Esperemos a que se te baje todo, y después hablamos... bien..
Lo llevé a la cama.
Se recostó, acurrucado en mi pecho como si fuera un niño buscando el calor de una madre.
Temblaba.
Lloraba.
Se aferraba a mí como si yo fuera el último rincón del mundo donde se sentía vivo.
—Necesitas ayuda... —susurré mientras lo besaba en la cabeza—. Déjame ayudarte, por favor...
—Te amo, Kylie... te amo más que a mi vida..
—Y yo también te amo, Chris... Y justamente porque te amo... quiero verte bien..
—Sin ti... la vida no tiene sentido...
—Tranquilo —dije acariciando su cabello—. Duérmete... aquí estoy..
—No te vayas...
—No me iré, lo prometo.
Entrelacé mis dedos con los suyos.
Y en ese momento, sentí cómo su cuerpo se rendía.
Poco a poco.
Se abandonó al único lugar donde aún sentía paz: mi pecho.
—Yo jamás... jamás te haría daño —susurró.
—Lo sé —respondí, aunque por dentro, seguía temblando.
Él besó mi mano, con la devoción de alguien que ya no tiene nada más.
—Te voy a ayudar a salir de esta mierda, te lo juro. Voy a internarte, Chris. Vamos a buscar el mejor centro. Lo que sea necesario..
Él no respondió con palabras.
Solo me miró, con los ojos enrojecidos, y asintió.
—Eres la mujer más hermosa del mundo. Y te amo, con todo lo que me queda...
Sonreí.
No por felicidad.
Sino porque era lo único que podía hacer para no derrumbarme otra vez.
Volvió a apoyar su cabeza en mi pecho.
El silencio se apoderó de la habitación.
Solo se escuchaba el sonido de nuestras respiraciones... rotas.
Vi nuestras manos entrelazadas.
Y entendí que a veces, amar no es quedarse.
A veces, amar es salvar.
Y luego irse.
Porque por más que lo amara con todo lo que soy...
Ya no podíamos estar juntos.
Ya no éramos compatibles.
Ya no teníamos los mismos sueños.
Y aun así...
no lo dejaría solo.
Nunca.
¿Dónde demonios estaba su madre?
¿Dónde estaban sus amigos, los que aplauden cuando gana premios, pero desaparecen cuando llora en el suelo de un baño con un cuchillo en la mano?
Maldita industria.
Maldita sociedad.
Maldita hipocresía.
Chris no era un actor porno.
Era un ser humano... gritando por ayuda.
Y si nadie más quería escucharlo...
Yo sí.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
Fiksyen PeminatDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
