18

3.4K 183 3
                                        

—Prometo visitarlos pronto... —dije a mi madre con una sonrisa frágil antes de colgar.

Apenas desapareció su rostro de la pantalla, solté un suspiro tan largo que me dolió el pecho.

—Eres grandiosa... —dijo Chris, observándome con ternura desde la cama—. ¿Lo haces por tus padres?

Asentí, sin poder contener las lágrimas que ya empezaban a caer otra vez.

Me acomodé en la cama, girándome ligeramente hacia él.

—Mi padre enfermó... necesitaba unas vacunas para sobrevivir. Vacunas exageradamente costosas. Hipotecamos la casa, vendimos los muebles, la camioneta... todo. Y aún así, no alcanzaba para comprar ni una sola dosis..

Chris se incorporó un poco y me rodeó con sus brazos con una delicadeza que jamás le habría imaginado.

Me sostuvo fuerte, con ese tipo de abrazo que hace que por un instante sientas que no estás sola.

—Pasamos días sin comer —continué—. Yo no sabía qué hacer, a dónde acudir. Nadie me ayudaba. Hasta que... hasta que apareció esta industria. No la busqué, pero me encontró. Y fue eso... o ver a mi padre morir frente a mí..

Mi voz se quebró. Yo también.

—Odio este trabajo. Lo odio con cada célula de mi cuerpo... pero gracias a esto, mi padre está vivo. Y mis padres ahora pueden dormir tranquilos, en una casa segura, con comida en la mesa..

Chris limpió mis lágrimas con la yema de los dedos.

—Ahora me gustas más —susurró con sinceridad, como si ver mi dolor lo conectara más conmigo que cualquier escena en una cámara.

Mi cabeza descansaba sobre su pecho.

Escuchaba el ritmo constante y cálido de su corazón, como si cada latido me recordara que estaba viva... aunque muchas veces, ya no me sintiera así.

—Esto me perseguirá toda la vida, Chris —dije en un susurro—. No importa cuánto dinero gane, no importa cuántas terapias tome... esto no se borra.
La vergüenza. El juicio. El recuerdo de cada escena donde fingí placer para sobrevivir.

Me separé lentamente de él para ir al baño por un pañuelo.

Al volver, me senté a su lado, y lo miré con atención.

—¿Y tú? ¿Por qué haces esto?

Chris recargó la cabeza en la pared, con una mueca entre resignada y cómoda.

—Por gusto —respondió sin rodeos—. Amo el sexo..

—¿En serio?

—Sí. Nadie lo disfruta más que yo. Al principio fue raro... empecé grabando con mi mejor amiga..

—¿Tu mejor amiga?

—Sí... jamás he tenido novia..

—¿Qué? —pregunté, sorprendida.

—Nunca. No me gustan las relaciones serias. El compromiso me asfixia..

—Qué bueno que me lo dices ahora —comenté, arqueando una ceja, aunque por dentro no sabía si me tranquilizaba o me decepcionaba.

—¿Estabas considerándolo?

—No, para nada —mentí, nerviosa.

Chris sonrió, con esa sonrisa suya que derretía hasta el hielo.

—No me gusta el compromiso, es cierto. Pero últimamente... no sé. He pensado que quizás sea momento de dejar las drogas, el alcohol, las fiestas sin sentido. Si tú fueras mi primera y única novia, dejaría todo por ti..

—¿A cuántas más les has dicho eso? —pregunté, cruzándome de brazos, intentando ocultar que mis mejillas ardían.

—A ninguna. Te lo juro. Eres diferente, Kylie. Eres fuerte, inteligente, no te vendes fácil. Eres un reto.
Y yo amo los retos..

Me puse de pie y lo miré con incredulidad.

—Eres el primer hombre semidesnudo que entra a este departamento... supongo que eso ya te vuelve "especial"..

Chris rió y también se levantó.

Bajamos a la sala.

—Pienso dormir aquí esta noche.

—No te invité...

—No necesito invitación.

—¿Siempre eres así de sinvergüenza?

—Siempre —dijo mientras abría el refrigerador.

No pude evitar reír.
Era imposible no hacerlo con él.

[....]

Después de bañarme, me puse mi pijama de algodón, simple, cómoda... mi armadura diaria cuando no hay cámaras.

Volví a la habitación y ahí estaba:

Chris Evans dormido, como si fuera su casa.

—Levántate —dije, tocando su espalda.

—Ya te dije que dormiré aquí...

—Chris, en serio. Vete..

—Ve tú al sillón, si quieres..

Rodé los ojos con fuerza.
Este hombre no tenía remedio.

Me rendí y me acosté a su lado, dándole la espalda.

El silencio llenó la habitación.

Pero no era un silencio incómodo...

Era denso, lleno de tensión, de electricidad.

Mi respiración se agitaba.
Mi corazón latía como loco.

Y entonces...
sentí su mano en mi trasero.

No fue un toque vulgar.

Fue suave. Cauteloso. Como si preguntara: ¿puedo?

Mi cuerpo se tensó. No dije nada.

La habitación seguía en silencio.

No había cámaras. No había director.
Solo él y yo.
En una cama.
Él, semidesnudo.
Yo... confundida.

¿Sería una locura tener sexo con Chris Evans... sin guión, sin luces, sin testigos?

¿Podía permitirme sentir algo placentero, algo íntimo, algo real... en medio de una vida donde todo ha sido fingido?

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora