Chris abrió los ojos con incredulidad, como si acabara de presenciar lo imposible.
—Jamás me habían rechazado... —dijo, como si esa palabra le resultara ajena.
—Solo intento salvar la poca dignidad que me queda. —respondí, firme.
Él dio un paso hacia mí, sin perderme de vista.
—Ahora estoy aún más interesado en ti.
Rodé los ojos.
—Ni siquiera me conoces..
—Tal vez no. Pero puedo ver más de lo que crees. —dijo, mirándome con una expresión inusualmente seria—. Eres hermosa, sí... pero hay algo más. Hay dolor en tus ojos. Hay rabia. Y aún así, te das a respetar, aquí, en medio de todo esto... No estás aquí por gusto. Eso se nota. Estás aquí porque no te dejaron opciones..
Me quedé en silencio.
¿Qué sabía él de mis razones?
¿Qué sabía él del terror de perder a un padre, del peso de un contrato que se siente como una sentencia de muerte silenciosa?
—Sal conmigo. —insistió.
—Solo si prometes una salida amistosa. Sin intenciones, sin dobles sentidos. Solo... humanos hablando. —Dije, arqueando una ceja.
Él asintió sin pensarlo.
—Te lo prometo.
—Bien. Salimos cuando esto acabe..
Chris sonrió como un niño que acaba de obtener un premio. Casi parecía tierno. Casi.
Yo también sonreí. No por él.
Sino porque, por un segundo, me sentí vista.
[.....]
Me dirigí al set, donde las luces comenzaban a encenderse.
La habitación ya estaba lista.
Los camarógrafos, maquilladores y asistentes de sonido se movían como sombras entre cables y focos.
Volví a mirar esa cama como quien observa una tumba: sin vida, sin calor... solo condena.
Me quité la bata. Me acosté.
Chris se sentó a mi lado, en silencio.
—¿Listos? —preguntó el director.
Asentimos.
—Acción.
Chris me tomó con delicadeza por la barbilla.
Me besó con un ritmo ensayado, calculado, como si la pasión pudiera ser dirigida.
Su mano bajó lentamente hasta mi entrepierna y sin previo aviso, introdujo sus dedos en mí.
Yo respiré hondo.
No por placer. Sino por tensión. Por aguantar. Por no llorar.
Yo bajé mi mano hasta su pene.
Era enorme. Innegablemente impresionante.
Y eso no cambiaba el hecho de que me sentía usada.
—Ahora, Kylie, debes chuparlo. —ordenó el director desde detrás de la cámara.
Me separé de Chris. Me senté al borde de la cama.
Él me miró con media sonrisa, mordiendo su labio inferior como si disfrutara esto demasiado.
Le devolví una sonrisa fingida.
Me incliné hacia su miembro.
Lo recorrí con la lengua, como si fuera un maldito helado.
El director parecía feliz con el resultado.
—Hazlo como si no existiera el pudor. Como si lo amaras. —dijo.
¿Amar? ¿Cómo se finge amor cuando apenas te sientes viva?
—No cabe. —susurré, apartándome.
Chris comenzó a reír.
—No me cabe en la boca..
—¿Qué hacemos, Will? —preguntó el director al camarógrafo.
—Que lo intente.
—¡Me voy a ahogar! ¡No puedo abrir más la boca! —respondí con frustración. Nadie parecía escucharme.
Chris seguía riendo. Yo ya no podía ni fingir.
—¡Deja de reír! —le solté.
—Hazle una rusa. Usa tus pechos. Dale show. —dijo el director.
Yo cerré los ojos. Conté hasta tres.
Una rusa. Otra humillación más.
Otra escena que dejaría su huella en mi alma, no en mi cuerpo.
Volví a inclinarme.
Usé mis pechos para envolver su pene, moviéndome de arriba abajo como si fuera un acto mecánico.
Chris gemía.
Yo solo quería salir corriendo.
—Continúa. Que se venga en tus pechos..
Lo hizo.
Lo sentí caliente sobre mi piel, sobre mis senos.
Y mientras Chris se estremecía de placer, yo solo quería desaparecer.
—Debes tragarte ese semen. —ordenó el director.
Mi garganta se cerró. Literalmente.
¿Cómo se traga algo que no te pertenece?
¿Cómo se traga la indignación, la vergüenza, la tristeza?
Tragué.
Y con eso, una parte de mí murió. Otra más.
Este no es un trabajo que recomendaría.
Ni al peor enemigo.
Este es un infierno con luces brillantes.
Una cárcel con maquillaje y contratos.
Este es el lugar donde los cuerpos se compran y las almas se pierden.
Incluso con Chris Evans.
Incluso con esa sonrisa perfecta y esos ojos que parecían leer algo más profundo en mí.
Esto seguía siendo una pesadilla.
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Pornstar Love
FanfictionDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
