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Absolutamente.
Puras estrellas del porno en este lugar.

Cuerpos perfectos, sonrisas fingidas, egos del tamaño del mundo.

Y yo ahí, como un alma errante.

Una ex actriz que ya no pertenecía, pero que no sabía a dónde más ir.

Solo vine a distraerme.
A fingir, como siempre.

A ponerme una máscara más entre la multitud.

—¿Quieres un trago? —preguntó Stassie, moviendo su enorme trasero camino a la barra.

—Por favooor —dije forzando una sonrisa que ya ni recordaba cómo se hacía real.

La fiesta era formal, elegante, sobria... en apariencia.

Pero no era más que otra celebración maquillada donde todos bebían para olvidar que sus cuerpos ya no les pertenecían.

Donde todos actuaban como estrellas mientras por dentro estaban tan vacíos como yo.

Estaban celebrando el cumpleaños de una actriz famosa.

No sabía quién era.
Ni me importaba.

Yo era la colada de la colada.
La sombra detrás de la sombra.

Stassie había sido invitada por un amigo del festejado y yo solo me dejé arrastrar porque, sinceramente...

No quería seguir llorando sola en mi cama.

Y aunque me diera un poco de vergüenza estar allí, en un mundo que había prometido abandonar, necesitaba...

Algo.
Lo que fuera.

Cualquier distracción para dejar de pensar en él.

Pero ni eso podía lograr.

Me senté sola en una mesa, rodeada de risas falsas y miradas vacías.

Mientras todos conversaban y se sacaban fotos, yo miraba la pulsera en mi muñeca.

La pulsera de diamantes que Chris me regaló.

Y entonces, sin poder evitarlo, viajé a ese recuerdo.
A esa noche en la que su amor me cubrió como una manta caliente en medio del frío.

"—Ven —me dijo, tomándome de la mano.
—¿A dónde vamos?
—No preguntes —dijo sonriendo, antes de besarme suavemente los labios.

Yo reí, curiosa.
—Debo cubrirte los ojos —anunció, colocándose detrás de mí.
—¿Qué? ¿Ahora eres romántico?
—Nunca lo fui —dijo entre risas—, pero tú sacas este lado de mí.

Sentí su pecho contra mi espalda.
Su respiración acelerada.
Su corazón latiendo con fuerza.

—Te amo —susurró antes de quitar sus manos de mis ojos.

Y ahí estaba.
La piscina cubierta con miles de rosas rojas.
Y al centro, escrito con pétalos: "TE AMO".

Me quedé sin palabras.
Mis lágrimas cayeron sin permiso.

—¿Y esto? —pregunté haciendo un puchero.

—Solo por ser tú. Por existir. Por hacerme amar como nunca.

Y entonces sacó una caja pequeña de su bolsillo.

—Vi esto y solo pude pensar en lo hermosa que se vería en tu muñeca.

—Te amo, mi amor.

—Eres lo único que quiero amar por el resto de mi vida —dijo él esa noche."

Mentiroso...

O tal vez no.

Tal vez nos amamos demasiado, pero de maneras que no sabíamos cómo sostener.

Era esta pulsera.

La que ahora miraba mientras la música de la fiesta intentaba silenciar mi corazón roto.

—Toma —dijo Stassie, regresando con un par de copas.

—Gracias —contesté, volviendo a la realidad.

Nos sentamos.
Ella hablaba y hablaba.

Contaba chismes sobre cada uno de los presentes: con quién se acostaron, qué video les dio más dinero, quién se operó qué parte del cuerpo.

Yo solo asentía.
Forzando sonrisas.
Intentando flotar.

—Sé más discreta —dije riendo por lo bajo.

—Discreta es mi segundo nombre, cariño —contestó ella antes de beber un sorbo de su vino.

—Claro... —me puse de pie— Necesito ir al baño.

—Ve, aquí te cuido.

[.....]

Caminé entre la gente, intentando mantener la compostura.

Ya no estaba acostumbrada a este mundo y todo me resultaba ruidoso.
Falso.

Busqué la señal del baño.
Abrí una puerta al azar.

Y entonces mi mundo se detuvo.

Chris.

Estaba ahí.
Sentado.
Solo.

Mirando su celular con una expresión completamente vacía.

El mismo Chris que aún me hacía doler el pecho con solo recordarlo.

No me vio.
Pero yo lo vi.
Y fue suficiente para desarmarme por completo.

Me apoyé contra la pared del pasillo, sin poder respirar.

Las lágrimas comenzaron a brotar sin que pudiera detenerlas.

Mi corazón palpitaba con fuerza, como si quisiera salirse del pecho para correr hacia él.

Como si quisiera rogarle que escapáramos juntos.

Pero no.

No podía.

Porque su mundo seguía siendo el mismo.
Porque él seguía dentro de ese infierno.
Porque cada video que filmaba era una puñalada más a mis sueños.

Yo quería salvarlo.
Y no pude.
Y esa impotencia me estaba matando.

Tapé mi boca con una mano para ahogar el llanto.
El maquillaje se deshacía en mi rostro.

Chris estaba aquí.
Tan cerca.
Tan lejos.

Y aún era todo lo que deseaba.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora