Ahí estaba. Chris.
Serio. Frío. Inmóvil.
Su mirada me atravesaba el alma.
Caminé hacia él, obligando a mis piernas a no temblar.
Fingí una sonrisa... porque así era como sobrevivía en este mundo: fingiendo que todo estaba bien cuando por dentro me estaba desmoronando.
Tomé su mano con suavidad y lo guié hasta mi camerino.
No dijo nada.
Tampoco yo.
Se sentó en el sillón.
El aire entre nosotros pesaba como concreto.
No sabía qué decir.
No sabía si abrazarlo o pedirle perdón o esconderme en una esquina y llorar.
—Ve a bañarte... y cámbiate —dijo, sin levantar la voz.
Yo asentí en silencio y me metí al baño.
Encerrada bajo la regadera, sentí por fin el permiso de llorar.
El agua escondía las lágrimas que salían sin control.
Me tallé la piel como si pudiera quitarme el recuerdo.
Como si pudiera borrar las manos que no elegí, los besos no deseados, las frases humillantes, el asco escondido bajo una sonrisa profesional.
Lavé mis dientes, pero el mal sabor no era físico.
Era moral.
Era emocional.
Me sequé, me vestí y cepillé el cabello con rapidez, como si quisiera volver al único lugar donde me sentía algo segura: sus brazos.
Al salir, Chris estaba de pie.
Con el teléfono en la mano. Mirándome.
—Pensé que estabas en San Francisco... —dije con voz temblorosa.
—Decidí cancelar todo.
—¿Estás enojado conmigo? —pregunté, apenas pudiendo sostenerle la mirada.
—No contigo. Estoy enojado con la situación. Sé que eres la mujer más profesional que conozco... y sé que no querías estar ahí..
Mis ojos se llenaron de lágrimas.
Asentí en silencio.
Entonces él abrió los brazos y yo me lancé a ellos como una niña buscando refugio en medio de la tormenta.
—Sí estaba molesto —dijo él, mientras me abrazaba con fuerza—. Pero no contigo. Estoy molesto porque no quiero que vivas esto. Porque te amo y no soporto verte así..
—Perdón... —susurré haciendo un puchero.
—No, perdóname tú. Porque no quiero estar enojado contigo nunca. Te necesito, mi amor..
Depositó un beso tierno en mis labios.
Yo lo abracé como si en ese momento se me fuera la vida.
Como si al soltarlo me fuera a derrumbar.
—Tú no tenías otra opción... —murmuró besando mi cabeza—. Este lugar es cruel. Te obliga a ceder, a sonreír cuando en realidad quieres gritar..
—Y yo tampoco quiero estar mal contigo nunca más —dije con la frente contra su pecho.
—Eres lo más lindo que tengo —dijo Chris, tomándome de la barbilla.
Me miró directo a los ojos... y entonces me empujó suavemente contra la pared, besándome con una pasión desesperada, con una necesidad que me hizo temblar.
Era un beso de amor... y de dolor.
Como si a través de mis labios quisiera pedirme perdón por no poder salvarme de todo esto.
Metí las manos por debajo de su camiseta, sintiendo su calor, su presencia.
Necesitaba anclarme a él para no desaparecer.
—Vamos a casa —susurró con dificultad, como si le doliera dejar ese momento.
Tomé mi maleta pequeña y lo seguí.
—Te amo... —dijo mientras me besaba otra vez.
—Y yo a ti, más de lo que debería... —le respondí.
Salimos del set tomados de la mano.
Él tenso. Yo vacía.
Pero juntos.
Aún juntos.
Pensaba que lo peor había pasado.
Hasta que...
—Buena elección, Evans —dijo una voz detrás de nosotros.
Mi cuerpo se congeló.
MIERDA. Y MÁS MIERDA.
Henry.
Sonriendo con esa arrogancia que me daba náuseas.
—Ignóralo... —le dije a Chris, jalándolo del brazo con urgencia.
Pero él se quedó completamente inmóvil.
Su cuerpo entero temblaba. Como si estuviera a punto de estallar.
—Ya veo por qué dejaste tu vida de mujeriego —siguió Henry con burla—. Kylie lo hace tan bien que cualquiera se enamoraría..
Y entonces, el infierno se desató.
—¡SACA A KYLIE DE TU MALDITA BOCA, HIJO DE PUTA! —gritó Chris con una furia que nunca antes le había visto.
—¡CHRIS! —grité detrás de él.
Pero fue inútil.
Chris lo alcanzó en segundos y le lanzó un puñetazo directo a la mandíbula.
Henry cayó de lado, sorprendido pero aún sonriendo con cinismo.
—¡NO TE ATREVAS A HABLAR DE ELLA! —rugió mientras se lanzaba sobre él.
Los empujones, los golpes, los gritos...
El caos llenó el set.
Nadie se atrevía a intervenir.
Algunos grababan con sus teléfonos.
Otros solo miraban, entretenidos, como si se tratara de una escena más.
Como si nuestra vida real fuera solo otra película.
Yo no sabía qué hacer.
Gritaba. Lloraba.
Y de pronto me di cuenta:
Esto ya no era solo una pelea entre hombres.
Era una pelea por respeto.
Por dignidad.
Por amor.
Y por salir vivos de una industria que nos estaba consumiendo.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
