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Chris

Salí de la sala de cuidados intensivos con el alma...
destrozada.

No encontraba el aire, no encontraba la paz, ni la fe.

Corrí por el pasillo y la vi...
A mi niña.

Mi pequeña Kiara estaba sentadita en el regazo de Stassie.

Tan inocente. Tan ajena al infierno en el que su padre se estaba consumiendo.

Me acerqué a ella y la abracé como si de ese abrazo dependiera mi vida.

—¿Estarás con papá para siempre? —le susurré, mirándola directamente a los ojos, con lágrimas derramándose sin control.

Ella no dijo nada.

Solo apoyó su carita contra mi pecho.
Y en ese gesto, sentí todo.

Sentí lo que era ser padre.
Sentí lo que era amar sin condiciones.
Besé su frente. Me temblaban los labios.

Yo ya estaba roto.
Pero si Kylie moría...
yo también me iría con ella, aunque siguiera respirando.

[......]

—¡Chris! —gritó Stassie desde la puerta de la habitación—. ¡Ya puedes ver a Kylie!

Me puse de pie de golpe.

—¿Despertó? —dije con un hilo de voz, lleno de esperanza.

—Aún no... pero ya puedes pasar. Solo tú.

Asentí, tragando el llanto.

—Te encargo a mi bebé... —susurré, acariciando la cabecita de Kiara.

—Claro. Ve.

Corrí como si mi vida estuviera en juego.
Porque lo estaba.
Mi vida era ella.

Al entrar...
me quebré completamente.

Ahí estaba Kylie.
El amor de mi vida.
Mi compañera.
La madre de mis hijos.
Tendida en esa camilla, frágil, destrozada, irreconocible.

Su cuerpo cubierto de vendas, moretones, cortes.
El brazo roto.
Una pierna envuelta desde el muslo hasta el tobillo.
Los labios secos. La piel pálida.

Sentí que mi alma se salía del cuerpo.
No podía verla así.
No a ella.

Me acerqué temblando.

—Mi corazón... —susurré, tomándole la mano—. La mujer de mi vida.

Me senté a su lado y respiré profundo para no caerme al suelo.

—Ya nació nuestro bebé, mi amor. Es hermoso. Tiene mis ojos, pero tu nariz y tus labios. Es una mezcla perfecta de ti y de mí. Está luchando, igual que tú.

Mirarla así me rompía cada segundo más.

—No lo hagas por mí, Kylie. Hazlo por Kiara. Por nuestro hijo. Hazlo porque ellos te necesitan.
Nadie puede reemplazarte. Nadie jamás será tú.

Le apreté la mano suavemente. Esperando una señal. Un movimiento. Un milagro.

—Eres demasiado para mí. Siempre lo supe. No te merezco. Pero aún así, la vida me dio el privilegio de tenerte. Y juro que no quiero dejarte ir.

Apoyé mi frente en la barandilla metálica que rodeaba la cama.

Cerré los ojos y dejé que la memoria hablara...

Flashback

Yo era:

El hombre perfecto. El famoso. El deseado.
Traje perfecto, sonrisa ensayada.
Hasta que la vi.

A ella.

Y mi mundo entero cambió.

Fue como un rayo en el pecho.

No solo era hermosa.

Tenía fuego en los ojos, tenía alma.

Tenía esa mirada de alguien que ha sobrevivido al infierno y aún se atreve a sonreír.

Me acerqué.

—¿Quién eres tú? —le pregunté, con una sonrisa torcida.

Ella levantó la vista.
Y me atravesó el alma.

—¿Disculpa?

—¿Cómo te llamas?

—¿Mi nombre verdadero o el pornografico?

—El verdadero —le respondí, con una risa suave.

—Kylie —dijo ella. Y ese nombre se me tatuó en el pecho.

Le pedí salir por un café.
Me dijo que no.

¿Qué? ¿Rechazar a Chris Evans?
¡Jamás me había pasado!

—¿Me estás diciendo que no?

Ella asintió y volvió a mirar su celular, como si yo no fuera nadie.

—Nadie le dice que no a Chris Evans...

—Pues ya apareció la primera.

Entonces hice lo que sabía que funcionaba. Me acerqué, le mostré el bulto en mi pantalón.

—¿Esto no te impresiona?

Ella se puso de pie.

—No me interesa nada de eso. No sé qué clase de mujer crees que soy.

—Eres actriz porno.

—No lo hago por gusto —dijo, justo antes de que la llamaran—. No sabes nada de mí.

Y se fue.

Y desde entonces, supe que era diferente.
Desde entonces supe que era mía.

Regresé a ella. A esta habitación. A esta realidad.

—Y aún así, terminaste siendo mía. Me enseñaste a amar. A sentir. A llorar. A ser padre. A ser hombre.

—No te vayas, Kylie. Tenemos dos bebés.
Tenemos una vida. Tenemos una historia aún por escribir.

Le acaricié la mejilla con todo el amor que aún podía ofrecer.

—Si te vas... me rompes para siempre...

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora