Stassie y yo nos miramos.
Sus ojos estaban cargados de sorpresa, los míos... de confusión.
—Lo de "edecán" es solo una manera de disfrazarlo —dijo Olivia, con una sonrisa que se sentía como veneno—.Es simple, Kylie. Solo es sexo frente a una cámara. Todo profesional, todo limpio... Y en un abrir y cerrar de ojos, puedes hacerte millonaria..
Volteé a ver nuevamente a Stassie.
Su expresión era de incredulidad. De miedo.
Pero dentro de mí... algo tembló. Algo se activó.
—¿Cuánto pagan? —pregunté, rompiendo el silencio, esta vez mirando a Matt directamente.
Él no dudó un segundo.
—Contrato por cinco millones de dólares. Depende de cuántos años firmes, claro. Y por cada video... medio millón..
Medio millón. Por un solo video.
—Kylie, vámonos —dijo Stassie de inmediato, jalándome suavemente del brazo.
Yo no me moví. Solo respondí en voz baja:
—Les aviso cualquier cosa..
Y salí con ella.
Mi corazón latía tan fuerte que sentía el pecho vibrar con cada paso.
El dinero. El tiempo. La enfermedad.
Todo se arremolinaba en mi mente como un torbellino incontrolable.
Nos sentamos en una banca del parque.
El aire estaba fresco, pero a mí me ardía la piel.
La cabeza. El alma.
—¿Qué tan malo puede ser? —pregunté, tratando de parecer tranquila, pero la voz me temblaba.
—Ni lo pienses. Es horrible, Kylie —contestó Stassie, casi suplicando.
La miré con los ojos llenos de lágrimas.
—Necesito ese dinero, Stassie... No es por mí. Es por mi papá. No quiero verlo morir. No quiero ver a mi mamá perder la casa. No puedo con esto. No puedo verlos caer y quedarme de brazos cruzados..
—Kylie... ese no es el camino —insistió ella, con los ojos vidriosos—. Hay otras formas.
—¿Cuáles? ¿Qué otra salida me queda? Es una oportunidad. Horrible, sí... pero es una oportunidad.
Ellos no lo sabrán. Nunca tienen por qué saberlo.
Stassie negó con la cabeza. Me abrazó.
Su calor me sostuvo. Pero no pudo cambiar lo que ya se había instalado dentro de mí.
Esa decisión silenciosa. Esa que duele antes incluso de tomarla.
[.....]
Esa noche, al llegar a casa, encontré a mi madre dormida en el sofá.
Tenía el rostro cansado. Ojeras marcadas. El alma desgastada.
Me acerqué, acaricié su frente y besé su mejilla.
—Todo este martirio terminará pronto —le susurré, casi en una promesa.
Sonreí por fuera. Por dentro, era una tormenta.
Todo lo hacía por ellos.
Por mi padre que se apagaba en una cama de hospital.
Y por mi madre, que se negaba a rendirse.
[......]
Al día siguiente fui al hospital.
Mi padre dormía. Estaba más delgado, más pálido.
Le tomé la mano con suavidad y me incliné para besar su mejilla.
—Haría cualquier cosa por ti, papá. Te amo.
Todo va a estar bien. Lo prometo.
Fingí una sonrisa, acaricié su cabeza... y salí de la habitación con el corazón hecho trizas.
Estaba decidida.
Caminé hacia las oficinas con pasos firmes pero alma temblorosa.
Al llegar, Matt y Olivia ya me esperaban.
—¿Aceptaste? —preguntó Olivia con su típica sonrisa de negocios.
—Necesito el dinero —respondí.
Firme. Pero dolida.
—Bien... —asintió Matt.
—Quiero el contrato que dure lo menos posible —añadí.
Matt buscó entre unos papeles y me pasó una carpeta gruesa.
—El más corto es de dos años. Llévatelo, léelo. Mañana lo firmamos con los abogados..
—Gracias... —murmuré antes de salir.
Tenía los dedos helados. El corazón palpitando.
Las piernas pesadas.
¿Estaba haciendo lo correcto?
Por dentro, sabía que no.
Pero... la vida de mi padre pendía de un hilo.
Y ese hilo estaba hecho de dólares.
Esa noche, mi madre me recibió mientras cenaba una lata de frijoles.
—¿Fuiste a ver a tu papá? —preguntó.
—Sí, mamá —dije sentándome frente a ella, tratando de parecer tranquila.
—¿Y cómo está?
—Estaba dormido... pero tranquilo.
—Qué bueno, mi amor. Mañana tengo que ir temprano al hospital, hay que hablar con los médicos..
—Mamá... conseguí otro trabajo.
—¿Otro? Pero hija, la universidad...
—No importa. Voy a continuar en línea. Tú deberías dejar uno de tus trabajos. Ya no tienes que cargar con todo. Yo puedo hacerlo..
Ella me miró con ojos llenos de ternura... y de dolor.
No dijo nada. Me acarició la mano y siguió comiendo.
Esa noche subí a mi habitación.
Me encerré.
Me senté en el colchón y abrí el contrato.
Eran demasiadas hojas. Demasiadas cláusulas. Demasiadas letras que pesaban como piedras.
Cada línea que leía me hundía más.
El silencio se llenó con el sonido de mis lágrimas.
Mis manos temblaban. Mi garganta se cerraba.
Sabía que una vez que firmara, no habría vuelta atrás.
Sabía que iba a entregarme, a exponerme, a perder una parte de mí.
Pero también sabía que lo hacía por amor.
Por desesperación.
Por ese lazo que me une a mi familia más allá del dolor.
No era una elección.
Era una sentencia.
Y estaba lista para cumplirla.
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Pornstar Love
Fiksi PenggemarDos estrellas del porno que se encontraron entre la ruina y el deseo. Una historia de dos cuerpos usados por otros... ...que aprendieron a amarse en medio del ruido, el dolor, la fama y la oscuridad. 25-10-21. BY: ITZEL LUGO.
