133

1K 84 18
                                        

Cerré la puerta con seguro.

El clic metálico sonó como el eco de una nueva oportunidad.
Un espacio sagrado.
Un momento que marcaría el antes y el después.

Nos sentamos en la cama, uno frente al otro.

Silencio.

Respiración contenida.

El cuarto parecía flotar entre los latidos de nuestros pechos.

Chris bajó la mirada.
Respiró profundo.
Y habló con el alma.

—Primero... quiero pedirte perdón —dijo con voz temblorosa, levantando lentamente sus ojos hacia mí—. Perdón por fallarte, por romper todo lo que juré proteger..

Yo no dije nada.
Solo me incliné hacia él y lo abracé con fuerza.
Con todo mi cuerpo. Con todo mi corazón.

—Te fallé, Kylie... traicioné tu confianza, traicioné nuestro amor

Me separé suavemente, mis manos temblaban, y sin pensarlo deposité un pequeño beso en sus labios.

Uno de esos que no curan, pero que hacen más llevadera la herida.

—No te merezco... —continuó con la voz quebrada—. Soy una mierda. Rompí mis promesas. Me drogué cuando juré no volver a hacerlo. Te oculté cosas, cuando tú siempre has sido transparente, honesta, buena... tú me diste todo. Y yo... solo destruí

Mis lágrimas comenzaron a caer.
Una a una. Sin fuerza, pero sin freno.

—¿Y sabes? Jamás me voy a perdonar haber estado ausente... en uno de los momentos más importantes de nuestras vidas. Te dejé sola, Kylie... sola durante el embarazo... sola en el parto. Te dejé sola cuando más me necesitabas.

Posé mi mano sobre su mejilla.
Le regalé una sonrisa rota.

Porque dolía. Claro que dolía.

Pero el pasado no se podía deshacer.
Solo reconstruir.

—Lo importante... es que ahora estás aquí. Y lo estarás siempre..

Él negó suavemente con la cabeza.
Las lágrimas comenzaban a correrle también.

—Tú no mereces esto, Kylie. Tú eres lo mejor del mundo. No mereces que te falle nunca. Pero... no estaba en mí. Ya no era yo. Estaba hundido. Enterrado en mi propia oscuridad.

Le limpié las lágrimas con la yema de mis dedos. Besé su mejilla.

—Desde que perdimos a nuestro bebé... caí.
No sabes lo que fue eso para mí. Fue como si mi alma se hubiera roto en mil pedazos y jamás hubiera logrado volver a encontrarme. Caí en la marihuana, en la apatía. Empecé a creer que era un mal padre... que no era suficiente para mis hijos..

Tomé su mano. La apreté con fuerza. Quería que supiera que no estaba solo.

—Ellos merecen un papá fuerte, presente, feliz...
Y yo... estaba vacío. Volví al porno. No con personas. Solo fotos anónimas. Intentaba sentir algo.
No sabes lo que es no reconocerte ni en el espejo, Kylie.

Le pasé un pañuelo.

Sus manos temblaban tanto que apenas podía sostenerlo.

—Amo a mis hijos. Los amo. Me dan vida.
Pero mi mente no me deja. Me dice que no soy suficiente. Que nunca lo seré. Intentaba poner una sonrisa para ti, para Kiara, para Liam.
Pero dentro de mí... había un niño gritando por ayuda.

Mi corazón se desgarró.

—He pensado en quitarme la vida más veces de las que puedo contar —confesó con la mirada vacía—. Pero... no lo hago por ustedes. Porque no quiero que sufran. No quiero que me recuerden así.
Pero me duele vivir con esto. Me duele respirar..

Me lancé a sus brazos sin pensarlo.

Lo abracé como si quisiera meterlo dentro de mí, para protegerlo de todo.

—No digas eso... —susurré entre lágrimas—. Por favor, no digas eso nunca más...

—Solo quiero ser ese hombre que ustedes merecen.
Un buen papá. Un buen esposo. Pero mis recuerdos me persiguen, Kylie. No puedo escapar de ellos.

Lo abracé con más fuerza.
No quería que se soltara.
No ahora. No nunca.

—Mi pasado... es horrible —dijo en un hilo de voz—. No tienes idea... No tienes idea de lo que me hicieron. De lo que fui obligado a vivir.

Me separé un poco, lo suficiente para mirar sus ojos.
Eran los ojos de un hombre herido... pidiendo auxilio sin saber cómo.

—Quiero ayudarte. Quiero que estés bien, Christopher. Te amo. Y me importa cada parte de ti, incluso las que duelen. Sobre todo las que duelen.

Sus manos seguían temblando.
Yo las tomé y las cubrí con las mías.

—Soy tu mejor amiga. Soy tu esposa.
Soy la madre de tus hijos. Soy tu casa, Chris. Soy tu lugar seguro.

—No es que no confíe en ti —dijo quebrado—. Es que me da vergüenza. Me da rabia. Me duele el alma solo de recordar. Es algo que quiero arrancar de mí.
Quiero quemarlo. Quiero... desaparecerlo.

—Y yo quiero ayudarte a hacerlo. Quiero abrazarte tan fuerte que ese recuerdo se haga más pequeño.
Quiero que lo llores conmigo. Y que lo sanemos juntos.

Lo miré fijamente. Limpié cada lágrima que bajaba por su rostro.

—No estás solo. Nunca más. Aquí estoy. Para sostenerte cuando no puedas. Para escucharte cuando nadie más lo haga. Para amar hasta tus pedazos rotos.

Chris me miró.

Y por primera vez, en mucho tiempo...
Pareció respirar.

—Soy tu lugar seguro, Christopher. No quiero verte sufrir nunca más. Déjame ayudarte a cargar ese peso. Por ti. Por mí. Por nuestros hijos.
Y por el hombre que aún puedes ser.

Pornstar LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora