Dos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo.
Una historia de dos cuerpos usados por otros...
...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad.
25-10-21.
BY: ITZEL LUGO.
—Te amo... —susurraba Chris mientras me besaba la espalda con ternura, aún envuelto en el calor de nuestros cuerpos entrelazados.
Sonreí sin poder evitarlo, mordiendo mi labio inferior.
Lo amaba más de lo que era sano. Más de lo que debería permitir.
Chris se levantó para ir al baño. Yo me quedé mirando el techo, abrazando las sábanas como si fueran su piel. Unos minutos después, él salió y me dio paso.
—Me duele todo... —dije arrastrando las palabras con una sonrisa, aún sintiendo cosquilleos en cada rincón de mi cuerpo.
—Demasiado cardio por hoy... —respondió él, volviendo a lanzarse en la cama como un niño agotado.
—Me daré un baño..
—Te acompaño..
Nos metimos juntos en la regadera.
Bajo el agua caliente, entre jabón y besos perezosos, sentí que por un momento nuestra vida no estaba rota, que no estábamos atrapados entre contratos, escenas falsas y sonrisas que dolían.
Al salir, nos secamos y volvimos a meternos bajo las sábanas, desnudos, vulnerables, cansados.
—Necesitamos unas vacaciones —dijo Chris, abrazándome por detrás.
—Pienso lo mismo... —murmuré, cubriendo su mano con la mía, encima de mi abdomen.
—Te llevaré a donde quieras, solo dime... —dijo con voz adormilada, besándome el cuello.
—Lo único que quiero ahora es ver a mis papás...
Chris se quedó en silencio por unos segundos.
—Pues te llevaré a ver a tus papás..
Sonreí. Esa frase me llenó el pecho. Por fin. Por fin volvería a casa. A lo poco que aún era real.
Me giré en la cama y lo miré a los ojos.
—Te amo...
—Yo te amo muchísimo más —respondió antes de besarme con suavidad.
[.....]
Los permisos fueron fáciles de conseguir —ventajas de ser el rostro favorito del mes—. A bordo del avión privado de Chris, rumbo a Los Ángeles, me sentía como si estuviera volviendo a ser alguien normal. Una hija. Una mujer. No una pornstar.
—Tranquilo... —dije entre risas, apartando suavemente la cabeza de Chris de entre mis piernas—. ¡Hay gente al otro lado del avión!
Estaba debajo de la sábana, decidido a hacerme suya a cualquier altura, incluso en el cielo.
—Christopher... —jadeé—. ¡Me haces cosquillas!
Intenté cerrar las piernas, pero era inútil. Su boca sabía cómo callarme el alma. Su lengua sabía todos mis secretos.
—Te haré venir sin tocarte con las manos... —murmuró desde debajo.
—Cállate —reí, mientras le daba un golpecito en la cabeza.
Y lo hizo. Lo logró. Su lengua se volvió una tormenta y yo, sin remedio, me deshice en su boca.
—Mierda... —dije entre dientes, mordiéndome el puño para no gritar.
—Deliciosa —murmuró él, emergiendo triunfante.
Lo amaba. Lo odiaba. Y no entendía cómo podía hacerme sentir tan viva en un mundo tan frío.
[......]
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Los Ángeles.
Mi hogar.
Al ver a mis padres esperando fuera de casa, no pude evitarlo.
Las lágrimas salieron sin permiso.
Dejé a Chris en el auto y corrí hacia ellos como una niña de cinco años.
—¡Los extrañé tanto! —grité entre lágrimas, abrazándolos con desesperación.
—Mi hermosa pequeña... —susurró mi papá, conteniéndose para no llorar también.
Me llenaron de besos, de amor, de hogar.
Pero entonces, Chris se acercó.
Se aclaró la garganta como si estuviera a punto de enfrentar un tribunal.
Mi padre lo vio con desconfianza.
—¿Y este muchachito quién es?
Me puse nerviosa al instante. Temblaban mis piernas.
¿Qué diría? ¿Cómo lo presentaría?
—Papá... mamá... él es... Chris. Mi novio..
Mi papá lo observó con seriedad. Muy seriamente.
—A ti te he visto en algún lugar... —dijo arqueando una ceja.
Oh, no. No. No puede ser.
¿Mi papá ve PornHub? ¿Reconoció a Chris por eso?
Chris y yo reímos, nerviosos.
Yo tragué saliva, deseando evaporarme. Mis piernas eran gelatina.
Y ahí, de pie entre mi pasado y mi presente, sentí una punzada extraña en el pecho.
¿Qué dirían si supieran todo? ¿Si supieran que su hija vive de desnudarse para millones de extraños? ¿Que el hombre que estaba conmigo ese día no era un actor de Hollywood, sino una estrella del porno?
¿Aún me verían con los mismos ojos?
Y por primera vez en mucho tiempo, me sentí sucia. No por mi cuerpo. Sino por lo que me obligaban a hacer con él. Por haber normalizado lo que me rompía en mil pedazos.
Y Chris... Chris era lo más limpio que tenía en un mundo tan lleno de lodo.