Dos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo.
Una historia de dos cuerpos usados por otros...
...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad.
25-10-21.
BY: ITZEL LUGO.
Meses enteros respirando por inercia. Meses sobreviviendo con el corazón hecho trizas y el alma arrastrándose. Meses en los que la vida dejó de tener sentido.
Caí en una depresión tan honda que sentía que mis pulmones se llenaban de agua, como si cada respiro fuera un intento de no ahogarme en mi propia tristeza.
La casa seguía oliendo a él.
Sus cosas, aunque desaparecidas, seguían teniendo su presencia.
Cualquier objeto, cualquier rincón, cualquier canción que sonara, me gritaba su nombre. Me hablaba de lo que fuimos. De lo que ya no seríamos.
Lo imaginaba en la cocina, caminando descalzo, con ese maldito café en mano, sonriéndome con esos ojos que juraban amor eterno.
Lo veía acostado a mi lado, diciéndome que era su vida, mientras me acariciaba la espalda.
Lo escuchaba en mis pensamientos, repitiendo las mismas promesas que ahora me rompían el alma.
Pero ya no estaba.
Y el mundo no se detuvo por eso.
Habíamos sido adictos el uno al otro.
Nos necesitábamos como el aire, como el agua, como una droga peligrosa que sabías que te destruiría, pero no podías soltar.
Y cuando se fue, cuando decidimos separarnos porque nuestros sueños eran incompatibles...
Se rompió algo en mí que ya no volvería a soldarse igual.
Desde entonces, vivía en automático.
Y mientras yo intentaba sanar, Christopher... él simplemente se desmoronó.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Bajó de peso de forma alarmante.
Ya no era ese hombre gigante que me protegía con su cuerpo, su amor y su voz.
Estaba consumido por dentro y por fuera.
Las drogas, el alcohol y la desesperación se convirtieron en su única compañía.
El hombre más deseado del porno, el "hombre polla", el ídolo sexual de millones... ahora era solo un reflejo opaco de lo que fue.
Nos amábamos. Dios, cuánto nos amábamos.
Pero el amor, por más grande que sea, no puede con todo.