[.....]
Mi mente empezó a jugar conmigo.
Como siempre.
La ansiedad no necesitaba mucho para hacer un desastre dentro de mí.
Imaginé el peor escenario posible.
Abrí la puerta.
Y ahí estaba él.
Christopher. Esperándome afuera del baño con los ojos más hermosos... pero más inquietos que nunca.
—¿Qué pasó? —preguntó con un tono que me cortó la respiración.
No dije una palabra.
Solo extendí la mano con la prueba.
Dos líneas rosas.
Positivo.
Él la tomó. La miró fijo.
Y retrocedió como si yo le hubiera entregado un cuchillo ensangrentado.
—Esto no puede ser posible... —susurró, alejándose de mí—. No... no...
—Amor... —dije acercándome, con las lágrimas ya cayendo sin poder evitarlas.
—¿Me engañaste?
Esa pregunta me rompió.
Como si me hubieran arrancado el alma sin anestesia.
—¡NO! Este bebé es tuyo. ¡Te lo juro!
—¡Imposible, Kylie! ¡YO NO PUEDO TENER HIJOS! —gritó, temblando—. ¡Tengo una vasectomía! ¡Lo sabes!
—No sé qué pasó, pero este bebé es tuyo... ¡debes creerme!
Él negó con la cabeza, se pasó las manos por el rostro, angustiado, y salió de la habitación.
Yo lo seguí, llorando, con el alma desgarrada.
—Me engañaste... —repetía él bajando las escaleras—. Me engañaste... ¿Cómo pudiste?
—¡NO, CHRISTOPHER! —grité con el corazón hecho trizas—. ¡Este bebé es tuyo! ¡Jamás te sería infiel! ¡Jamás haría algo para destruirte!
Se volteó, con el rostro empapado en lágrimas.
—¿Cuándo fue? ¿Por qué? ¡Yo te amo! ¿Por qué harías algo así?
—¡NO LO HICE! ¡Por favor, créeme! Por nuestro amor... te lo suplico...
—Tú sabes que no puedo tener hijos, Kylie. ¡Lo sabes! Si pudiera, ¡ya te habría embarazado hace años! ¡Habría embarazado a cualquiera de las mujeres con las que grabé!
—¡NO SÉ! —grité entre lágrimas— ¡No sé qué pasó! ¡Pero este bebé es tuyo! ¡Lo siento en cada parte de mi cuerpo! ¡Es tuyo!
Él negó con la cabeza, derrotado.
—No... no puedo creerlo. No después de todo. No después de lo que viví.
—¿Qué estás diciendo?
—Supongamos que te creo... supongamos que ese bebé es mío...
—Sí... —dije esperanzada.
—¿Qué importa? Yo no quiero tener hijos, Kylie. Me hice la vasectomía porque me aterra la idea. Me da pánico. Tú lo sabes.
—No... por favor, no digas eso...
—¡Sí! ¡Me embarazaste! Pero eso no cambia lo que siento.
¡No quiero ser padre! ¡No puedo ser padre!
No después de todo lo que viví...
—Christopher, no... por favor... —caí de rodillas en el suelo, rota—. No me hagas esto. Te necesito. Te juro que este bebé es una bendición...
—No sé. No puedo. Necesito pensar. Necesito irme...
—CHRISTOPHER, POR FAVOR —grité con un dolor que me desgarró la garganta.
Pero él ya se había ido.
Y yo me quedé sola, de rodillas en el suelo, abrazando mi vientre, llorando como nunca antes.
—¿Amor? —una voz suave me despertó del infierno que había imaginado.
Me sacó bruscamente de mis pensamientos oscuros.
Volví en mí.
Todo había sido una alucinación.
Una pesadilla proyectada por mi propio miedo.
Abrí lentamente la puerta del baño.
Tenía la prueba aún en la mano.
Dos líneas.
Lágrimas silenciosas rodaban por mi rostro.
Christopher estaba ahí, con la respiración agitada.
—¿Qué pasó? —susurró, mirándome con un brillo extraño en los ojos.
—Estoy embarazada... —dije apenas audible.
Silencio.
El mundo se detuvo.
Mis piernas temblaban.
Mi voz también.
—Te juro que es tuyo, Christopher. Yo jamás... —empecé a decir, pero él me interrumpió con una caricia.
—Lo sé. —dijo con una sonrisa de asombro y ternura.
—¿Lo sabes?
—Sí. Porque lo planeé...
—¿Qué?
—Revertí la vasectomía... cuando estaba en rehabilitación.
Me quedé mirándolo sin poder respirar.
Estaba completamente en shock.
—¿Qué... por qué?
—Tuve un sueño. Uno muy fuerte. Donde un niño... un niño con tus ojos y mi sonrisa me decía: "Papá, te estaba esperando." Y comprendí que el mayor acto de amor que podía hacer en esta vida... era tener algo tuyo. Algo nuestro. Algo limpio, lejos de la oscuridad que alguna vez me rodeó.
—¿Lo hiciste... por mí?
—Lo hice por nosotros. Por mí. Por ti. Por el amor que me salvó de la muerte. Quiero formar una familia contigo, Kylie. Ya no huyo más.
Ya no tengo miedo. Este bebé no es el fin de mi libertad. Es el inicio de mi redención.
Y entonces me abrazó.
Fuerte.
Como si abrazándome abrazara la vida misma.
Y supe que todo, absolutamente todo, había valido la pena.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
Hayran KurguDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
