Kylie
—Gracias... —dije apenas, mientras me limpiaba las lágrimas con el dorso de la mano.
Salí de la clínica con los resultados en mano.
Mis pasos eran inseguros, como si el suelo bajo mis pies no estuviera firme.
La hoja se arrugaba entre mis dedos mientras mi mente daba vueltas, perdida entre pensamientos caóticos y emociones encontradas.
Me dirigí al auto.
Kiara me esperaba con la misma dulzura que heredó de su padre.
—¿Qué sucede, mami? —preguntó poniéndose de pie en el asiento del copiloto.
—Nada, mi amor... Vamos —le dije con una sonrisa frágil, de esas que se rompen si respiras muy fuerte.
Nos subimos al auto.
Encendí el motor.
El silencio se volvió cómplice de mis lágrimas, que corrían sin permiso.
Lloraba sin hacer ruido, solo miraba la carretera y dejaba que mis pensamientos me devoraran viva.
¡Esto se suponía que debía hacerme feliz!
¡Un bebé!
Una nueva vida creciendo dentro de mí...
Un nuevo milagro.
Y sí... parte de mí estaba feliz.
Pero otra parte... se sentía completamente rota.
Toda mi vida soñé con tener hijos.
Ser madre siempre fue una de mis metas más profundas, más espirituales.
Pero desde la muerte de Baby Christopher, una parte de mi alma se cerró para siempre.
Después vino Liam, una bendición inesperada...
Y ahora, este bebé llegaba en el peor momento posible.
Cuando la relación con Chris estaba en su punto más frágil.
Cuando ya no sabía si él era mi refugio... o el hombre que me rompía.
—Mamá... —dijo Kiara tocando mi hombro con suavidad—. ¿Estás bien?
—Sí, mi amor... —respondí limpiándome las lágrimas rápidamente.
—A mí no puedes mentirme. Una persona que está bien... no llora así..
Me quedé sin palabras.
Mi hija tenía solo 6 años y ya podía leerme el alma como si fuera un libro abierto.
Me partía el corazón tener que fingir.
—No pasa nada, princesa —dije con un hilo de voz.
—Bien... —respondió con tristeza, bajando la mirada.
Decidí detenerme en un restaurante de comida china para llevar algo de cenar a casa.
No quería cocinar. No tenía fuerzas.
Solo quería... sobrevivir un día más.
Mientras caminábamos de regreso al auto, Kiara se detuvo.
—Mami...
—¿Sí?
—Te quiero mucho.
Y sin esperarlo, me abrazó por la cintura.
Sonreí. Lloré. Y volví a sonreír.
Mis hijos eran mi único motor.
No podía permitirme caer del todo.
No ahora. No mientras ellos me necesitaran.
[.....]
Llegamos a casa.
Entramos con las bolsas de comida en mano.
Chris estaba con Liam, los dos tirados en el piso jugando videojuegos, riendo como si nada malo estuviera pasando.
—Vengan a comer —dije sin mirarlo, dejando la bolsa sobre la mesa.
Nos sentamos los cuatro, el silencio era sepulcral.
Las cucharas golpeaban los platos.
No se oía nada más.
Kiara bajó la mirada.
—¿Qué tienes princesa? —preguntó Chris con ternura, acariciando su mejilla.
—Estoy triste...
—¿Por qué, mi amor?
—Porque mami y tú ya no se quieren...
Levanté la mirada de inmediato.
Chris me miró también.
Sentí que se me rompía el corazón otra vez.
—Claro que no, mi amor. Estamos bien —contesté—. ¿Verdad?
—Sí... estamos bien —dijo Chris, forzando una sonrisa—. Mami y yo nos amamos. Siempre será así.
—Sí, mi amor. Estamos bien...
—No es cierto —dijo Kiara ahora con lágrimas en los ojos—. A ver... ¡Abrázala! ¡Dale un beso!
Chris se puso de pie. Yo también.
Nos miramos a los ojos, y por un segundo, recordé todo lo que éramos antes del dolor.
Todo lo que construimos juntos.
—Te amo... —dijo él, con voz quebrada.
—Yo también te amo —le respondí.
Me abrazó con fuerza, y besó mis labios con delicadeza.
Yo escondí mi rostro en su pecho, odiando estar tan mal con él.
Odiando que nos habíamos perdido.
Limpié mis lágrimas y me separé suavemente.
—¿Ves, Kiara? Estamos bien...
—Sí, mi amor. Estamos muy bien —repitió Chris, mirando a nuestra hija.
Entonces bajé la mirada y observé la mano de Chris sobre la mía...
Me congelé.
Sus brazos.
¿Qué demonios era eso?
Tenía marcas. Muchas.
Piquetes, moretones, venas inflamadas... agujas.
—¿Qué demonios es esto? —dije, con voz temblorosa, mirando sus brazos.
Chris se quedó inmóvil.
Se volvió piedra.
Y luego... comenzó a temblar.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
FanficDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
