CHRISTIAN
No debí ir ayer a su cuarto, no debí cometer ese error y ahora tengo un recuerdo más incapaz de borrar. Por primera vez sentí que ambos teníamos una conexión profunda, como si nuestros seres se sincronizaran de una manera inexplicable y perfecta.
Ese pensamiento me abruma, me hace cuestionarme ¿Cómo pasé de torturarle a desearle? ¿De importarme una mierda a estar obsesionado? ¿De odiar a todo el mundo a rendirme ante sus pies?.
No sé que es lo que me está pasando, no quiero que las cosas vuelvan a hace unos años, no quiero sentir que vuelvo a amar la calidez, porque eso es de débiles y ya pasé esa etapa. Mario en este momento representa un peligro, lo supe desde el momento en que lo conocí, en aquella fiesta privada, era obvio que no pertenecía a ese mundo de chicos ricos, de hecho él era una excepción. No solo por su status social, también por su físico, su piel tan pálida y clara, su cabello de un color dorado como sus ojos, esos extraños ojos que brillaban en pura inocencia.
Desde el primer momento quise quebrarlo, romper en pedazos absolutamente todo, aislarlo, apartarlo de todos y que sea yo el único que vea esos ojos.
Así de enfermo me sentí, tan enfermo como nunca antes, bueno, después de matar a Matt ya nada me emocionaba, hasta que tuve otra obsesión. Ahora esa obsesión me hace cuestionarme varias cosas y gran parte de ellas terminan en el mismo punto: ¿Es solo una obsesión, costumbre o un sentimiento real?.
Cualquiera que sea la respuesta, ésta debe justificar la razón de que me encuentre aquí, frente al edificio de sus padres, apunto de asistir a una fiesta a la que no fui invitado en concreto, pero que al él estar se convierte en un punto de interés.
Apago el último cigarro que me queda, me he fundido todo un paquete. Trato de no drogarme por hoy, así que sustituyo el deseo de meterme droga por el deseo de fumar algo menos dañino. Aplasto la colilla con mis botas, suelto un pequeño suspiro y camino en dirección a la entrada.
La calle está desértica, un típico día laboral, a esta hora la gente ya está cansada y solo busca descansar, aunque con el ruido que sale de esa fiesta sea imposible. Vuelvo a soltar un suspiro al pisar la acerra. Mi mente insiste en que me detenga, que me vaya a casa, me drogue y me quede ahí, solo o acompañado por una persona a la que solo quiera coger. Pero ese es uno de los problemas, en los últimos meses solo me divierto con él, incluso sin utilizar la violencia se siente bien.
«¿Recuerdas la última vez que te sentiste así?...» me pregunta la voz en mi cabeza. «Te pusiste tan estúpido que parecías un animal doméstico... Uno al que desecharon después de usarlo y casi matarlo»
Sacudo mi cabeza tratando de apartar esas idea, pero regresan.
«Charlotte está muerta por tu culpa, por tu estúpido amor, porque no entendiste que debías estar solo...» me ataca. « ¿Crees que ese chico es de fiar? ¿Crees que alguien puede pasar de odiarte a sentir algo por ti?... Te está mintiendo, quiere algo de tí, tal vez traicionarte y hacerte revivir todas tus pesadillas »
Esa voz se intensifica acelerando mi corazón. Aprieto los puños tratando de calmarme, alzo la mirada viendo a algunas personas en el balcón bebiendo y fumando entre risas.
«Ese no es tu lugar, son personas normales... Tú ya no eres normal, no puedes serlo» me insiste.
— ¡Mierda!.…— me volteo furioso y camino hacia donde dejé aparcado mi auto.
Tuve que estacionarlo a una distancia prudente, ya que nunca estoy seguro de si me están siguiendo o no. La paranoia es algo con lo que no dejo de lidiar diariamente.
ESTÁS LEYENDO
BÁILAME (+18)
Romance- Es lo que llevas deseando...- besa mi nuca e introduce dos dedos a mi interior. Gimo de inmediato contra la puerta, mis piernas tiemblan y siento que si no sostiene mi cintura acabaré desplomándome en el piso. Me embiste con sus dedos provocándome...
