Miré a Chris con una mezcla de enojo y desconcierto mientras me cruzaba de brazos.
Sus bromas de doble sentido frente a mis padres ya no me hacían gracia.
—Interesante... —dijo mi papá con una ceja alzada, como si intentara descifrar algo en Chris que no terminaba de encajar.
—Hija, ayúdame con el postre —dijo mi mamá con su tono suave y siempre oportuno.
Me puse de pie aliviada y la seguí hasta la cocina.
El aroma dulce del pay de manzana recién hecho me trajo recuerdos de mi adolescencia... cuando aún creía que el mundo era seguro, simple, limpio.
—¿Dónde conociste a ese guapo hombre? —preguntó mamá mientras sacaba el pay del refrigerador.
—En Nueva York —dije con una risita nerviosa.
—Es guapísimo, hija. Tienes buen gusto.
—Lo sé, mamá... —contesté, sin poder ocultar una sonrisa. Sí, Chris era increíble. Pero eso no eliminaba el nudo en mi estómago.
—Me agrada ese muchacho —dijo ella mientras ponía el postre en platos individuales.
Yo asentí, fingiendo seguridad.
Salimos con el postre y nos sentamos todos a la mesa nuevamente.
Comimos entre risas suaves, frases casuales... un momento tan cotidiano, tan humano... tan diferente a todo lo que mi vida realmente era.
—Bueno, me retiro. Necesito ir a tomar mi medicamento y mi siesta —dijo mi papá.
—Bien, papá, ve —dije fingiendo una sonrisa.
Besó mi frente con cariño, luego dio un par de palmadas en la espalda de Chris.
—Descanse, señor —dijo Chris, con una sonrisa de respeto.
—Yo también me voy, estoy muy cansada —dijo mamá.
—Vayan, no se preocupen..
Ellos subieron lentamente por la vieja escalera de madera.
En cuanto se fueron, volví mi rostro hacia Chris, con los brazos cruzados.
—¿Qué? —preguntó él entre risas.
—Muy gracioso... —repliqué, molesta, mientras comenzaba a recoger los platos.
Llevé los trastes a la cocina, tratando de calmarme.
Al volver, encontré a Chris solo con una toalla amarrada a la cintura.
—¡Qué veloz! —dije cerrando la puerta con cuidado.
—Siempre listo, como buen boy scout —bromeó, acercándose a mí y pegándome contra su cuerpo caliente y húmedo.
—No, mi amor —dije suavemente, apartándolo—. No de día...
—Fueron a dormir... —murmuró, bajando los labios hasta mi cuello.
—Espérate a la noche... si nos encuentran, nos matan..
—No somos adolescentes, Kylie...
—Pero mi papá... ya sabes cómo es..
Chris suspiró, rindiéndose por el momento.
Dio un paso atrás y miró por la ventana.
—¿Cuántos años tiene esta casa? —preguntó.
—Es la más vieja del vecindario. ¿Por?
—Se nota... —dijo, arrancando un pequeño pedazo de yeso suelto de la pared—. Se está cayendo a pedazos..
Me acerqué y vi lo mismo.
Grietas, humedad, pintura descascarada.
—Mierda... —susurré, negando con la cabeza—. Comenzaré a enviarles más dinero para arreglarla.
Chris ya estaba sacando su celular.
—Oye —dijo con voz firme—, búscame una casa en Los Ángeles, en una zona bonita, grande, de una planta. Sí, lo antes posible. Que tenga jardín... y buena seguridad..
—Chris... —dije en un tono de regaño.
—Lo más pronto posible, gracias —dijo, colgando.
—¡Chris!
—¿Qué? —preguntó él mientras se ponía unos boxers y se sentaba en la cama.
—¿Qué demonios acabas de hacer?
—Comprarles una casa a mis suegros —dijo como si fuera lo más normal del mundo.
—¡No! ¡No, Christopher, no lo hagas! —dije, ya seria.
—Demasiado tarde. Ya lo hice.
—¡Ni creas que la vamos a aceptar!
Chris sonrió con esa seguridad arrolladora que lo caracterizaba.
—No es una opción. Es un hecho.
[......]
Bastó una semana.
Una maldita semana y mis padres ya estaban instalados en su nueva casa, en una hermosa zona residencial, con jardín y cocina de chef profesional.
Lloraron. Se abrazaron. Me agradecieron con una emoción que me desgarraba por dentro.
Yo no sabía si sentirme la mujer más afortunada del mundo o la más mentirosa.
Chris... él era increíble.
No tenía límites cuando se trataba de dar.
Y, sin embargo, esa generosidad me hacía sentir más pequeña. Más sucia.
¿Cómo alguien como él podía amarme tanto sabiendo a lo que me dedicaba?
El secreto me dolía más que nunca.
Mis padres ahora vivían en una mansión.
Y yo... yo grababa escenas en las que me usaban como si no fuera humana.
Y aún así... Chris me amaba. Me cuidaba. Me protegía. Me elevaba.
¿Qué más podía pedir?
Tenía al hombre que toda mujer soñaría: guapo, atento, exitoso, bueno en la cama, cariñoso, caballeroso...
Y ahora, además, héroe familiar.
Pero algo dentro de mí me decía que esto no podía durar para siempre.
¿Qué pasará cuando mis padres descubran la verdad?
¿Y si un día Chris deja de ver en mí a esa mujer fuerte... y solo ve lo que el mundo ha visto en la pantalla?
No lo sabía.
Pero por ahora, decidí disfrutar del momento.
Lo tenía todo.
Y eso, en mi vida... siempre había sido un mal presagio.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
