Chris me tomó de la mano con fuerza y me sacó del salón.
El sol comenzaba a ocultarse, pero yo no veía nada.
Solo sombras. Sombra de su madre. De London. De sus silencios.
Caminamos hasta la parte trasera del lugar.
Me soltó la mano con brusquedad. Su mirada, fulminante. Su mandíbula, apretada.
—¿Qué demonios te sucede? —soltó entre dientes.
Lo miré, incrédula.
¿En serio él me preguntaba a mí qué me sucedía?
—¿Qué me sucede? —repetí, con una risa amarga—. Me sucede que odio a tu madre y a esa zorra que vino con ella. Eso me pasa.
Chris me miró como si yo fuera un espectáculo de locura.
—WTF, Kylie...
—Y desde ahora te lo aviso —dije sin titubear—: no voy a permitir que tu madre se acerque a nuestra hija. Me odia. Me desprecia. ¿Qué crees que va a sentir por nuestra hija, si es sangre mía?
Chris pasó sus manos por el rostro, desesperado.
—Necesitas tranquilizarte... Estás exagerando. Estás loca..
Sentí el corazón desgarrarse en mil pedazos.
—¿Loca? ¿Por protegerme? ¿Por proteger a nuestra hija? ¿Por no querer que London vuelva a rozarte con un dedo?
—No tienes idea de lo que estás diciendo...
—¡Oh, claro que sí! —estallé—. Estoy diciendo que no quiero que tengas cerca a ninguna mujer con la que te hayas acostado, ni dentro ni fuera de cámaras. No quiero compartir tu presente con tu pasado. No quiero compartirte. Punto.
Chris río... pero no con gracia. Con burla.
—No puedo creer lo que estás diciendo...
—¿Qué no puedes creer, Chris? ¿Que quiera respeto? ¿Que quiera sentirme segura con el padre de mi hija? ¿Que no quiera que la mujer con la que te besaste delante de mí vuelva a acercarse?
Él negó, como si yo fuera una niña caprichosa.
—Es una amiga, Kylie. ¡Una puta amiga de mi madre de años! No puedo simplemente desaparecerla.
—¿Lo haces tú... o lo hago yo?
Chris me miró con una mezcla de risa y rabia.
—¡Nadie va a hacer nada! Solo ignórala.
—¿Ignorarla? —Mi voz se quebró—. ¿Cómo demonios voy a ignorarla cuando la primera vez que la vi te estaba besando los labios y tocándote como si le pertenecieras?
Mi corazón se aceleraba, las lágrimas comenzaban a subir por mi garganta.
Y entonces los recuerdos llegaron, como puñales.
—¿Saldrás a cenar conmigo? —me dijo Chris, arqueando una ceja mientras salíamos de una entrevista.
—Tal vez —respondí juguetona.
Entonces apareció ella. Cabello castaño, cuerpo de revista, ojos verdes.
—¡OMG Chris! —gritó London, corriendo a abrazarlo.
Y después... lo besó.
Chris la correspondió. Como si yo no existiera.
—Ella es Kylie Jenner —me presentó, torpemente.
—Ah, la que me quitó el puesto... —dijo London con una sonrisa venenosa—. Es broma, linda. Hola, un gusto.
Y antes de alejarse... le agarró el paquete.
Volví al presente con el corazón incendiado.
—La odio. La odio, Chris. No puedo fingir lo contrario.
Chris se acercó y puso sus manos en mis hombros.
—Amor... estás embarazada, las hormonas te están volviendo más intensa...
Lo empujé con fuerza.
—¡Cállate! —grité entre lágrimas.
El me miró con preocupación, pero también con fastidio.
—No llores, Kylie. No tienes por qué llorar así...
—¡Claro que sí tengo! —grité, dejando salir todo lo que me estaba asfixiando—. ¡Porque me siento insegura! ¡Porque me siento sola! ¡Porque me esfuerzo por tener esta familia y tú no haces nada para protegerla de tu pasado! ¡Porque no quiero compartirte! ¡Porque quiero ser suficiente, maldita sea!
Chris se quedó en silencio.
—Y si no eres capaz de poner límites con tu madre... si no puedes mirar a esa mujer y decirle que ya no formas parte de su historia... entonces quizás esta familia no te importe tanto como dices..
Chris cerró los ojos. Exhaló. Su voz se quebró.
—Kylie... no quiero pelear. Es un día especial. Por favor.
—¿Especial para quién? ¿Para ti, que abrazas a tu ex mientras tu novia embarazada te mira desde la esquina sintiéndose miserable?
Chris bajó la mirada. No dijo nada.
Y esa fue su respuesta.
—Mira, Christopher... —le dije, con la voz ahogada en furia—. Métete a tu mamá... y a London... por el culo.
Y sin mirarlo una vez más, me di la vuelta, limpié mis lágrimas y regresé al salón.
Me senté junto a Stassie, con una sonrisa falsa en los labios y el corazón hecho pedazos.
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Pornstar Love
Fiksi PenggemarDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
