Chris
Sentía cómo la sangre hervía en mis venas.
Una furia antigua, vieja como los gritos que guardé durante toda mi infancia, subía por mi garganta, por mis manos, por mi mirada...
Era como si el niño roto que fui estuviera gritando dentro de mí, con una desesperación imposible de callar.
—Aléjate de mis hijos. Aléjate de mi familia. Aléjate de mi maldita vida. —le dije con los ojos llenos de lágrimas. Cada palabra era una sentencia.
Mi padre... ese ser que alguna vez tuvo poder sobre mí... ahora lloraba frente a mí, patético.
—Perdóname, hijo... por no ser lo que tú esperabas... —balbuceó.
—¿Esperar qué? ¡Yo esperaba un padre! —grité—. ¡Esperaba que me amaras! ¡Esperaba jugar contigo, abrazarte, que me leyeras cuentos, que me defendieras del mundo! ¡NO QUE FUERAS EL MONSTRUO DEL QUE YO TUVE QUE ESCAPAR!
Él intentó acercarse.
Lo detuve con una mirada que cortaba el aire.
—Yo sí soy un buen padre. —dije con la voz quebrada—. Amo a mis hijos. Los cuido. Les leo cuentos, los abrazo cuando tienen miedo, les beso las heridas, los miro a los ojos y les digo que valen oro. COSA QUE TÚ JAMÁS HICISTE CONMIGO
—Christopher...
—¡VAMOS! ¡LASTÍMAME AHORA! —le grité, empujándolo contra la pared—. ¿NO ES ESO LO QUE SIEMPRE HICISTE?
Su cuerpo tembló. Y no era de miedo. Era de culpa. Lo sabía.
—LASTÍMAME, MALDITO. LASTIMA A ESTE NIÑO QUE SOLO QUERÍA TU AMOR
Yo temblaba entero. No por miedo. Por el peso de todo lo que cargué. Años de silencio, de pesadillas, de preguntas sin respuesta.
Todo estaba explotando de golpe.
—Ven, Kiara... —escuché a Kylie, llevándose a nuestra hija al auto.
—¿Qué esperas? ¡Hazlo ahora! ¡Hazme pedazos como cuando era niño! —le grité con la voz más rota que había salido de mí—. ¡ME DEJABAS A MERCED DE ESOS HIJOS DE PUTA! ¡ME ENTREGABAS COMO SI NO FUERA NADA! ¡GRITABA Y LLORABA Y TÚ NO HACÍAS NADA!
Mis puños apretados. El pecho a punto de estallar.
—Te odio... —le susurré con voz ronca—. Pero al mismo tiempo, yo solo quería que me amaras...
Él lloraba. Pero ya no me importaban sus lágrimas. Llorar no borra lo que se rompe para siempre.
—Me destruiste, papá. Me dejaste hecho mierda. Pero ¿sabes qué?
Le miré con una intensidad nueva. Una que nunca antes había sentido.
—De esa mierda nacieron cosas hermosas. Porque de todo ese dolor me reconstruí. Me hice fuerte. Toqué fondo, pero subí. Toqué el infierno... pero también conocí el amor. Porque si no hubiera pasado todo eso, probablemente nunca habría conocido a Kylie. Nunca habría tenido a mis hijos. Ellos son mi salvación. Mi verdadera vida empezó cuando escapé de ti.
Él agachó la mirada. Ya no quedaba nada de lo que fue.
—Te deseo la muerte. No lo digo por odio, lo digo porque no mereces respirar el mismo aire que mis hijos
Intentó abrazarme.
—No me toques. ME DAS ASCO. —dije apartándome con asco y rabia—. Nunca más. Nunca en tu puta vida vuelvas a tocarme. No existes para mí
Pero entonces, las imágenes volvieron.
Yo, pequeño, llorando entre las sombras. Yo rogando que no me llevaran de nuevo. Yo suplicando un abrazo y recibiendo puños, mordidas, gritos, puertas cerradas.
Y estallé.
Lo tomé del cuello con rabia, con lágrimas, con todo lo que ese niño no pudo sacar durante años.
Lo golpeé.
—¡YO SOLO QUERÍA QUE ME AMARAS! —grité—. ¡QUERÍA QUE ME CUIDARAS, MALDITO! ¡TE NECESITABA Y ME ENTREGASTE COMO BASURA!
Golpe tras golpe. Hasta que el grito de Kylie me atravesó el alma.
—¡CHRISTOPHER, YA! —gritó, hecha un mar de lágrimas.
Y luego...
—¡PAPI! —la voz de Kiara, desesperada—. ¡TÚ NO ERES MALO!
Me detuve.
Todo el cuerpo me temblaba. Respiraba agitado.
Y entonces vi... el rostro ensangrentado de mi padre.
Y comprendí algo.
Yo no soy como tú. Nunca lo seré.
Me alejé.
—No seré igual que tú. No repetiré tu historia. No volverás a destruir a nadie más
Kylie corrió hacia mí. Me abrazó con fuerza. Yo estaba quebrado.
—Espero que te pudras en el maldito infierno —le dije con voz baja pero firme—. Para mí... estás muerto
Tomé a Kiara, la besé con ternura. Luego a Kylie.
Subimos al auto. Cerré la puerta.
Vi por última vez ese pasado podrido.
Esa sombra que me ató tanto tiempo.
Y supe, con toda la certeza del mundo...
Que acababa de vengar al niño que fui.
Que ese infierno... por fin, se había cerrado.
ESTÁS LEYENDO
Pornstar Love
Fiksi PenggemarDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
