[.....]
Hacíamos cardio juntos, pero no del tipo que se hace en una caminadora.
Yo estaba encima de Christopher, montándolo con intensidad, como si ese momento fuera una vía de escape.
—Ahhhhhh... —gimió él debajo de mí, mientras apretaba mis caderas con fuerza.
Mis manos reposaban en su pecho, su piel caliente y húmeda por el esfuerzo, por la pasión.
Lo montaba como si mi vida dependiera de ello.
Quizá sí.
—Más lento, —susurró con la voz entrecortada, los ojos llenos de deseo, clavados en los míos.
Disminuí el ritmo.
Lo miré con intensidad y arqueé una ceja.
—¿Te gusta mi amor?
Él asintió, con la boca entreabierta y las mejillas encendidas de placer.
Me acerqué y besé su cuello.
Ese cuello que tantas veces vi caer rendido, en la oscuridad de su adicción.
Ahora lo tenía de vuelta.
Y lo amaba más que nunca.
—Me vas a matar... —susurró entre jadeos, echando la cabeza hacia atrás.
—Te dejaré muerto en vida... —le dije al oído, lamiendo su lóbulo.
Y seguimos.
Una y otra vez.
Porque el sexo era nuestro lenguaje, nuestro refugio, nuestra forma de decirnos:
"Sigo aquí, contigo, respirando."
[.....]
—No me muerdas... —me quejé suavemente, debajo de Chris, con un puchero— Están sensibles.
Él detuvo su lengua en mis pezones y me miró.
—Oh, olvidaba que mañana es 5...
—Fue hace una semana, Chris... —respondí, con los ojos bien abiertos.
Y ahí fue cuando el silencio se hizo presente.
Pesado.
Denso.
Chris se alejó lentamente y se puso el boxer.
Yo me quedé en la cama, en shock.
Yo era puntual.
La más puntual del mundo.
—Espera... —me puse de pie, con sus camisetas y mi tanga aún puestas.
Chris me miró pálido, inmóvil.
—¿Qué?
—Tengo un retraso... —dije casi en un susurro, sintiendo el estómago encogerse.
Él no respondió.
Solo tragó saliva, nervioso.
Se comía las uñas.
Tenía una vasectomía.
Había sido pornstar por años.
Nunca había embarazado a nadie.
Nunca.
Y ahora esto.
—¿Tienes pruebas? —preguntó con voz tensa.
—Creo que hay una... en el baño.
—Hazla.
Asentí. Caminé al baño temblando.
Todo mi cuerpo era un nudo de ansiedad.
¿Y si estaba embarazada?
¿Y si él no quería?
¿Y si pensaba que lo había engañado?
¿Y si esto lo arrastraba de nuevo a su depresión?
Apreté los dientes, abrí la prueba.
Pero ni siquiera tenía ganas de orinar.
—¿Listo? —preguntó Chris desde fuera.
—¡No, Christopher! ¡Ni pipí tengo...! —grité con frustración.
Me senté en el borde de la tina.
Estaba temblando.
Salí del baño, derrotada.
Él caminaba por la habitación de un lado al otro como un prisionero en su celda.
—Me estresas, —le dije mirándolo.
—Toma más agua, amor...
—¡Ya lo hice! —contesté con la voz temblorosa.
Él se quedó quieto.
Me miró.
Tenía miedo.
Y yo también.
De pronto, sentí el impulso.
—Ya tengo ganas, —dije de golpe, poniéndome de pie.
—Corre... —dijo él, sin moverse.
Entré al baño, orinando lo justo y necesario.
Puse la prueba en la repisa del lavabo y esperé.
Cada segundo era una eternidad.
Chris golpeó la puerta suavemente.
—¿Ya?
—¡Cállate, amor! —respondí, con el corazón latiéndome como tambor.
Y entonces, lo vi.
Dos líneas.
Clarísimas.
Positivo.
Positivo.
Me quedé en blanco.
El suelo temblaba.
Todo se vino abajo.
Estaba embarazada.
Demasiado embarazada.
Mi respiración se aceleró.
La habitación me daba vueltas.
No era alegría.
Era terror.
Un miedo primitivo que me dejó sin voz.
Yo sabía que este bebé era de Christopher.
Pero... ¿y si él no me creía?
¿Y si pensaba que lo traicioné?
¿Y si esto rompía todo lo que habíamos construido?
Me abracé a mí misma, en medio del baño.
Con la prueba aún en la mano.
Y su voz al otro lado de la puerta, sin saber qué decir.
Estaba en shock.
¿Esto era un milagro?
¿O una bomba que destruiría todo?
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
