Dos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo.
Una historia de dos cuerpos usados por otros...
...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad.
25-10-21.
BY: ITZEL LUGO.
—¡CHRISSS! —le grité, lanzándole una almohada en la cabeza.
Él apenas se movió, soltó una risita y me miró de reojo.
—Es la primera vez que estoy en la cama con una mujer... sin hacer nada..
—No empieces.
—Vamos, Kylie... ya lo hicimos, ¿qué te cuesta hacerlo sin cámaras? En privado, más íntimo...
—No voy a ser una más de tu lista.
Él soltó una risa ronca, como si mis palabras le divirtieran.
—Me deseas, pero quieres hacerte la difícil..
—Cállate. —dije, hundiéndome en la almohada—. No sé ni qué haces aquí, en mi cama..
—Descansar, cariño. —respondió con descaro, dándome la espalda.
—Tengo cámaras en este departamento, no abuses...
Chris giró lentamente hacia mí. Su mirada se volvió seria.
—Jamás en mi vida abusaría de una mujer, Kylie. Eso te lo juro.
Lo miré en silencio. No supe qué responder.
Había una calma extraña.
Un espacio entre la provocación y el respeto que no entendía del todo.
Le di la espalda también. Y sin más palabras, nos rendimos al sueño.
[......]
Desperté sola. Chris ya no estaba en la cama.
Me senté y respiré hondo.
¿Había sido un sueño? ¿Todo?
Fui al baño, me lavé la cara y los dientes.
Al salir, el olor a café y pan me guió hasta la cocina.
—Es lo mínimo que puedo hacer —dijo él al verme entrar.
Estaba cocinando. Camiseta blanca, cabello revuelto, sonrisa tonta. Maldita sea.
—Espero que esté bueno —dije sentándome, intentando no parecer demasiado encantada.
—Por Dios, Kylie. ¿Con quién crees que estás hablando? Yo todo lo hago bien... en especial los huevos revueltos..
Reí, y en ese momento, una parte de mí ya estaba entregada sin remedio.
[......]
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Desde aquel día, todo cambió.
Mi relación con Chris empezó a tomar forma. No éramos pareja. No éramos amantes. Tampoco éramos solo amigos.
Éramos... algo.
Salíamos cuando nuestras agendas lo permitían.
Veía películas conmigo, se reía a carcajadas con Stassie, cocinaba en mi casa y hasta me regañaba si no dormía bien.
Me mandaba flores. Chocolates. Memes estúpidos.
Y en todo ese tiempo... jamás intentó tocarme otra vez.
Me respetaba.
Y eso me partía.
Porque entre más lo conocía, más me enamoraba.
Porque debajo de todo su ego, su apodo de "hombre polla" y su fama de pornstar, había un tipo sensible.
Gracioso. Atento. Protector.
Que me miraba como si yo no perteneciera a este infierno donde ambos trabajábamos.
Pero no podía evitar pensar...
¿Qué clase de relación podía nacer entre dos personas que tienen sexo con otras frente a cámaras?
Chris lo hacía por gusto. Yo, por necesidad.
Él decía amar el sexo. Se divertía. Lo disfrutaba.
Yo... solo cerraba los ojos y fingía no estar ahí.
Fingía no odiarme.
¿Podía funcionar algo así?
¿Es posible amar cuando la confianza se rompe cada vez que otra boca te besa?
¿Cuando otro cuerpo te toca?
No podía evitar imaginarme con él en una vida "normal".
Sin sets. Sin guiones. Sin luces ni lencería.
Solo él y yo... en una cama como cualquier pareja.
Pero eso era solo una fantasía. Porque la verdad es que el mundo real nos trataba como mercancía.
Y ese amor de cuento de hadas no existía para gente como nosotros.
Y sin embargo...
Me estaba enamorando.
Me gustaba su sonrisa tonta. Su olor a colonia de hombre guapo, rico, grandote y tatuado. Sus bromas malas. Su forma de verme cuando pensaba que yo no lo notaba.
¿Debía darle una oportunidad? ¿Aun sabiendo que eso podría destruirme?
Tal vez Chris Evans era el amor de mi vida.
O tal vez solo sería la herida más profunda que me dejaría esta industria.
No lo sabía.
Lo único que sabía era esto: No quería alejarme de él. Y eso, ya era más peligroso que cualquier escena que me tocara grabar.
¿Ustedes qué harían? Si estuvieran en mi lugar...
¿Andarían con Chris Evans, el hombre más codiciado del porno, sabiendo que nunca sería del todo solo tuyo?