Y de pronto, Chris volvió.
Una vez más.
Como un huracán que regresa después del desastre.
—Perdón —dijo apenas cruzó la puerta. Se acercó a mí con la mirada cansada, como si hubiera estado peleando con sí mismo todo el camino—. Perdón...
Me crucé de brazos. No me moví. Lo miré, con el corazón estrujado de rabia y tristeza.
—No lo hagas... —murmuré, apenas audible—. Por favor, no me pongas entre tú y mi trabajo. No ahora. No así..
—No tengo otra opción, Kylie —respondió él, su voz se quebraba entre la frustración y la impotencia—. Tú no entiendes... no entiendes lo que él hizo, lo que representa.
—¡Es solo un fucking video, Chris! Como todos los demás. No tiene más valor, no tiene más importancia. Ni siquiera me interesa grabarlo...
—Tienes razón. Bien. Haz lo que tengas que hacer.
Dicho eso, dio un paso atrás.
Su expresión era de piedra, su mirada se fue a la nada. Dolía verlo así, tan distante, tan frío.
Rodeé los ojos, molesta, decepcionada.
Y entonces él se giró y salió de la habitación.
—¡Chris! —llamé detrás de él.
Corrí hacia la sala.
Estaba tomando sus llaves.
—Debo irme —dijo sin mirarme. Se acercó y me dio un beso rápido, casi por compromiso.
Un gesto vacío.
Lo tomé del brazo y lo pegué a la pared.
Lo obligué a mirarme.
—No quiero estar mal contigo... —le susurré, apretando su rostro entre mis manos—. No me gusta esta distancia. No me gusta esto..
—Estamos bien —respondió sin emoción.
—¿Seguro?
Sus ojos no decían lo mismo.
Su rostro no reflejaba nada.
Ni enojo, ni tristeza. Solo... vacío.
Lo abracé, recosté mi frente en su pecho.
—Te amo —le dije, besando su barbilla.
Él no me correspondió. No me abrazó.
Me aparté un poco, dolida.
—¿Me haces el amor? —pregunté haciendo un puchero, intentando romper la tensión, rogando por un puente entre nosotros.
Y ahí, sus ojos se llenaron de brillo.
Sonrió, una sonrisa pequeña, como un rayo de sol entre nubes pesadas.
—Eres increíble... —murmuró mientras reía levemente.
Arqué una ceja, haciendo un puchero más dramático.
—Soy solo tuya, mi amor. Siempre será así. No importa con cuántos hombres me acueste por trabajo, siempre regreso a ti...
Sus labios buscaron los míos. Me besó con ternura.
—Te amo. Y lo siento...
—Yo te amo más —dije entre caricias.
Por un momento el mundo pareció detenerse.
Hasta que él rompió el hechizo.
—Pero no quiero que grabes con Henry..
Me congelé.
—Christopher... —dije con seriedad, cruzándome de brazos.
—Por favor. No lo hagas. No vayas mañana. No lo toques. No dejes que te toque —suplicó, con un tono que mezclaba súplica y desesperación—. Yo no podría verlo.
—No lo sé, amor... Me dejaron muy en claro que debía cumplir con el contrato. No quiero problemas.
Él se acercó y comenzó a besar mi cuello.
Era su forma de convencerme. Su forma de evadir.
—¿Por qué lo odias tanto? —pregunté mientras lo apartaba con cuidado—. Dímelo, necesito saberlo.
—Por muchas razones —respondió sin mirarme.
—Dímelas. Merece la pena hablarlo..
Pero él solo se giró, frustrado.
—No quiero hablar de eso ahora. Solo prométeme que no lo harás.
—Chris...
—Ya me voy —dijo alejándose. Tomó sus cosas y fue a la puerta.
—¿A dónde vas?
—A San Francisco. Tengo una junta.
—¿Y hasta cuándo te veré?
No respondió.
Solo se giró, me besó los labios con rapidez y se fue.
Cerró la puerta con fuerza. Con rabia. Con todo.
Me quedé allí, en el medio del salón, sola.
No entendía nada.
Y aún así, sabía que iba a hacerlo.
Iba a grabar ese maldito video.
Porque no tenía opción.
Porque nadie me preguntó si quería.
Porque nadie nunca pregunta.
[.....]
La noche cayó. El teléfono no sonó.
Chris no me habló. No me escribió. No me buscó.
Nuestra primera pelea... y yo la sentía como el fin del mundo.
Como si el amor que habíamos construido con tanto fuego y pasión comenzara a agrietarse bajo la presión de una industria cruel.
Terminé mi skincare.
Me miré en el espejo.
Y no me reconocí.
Tenía los ojos tristes, como los de una niña agotada de fingir.
Me acosté en la cama con el corazón revuelto, como si algo me gritara desde adentro.
¿Qué estoy haciendo con mi vida?
[.....]
Al día siguiente, ya estábamos en el set.
Piscina, luces, cámaras.
Y Henry.
Todo era perfecto para la toma... y un infierno para mí.
Estaba nerviosa. Demasiado.
Intentaba no mirar a Henry.
No quería hablar con él.
No quería que me gustara, ni que me cayera bien.
Solo quería que esto terminara pronto.
El director nos daba instrucciones y yo no podía concentrarme.
Solo pensaba en Chris.
En cómo estaría.
En si me estaría odiando.
En si me estaría imaginando aquí, bajo el agua, con otro hombre.
Mis manos temblaban.
Hoy tocaba sexo full en una piscina.
Y yo no quería hacerlo.
Mi consciencia me aplastaba.
No quería causarle dolor a Chris, pero tampoco podía permitirme romper el contrato.
Y lo peor de todo... es que nadie me preguntó si quería hacerlo.
Yo no elegía. Solo obedecía. Solo fingía.
Era un cuerpo más. Un rostro más. Un video más.
Mi nombre, mi imagen, mis orgasmos falsos...
Todo, empaquetado y vendido al mejor postor.
Mi corazón latía con fuerza.
Miré a Henry. Luego al director.
Y por primera vez, pensé seriamente en decir que no.
Aunque me costara todo.
Aunque mi carrera se derrumbara.
Aunque perdiera el contrato.
Porque esta vez, algo en mí gritaba:
"¡BASTA!"
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
