66

1.6K 120 8
                                        

Me acerqué a él lentamente.
Cada paso me pesaba como si caminara sobre cristales.

Mis manos temblaban.
El aire se volvía más denso con cada respiro.

Chris estaba sentado en el borde de la bañera, completamente desnudo, el rostro empapado en sudor y los ojos...

Los ojos eran los de un extraño.

—Christopher... —susurré, apenas sin voz.

Toqué su frente, ardiendo por dentro.

—No estás bien... —mis lágrimas cayeron como lluvia silenciosa—. No estás nada bien...

Su respiración era agitada.
Tenía un cuchillo en la mano.
Un maldito cuchillo.

Con delicadeza, con miedo, con amor, con todo lo que me quedaba...
se lo quité. Muy despacio, como si estuviera desactivando una bomba.

—Chris... —dije con la voz quebrada, acariciando su mejilla—. Por Dios... mírame...

Él me miró. Sonrió.
Esa sonrisa vacía que solo tienen los rotos.
Los perdidos.

—Te amo tanto... —susurró como si fuera su último deseo.

—No digas estupideces —susurré también, limpiándole las lágrimas. Y las mías.

—Eres la mujer más hermosa del universo...

—Estás drogado. Estás jodidamente drogado, Christopher... —pronuncié entre dientes—. Necesitas ayuda urgente..

Él solo me miraba como si no entendiera nada.
O como si lo entendiera todo... y ya no le importara.

—Un día de estos vas a hacer una locura. Y yo no quiero encontrar tu cuerpo tirado en el suelo. No quiero vivir con esa imagen clavada en la cabeza..

—Si muero... no llores por mí.

¡PAF!

Le di una cachetada. Fuerte.
Instintiva. Dolorosa para ambos.

Él no reaccionó con furia

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Él no reaccionó con furia.
Solo parpadeó.
Como si ya nada pudiera dolerle.

—¡ERES UN ESTÚPIDO DE MIERDA! ¡BASTA, CHRISTOPHER! ¡BASTA CON TODO!

Él rió.
Una risa apagada, casi infantil.
Una risa que no era suya.

Y de repente... me asusté.

Mucho.

Tenía miedo de él.
Tenía miedo por él.
Y por mí.

Su mirada era la de un maniático.
Como si se hubiera ido de su cuerpo y solo quedara una carcasa caminando con rabia y dolor.

Me arrepentí de haberlo golpeado.
Él ya no era él.

—¡Por favor! ¡Vámonos! ¡Podemos ir a un centro! ¡Podemos buscar ayuda! ¡NO TIENE QUE SER ASÍ!

—Quiero morir, Kylie Kristen Jenner... —dijo, con voz seca, sin alma—. Quiero morir..

Y esas palabras me atravesaron como cuchillos.

—Esa mierda te está destruyendo. Te está quemando el cerebro. ¡TÚ NO ERES ESE HOMBRE! ¡NO ERES EL HOMBRE DEL QUE ME ENAMORÉ!

—Lo siento... —susurró, bajando la cabeza.

Me acerqué. Le acaricié la cara por última vez.

—Me iré, Christopher. Y no volverás a verme. —Mis palabras dolían como fuego en mi garganta.

Él borró la sonrisa idiota de su cara.

—Será lo mejor...

—¿Lo mejor para quién? —preguntó con voz grave.

—Para ti... para mí... —bajé la mirada—. No podemos seguir viéndonos. Nos hacemos más daño que amor.

—¿Lo mejor para ti? —repitió con otra voz.
Una voz más fría. Más peligrosa.

Entonces, todo cambió.

Su humor dio un giro oscuro. Violento.

—¿Tienes a otro? —preguntó sin emoción, cerrando el puño.

Activó el seguro de la puerta.

Mi alma se paralizó.

—Christopher... —susurré, retrocediendo.

—¿TIENES A OTRO HOMBRE?

—Me estás asustando... por favor, abre la puerta —dije mientras mi espalda chocaba contra la madera.

—¿Te enamoraste de alguien más? ¿ME CAMBIASTE?

—No, no, no... —lloraba—. Solo abre la puerta. Estás drogado. No eres tú ahora mismo.

 No eres tú ahora mismo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Se puso de pie. Alto. Fuerte. Inestable.

Y comenzó a caminar hacia mí.

—¡ALEJATEEEEEEEE! —grité con todas mis fuerzas, con el alma desgarrada.

Él se detuvo frente a mí.

—¿Crees que voy a hacerte daño? —preguntó con una mezcla de ternura y locura—. ¿Crees que sería capaz?

—Solo... abre la puerta —sollozaba—. Por favor, Chris... esto no eres tú... no lo eres...

Apretó los labios. Y por un segundo, vi algo en sus ojos.

Un reflejo de él.
De mi Christopher.
Del que amaba con locura.

Y ese reflejo... lloraba.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora