126

1K 84 27
                                        


—¿Qué? No estás hablando en serio... —dijo con la voz entrecortada, las lágrimas asomando en sus ojos cristalinos.

—Estoy hablando más en serio que nunca.
Estoy cansada de todo, Christopher. Cansada de esperarte. Cansada de justificarte. Cansada de vivir con miedo.

Él dio un paso hacia mí, desesperado.

—No... No puedes dejarme. Por favor, no otra vez. No podría sobrevivir sin ti, sin los niños. No podría, Kylie...

—Debiste pensarlo antes. Antes de tocar esa mierda, antes de mentirme a la cara, antes de hacerme cargar con tu oscuridad. Simplemente... no valoraste nada.

—Perdóname, por favor... —dijo cayendo de rodillas frente a mí.

Sus manos temblaban mientras trataba de alcanzar las mías.

—Vamos a tener otro bebé... por favor no me dejes ahora...

Mi cuerpo se quebró por dentro, pero me mantuve firme.

—Justamente por eso, Chris. Por el bien de este bebé. Por el bien de Liam y Kiara... Debo irme.

Él lloró como nunca lo había visto llorar.
Con un dolor crudo, desgarrador, animal.

—¿Por qué lo haces? —pregunté con voz apenas audible—. ¿Por qué lo arruinaste todo?

—Mi cabeza me juega sucio... —dijo, apretando los dientes, golpeándose suavemente la sien—. Tú no tienes la menor idea de todo lo que cargo. Todo lo que me grita esta maldita mente cada maldito día...

—Sí, Christopher. Pero para eso estoy yo. Para eso se habla. Para eso se pide ayuda.

—Lo siento... aún estoy muy drogado... —susurró hundido, perdido, destrozado.

No había remedio.

No esta vez.

Caminó al clóset con pasos torpes y minutos después salió vestido.

—No los merezco... —dijo, mirándome con los ojos rotos—. Soy una completa mierda. No te merezco, ni a ti, ni a los niños, ni a ese bebé...

Y sin más, estrelló la puerta al salir.

Kylie

Esa noche fue eterna.

Guardaba las cosas de mis hijos entre sollozos, en silencio.

Las maletas abiertas, la ropa doblada a medias, los recuerdos cayendo como cuchillas sobre mi alma.

¿Cómo llegamos a esto?

Yo solo quería una familia.
Una vida simple. Una historia sin finales trágicos.

Pero esto... esto era el infierno.

Miré las fotos en la pared: nuestras vacaciones, nuestra boda, el nacimiento de Liam.

Cada imagen parecía gritarme que nunca fuimos tan felices como creí.

Eran las 3:00 a.m.

No había dormido ni un segundo.
Mi cuerpo estaba exhausto, pero mi corazón no me dejaba cerrar los ojos.

Y Chris... no había vuelto.

Por primera vez en mi vida, sentí que no había vuelta atrás.

Y aunque me dolía hasta el alma, era la realidad.
Esto se había acabado.

[.....]

7:00 a.m.

Me levanté como pude, con los ojos hinchados y el cuerpo hecho polvo.

Me metí bajo la ducha para quitarme el llanto seco que tenía pegado en la piel.
Bajé a la cocina para hacer el desayuno de los niños.

Silencio.
La casa era un cementerio.

Chris no estaba.

Mi celular vibró.

Stassie.

"Kylie, revisa la página de TMZ..."

Fruncí el ceño.
Abrí el link con manos temblorosas.

"Última hora: La ex-estrella del porno Chris Evans, mejor conocido como 'el hombre polla', fue arrestado esta madrugada en un conocido bar de Nueva York por intento de homicidio. La víctima, Matthew Colin, de 50 años, se encuentra en estado crítico."

Todo el aire salió de mis pulmones

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Todo el aire salió de mis pulmones.
Sentí que el mundo se derrumbaba frente a mí.

—No... no, no, no...

La pantalla del teléfono cayó al suelo.

El corazón me palpitaba tan fuerte que creí que iba a desmayarme.

Y de pronto...

Sentí un calor húmedo entre mis piernas.

Miré hacia abajo...

Sangre.

Mucha.

Una mancha roja se expandía por mis pantalones como si la vida misma se me estuviera escapando.

—No... no... no, por favor...

Me desvanecí en el suelo, con las manos sobre mi vientre.

El grito que solté no tenía palabras.
Era puro dolor, puro miedo, pura desesperación.

Todo se volvía negro.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora