43

2.2K 136 9
                                        

Mi mente estaba en blanco.

El sonido del monitor cardíaco de papá aún resonaba en mi cabeza.

Sus ojos al cerrarse. Sus manos buscando aire.

Y ahora... ahora estaba debatiéndose entre la vida y la muerte.

Por mi culpa.

Todo era por mi culpa.

Lloraba sin control en los brazos de Chris, con el cuerpo temblando, como si la culpa pesara más que mi propia carne.

Chris no decía mucho.

Solo me abrazaba, me acariciaba el cabello y de vez en cuando me besaba la frente, intentando mantenerme entera cuando por dentro me estaba desmoronando.

—Tranquila... —susurró con ternura—. Él es fuerte. Tu papá es fuerte, Kylie..

Pero no podía creerle.

Yo era una plaga.
Una maldición que arrasaba con todo.

Mis padres eran mi mundo, y ahora ese mundo se desplomaba frente a mis ojos.

¿Tan difícil era entender que lo hice por ellos?
¿Tan monstruoso era sacrificar mi cuerpo para salvar a mi familia?

Los amaba más que a mi propia vida.
Más que a mi dignidad.
¿Y así me lo pagaban?

Chris me abrazó con fuerza, sintiéndome aferrarme a él como una náufraga al último pedazo de madera flotando en el mar.

—¿Quieres agua? —preguntó en voz baja, con los ojos rojos por la impotencia.

Yo solo negué con la cabeza, hundida en su pecho.

Y entonces, la ví.

Mi madre.

Su silueta apareció frente a nosotros, temblando, con los ojos hinchados y el rostro deformado por el odio.

—Ya estarás contenta... —espetó, con la voz cargada de veneno.

Chris se puso de pie de inmediato, poniéndose entre ella y yo.

—¡BASTA, SEÑORA! —gritó, harto—. ¡Déjela en paz!

Me solté de su abrazo y me acerqué a ella con los ojos llenos de lágrimas.

—Mamá, por favor... —supliqué—. No tenía opción.

—¡No hay justificación para hacer la PORQUERÍA que haces!

—¡Lo hice por ti! ¡Por papá! Son lo más importante en mi vida. Si no los amara tanto, jamás me habría metido en eso...

—¡Te desconozco por completo, Kylie! —escupió como si le diera asco pronunciar mi nombre.

Chris intentó tomar mi mano, pero yo quería enfrentarla. Necesitaba que me escuchara.

—¡PENSÉ QUE ERA UNA MUJER DECENTE! —gritó mi madre—. ¡TE EDUQUÉ CON VALORES, TE DI TODO! ¿Y ASÍ ME PAGAS?

—¡Me enseñaste a amar! ¡A proteger a mi familia! —le respondí entre lágrimas—. ¡Y eso fue lo que hice! Me destrocé, mamá. ¡Me maté en vida por ustedes!

—¿Y querías que te aplaudiera? ¿Querías que festejara que el mundo entero te ha visto cogiendo como una cualquiera?

Sentí que me rompía en mil pedazos.

—No quiero que me aplaudas... —susurré—. Solo quiero que no me odies. Que no me escupas encima como si fuera basura. Mamá, ¡por favor! Solo quería salvarlos..

—No. Yo no acepto esto. No puedo mirar a mi hija sabiendo lo que eres..

—¡No soy eso! ¡No soy lo que ves en una pantalla! ¡Soy la hija que te ama! ¡La que se deshizo para que no faltara nada en esta casa!

—¡Llévatela! —le dijo a Chris con el rostro deformado por el asco—. ¡Llévatela lejos y que no regrese jamás!

Chris me tomó de la mano, intentando arrastrarme, pero mi madre me miró directamente, a los ojos, con un odio tan frío que me paralizó.

—Me das vergüenza, Kylie... No debí traerte al mundo. Debí haberte abortado.

Chris estalló.

—¡HIJA DE PUTA! ¡PÚDRASE! —gritó, sin poder contenerse—. ¡¿CÓMO PUEDE HABLARLE ASÍ A SU PROPIA HIJA?!

Me abrazó, me apretó contra él y me sacó de ahí.

Pero ya no era Kylie. Ya no era yo.

Ahí, en ese instante, me quebré por completo.

Los brazos que me dieron la vida, ahora me empujaban al abismo.

El vientre que me trajo al mundo, me maldecía por existir.

Todo lo que había hecho, todo el dolor que había soportado, los asaltos a mi cuerpo, las lágrimas escondidas tras la cámara, los gritos silenciosos...
Todo lo había hecho por amor.

Y ahora ese amor me había condenado.

Caminamos hasta el estacionamiento y yo ya no era un ser humano.

Era un fantasma. Un eco. Una vergüenza nacional.

—Si algo le pasa a tu padre... será tu culpa —dijo mi madre desde la puerta.

Me detuve en seco.

Esa frase me desgarró como una navaja en el alma.

Chris me abrazó por la espalda, temiendo que me desplomara ahí mismo.

Y tenía razón.

Porque en ese momento... mi vida dejó de tener sentido.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora