Han pasado dos días desde el infierno.
Dos días desde que perdí algo que no podré recuperar jamás: mi dignidad.
Afuera, el mundo seguía girando como si nada hubiera pasado.
Dentro de mí, el tiempo se había detenido.
El dolor me había paralizado.
Fue el día más humillante, desgarrador y oscuro de mi vida.
Y nadie lo sabía.
Mi madre tocó suavemente la puerta.
—¿Te encuentras bien, mi amor?
Me acomodé en la cama, aún con el cuerpo temblando. El colchón mojado de lágrimas.
La voz no me salía, pero logré decir:
—Sí, mamá. Solo me duele la cabeza...
—¿Quieres que te prepare un té?
—No, mami. Gracias...
—Hoy le pondrán la primera inyección a tu padre, ¿quieres venir?
Mi corazón se apretó.
Él estaba vivo gracias a lo que yo había hecho.
Pero... ¿a qué costo?
—No, mamá. Me quedaré aquí...
—Bueno, cuídate, mi cielo. Te amo.
—Yo también.
La puerta se cerró. Escuché sus pasos alejarse.
Y entonces, me rompí en mil pedazos.
Puse "Perfectly Wrong" de Shawn Mendes y dejé que la música se fundiera con mi llanto.
Me sentía sucia. Vacía. Como si ya no fuera yo.
Había entrado a ese mundo por desesperación, por amor, por necesidad...
Pero el precio era mi alma.
[......]
Cada semana los actores deben hacerse análisis para descartar infecciones.
Era parte del "protocolo", la "seguridad", lo que supuestamente "nos protegía".
Mentira.
No existe protección emocional en un sistema que te explota.
Salí del consultorio aún sintiéndome enferma, pero no del cuerpo.
Era el alma la que dolía.
—Kylie, te necesitan en la oficina de Jay —dijo una recepcionista al pasar.
Asentí con una sonrisa falsa.
Me puse una bata sobre el cuerpo, como si eso pudiera protegerme del frío invisible que sentía siempre.
Caminé por el pasillo y crucé uno de los sets.
Me detuve. No pude evitar mirar.
Un hombre penetraba violentamente a una actriz que fingía placer.
Luces, cámaras, gemidos forzados.
Fue como ver una repetición de lo que me hicieron.
El temblor en mis manos volvió. Las náuseas también.
"Falta poco para tu turno", susurró una voz en mi mente.
Me obligué a seguir caminando.
Toqué la puerta.
Una voz masculina respondió desde dentro:
—Adelante.
Entré y fingí una sonrisa.
Siempre fingiendo.
—Hola...
—La famosa Kylie Jenner —dijo el hombre, Jay, alzando las cejas como si yo fuera un trofeo.
¿Famosa? Ni siquiera había grabado un video oficial.
Pero ya me sentían suya.
—Sí... esa soy —dije con voz apagada, sentándome frente a él.
Abrió una carpeta.
En cuanto vi el contenido, sentí un nudo en el estómago.
Eran mis fotos desnuda.
Las que me habían tomado al principio.
Las que supuestamente eran "artísticas".
Ahora eran archivos en un expediente que alguien podía revisar como si fuera un menú.
—Buena presentación —murmuró sin despegar la vista de las imágenes—. Eres perfecta..
—¿Perfecta para qué? —pregunté con tensión en la voz.
—Nos mudamos a la sede de PornHub en Nueva York. Y necesito llevarme seis nuevos talentos. Tú ya estás elegida..
Abrí los ojos como platos.
—¿Qué? ¿Tengo que ir yo?
—Ya estás dentro. Aprovecharemos que tu primer video será grabado allá..
—Pero no puedo dejar a mis padres... mi papá apenas va saliendo del hospital..
—Lo siento. Firmaste un contrato. No hay marcha atrás..
—Por favor... —susurré. Pero ya no servía de nada.
—Te llegará un correo con toda la información. Vuelo, hospedaje, instrucciones..
La decisión ya estaba tomada. Por ellos. No por mí.
Me levanté. Di media vuelta.
Pero antes de abrir la puerta, su voz me detuvo:
—Ey... Eres la chica más hermosa que ha pisado PornHub.
No respondí. Fingí una sonrisa rota... y salí.
Una vez fuera, busqué el primer baño.
Me encerré.
Y lloré.
Lloré como nunca. Como si llorar pudiera limpiar lo que me estaban haciendo.
Ya no quería esto. No quería esta vida.
Pero ya era parte del sistema.
[.....]
Por suerte, mi padre estaba fuera de peligro.
Después de semanas de sufrimiento, al fin volvería a casa.
Pero yo... yo ya tenía fecha de partida.
Me iría a Nueva York. Lejos de ellos. Lejos de mí.
¿Cómo les diría que me iba?
¿Qué mentira inventaría esta vez?
Mis padres no debían saber la verdad.
Jamás.
Porque si la sabían...
sería el fin de todo.
Sería su mayor decepción.
Y el día que ellos me miraran con vergüenza en los ojos...
yo no podría soportarlo.
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Pornstar Love
Fiksi PenggemarDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
