Kylie
El amor y la unión hacen de una vida algo casi celestial.
Hoy, después de todo, nuestra vida por fin era plena y feliz.
Christopher, tras meses de terapia, abrazado por el amor incondicional de su familia, comenzaba a florecer de nuevo.
Ya no era solo el padre de mis hijos ni mi esposo... era un guerrero que había sobrevivido al infierno y había elegido quedarse.
Mañana era su cumpleaños.
Un día que, por años, había sido amargo para él.
Pero esta vez no. Esta vez sería diferente.
Íbamos a celebrarlo en grande, no solo porque cumplía años, sino porque seguía vivo.
Porque había vuelto a nacer.
Subí a la sala de cine de la casa y encontré una escena que me derritió el alma: Chris dormía con Dylan sobre su pecho, y Liam a su lado, acurrucado.
Kiara, como una pequeña adulta, veía la película sola.
Sonreí, cerré la puerta con suavidad y bajé para terminar las reservaciones del festejo.
Entonces Kiara bajó las escaleras y se sentó a mi lado.
—¿Qué pasó, mi amor? —pregunté mirándola.
—Nada... papá y Dylan se durmieron, y me aburrí. ¿Qué haces?
—Planeando una sorpresa para el cumpleaños de papá —le susurré cómplice.
Sus ojitos brillaron de emoción.
—¡Yo ya tengo su regalo! —dijo con entusiasmo.
—¿Ah, sí? ¿Qué le vas a regalar?
—Un pastel que haré con la tía Stassie... y un reloj
La abracé con ternura.
—Le va a encantar, bebé. Pero es un secreto, ¿eh?
—¡Obvio mami!
Reímos juntas.
Ese instante, lleno de inocencia, me recordaba que a pesar del pasado, habíamos logrado construir algo hermoso.
—¿Quieres ver una película en mi cuarto?
—¡Sí! Pero que no ronque papá
Solté una carcajada y la tomé de la mano.
Subimos a mi habitación, pusimos Crepúsculo y nos metimos bajo la manta.
—Estoy enamorada de Jacob —confesó Kiara.
—¡No puedes enamorarte aún! —dije entre risas.
La abracé y besé su mejilla.
—Te amo, mi amor
—Yo también te amo, mami.
[......]
Cuando la película terminó, Chris entró con Dylan en brazos.
—Hola, mis bellas damas —saludó con una sonrisa dulce—. Este bebé se hizo popó... ¿Dónde están los pañales?
—En su habitación... y disfrútalo, porque será tu último bebé —le respondí con una sonrisa pícara.
Chris se rió y salió de la habitación.
[......]
Kiara se fue con Stassie a preparar su sorpresa.
Liam dormía profundamente.
Y Chris jugaba con Dylan, besándole los pies con una ternura imposible de describir.
—¿Qué quieres para tu cumpleaños, amor? —le pregunté mientras lo observaba.
Él me miró, dejó de besar a Dylan y me dedicó esa sonrisa que hace que todo valga la pena.
—Nada, Kylie. Ya lo tengo todo
Me acerqué, besé sus labios.
—Quiero regalarte algo, algo que de verdad desees
—Ya me lo diste todo
—Christopher...
Él hizo un puchero.
Dylan comenzó a llorar y lo puse en mi pecho para amamantarlo.
—Es que no sé qué más pedir... —dijo acariciándome el muslo.
—Te llevaré al centro comercial, tengo 10 mil dólares para gastar en ti. Así que más vale que elijas bien
Chris rió y me besó otra vez.
—Te amo.
—Te amo más.
[......]
Pasamos por Kiara a casa de Stassie y nos fuimos todos al centro comercial.
Liam empujaba la carriola de Dylan con una madurez que me sorprendía.
Chris y Kiara caminaban tomados de la mano, riendo.
Verlos juntos, verlos sanos, me llenaba el corazón.
Dios, cuántas veces había soñado con este momento.
—Bueno, elige lo que quieras, cumpleañero. Este será mi regalo —le dije.
—Pero yo quiero otro regalo... —respondió Chris con voz traviesa mientras me apretaba el trasero.
—También te lo daré —susurré mordiendo mi labio inferior.
—¿Qué otro regalo, mami? —dijo Kiara volteando a vernos.
—Un... lindo suéter que le compré a papá —dije, nerviosa.
Chris estalló en carcajadas.
Nos separamos para buscarle algo.
Él se fue con Liam y Dylan.
Yo, con Kiara, fui a comprar unos helados.
—Espérame aquí, ¿okay?
—Sí, mami.
Me alejé apenas unos pasos.
La fila no era larga.
Pero cuando volteé... el mundo se detuvo.
Un hombre mayor, de aspecto familiar y rostro sombrío, estaba frente a Kiara.
Le tocaba la mejilla con una falsa ternura que me heló la sangre.
—Hola, Kiara. Soy tu abuelo... el padre de tu papá —dijo él.
NO.
NO.
NO.
Todo se volvió borroso.
Solté los helados.
Comencé a correr.
—¡NO LA TOQUES! —gritó Chris desde el otro extremo del centro comercial, corriendo como alma en pena, con el rostro desencajado por el terror.
Yo llegué al mismo tiempo.
Kiara no entendía lo que pasaba.
El hombre sonrió.
Una sonrisa que llevaba siglos podrida.
Chris se lanzó sobre él sin pensar.
Lo empujó con furia animal.
Lo estrelló contra una pared.
—¡NO TE ATREVAS A TOCAR A MI HIJA! ¡NO TE ACERQUES A MI FAMILIA, HIJO DE PUTA!
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Pornstar Love
Fiksyen PeminatDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
