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La noche era oscura y silenciosa, salvo por el susurro del viento que se filtraba entre los árboles del bosque. Un grupo de ANBU de Konoha y Shinobi de Élite de Sunagakure avanzaba en formación cerrada. La misión era recuperar información crítica de una base enemiga. En la línea frontal, Kakashi Hatake, conocido entre los ANBU como "El Lobo de ANBU", lideraba al equipo con su típica calma calculadora. A su lado, caminaba una figura alta y encapuchada, su rostro cubierto por una tela oscura que ocultaba sus rasgos y su identidad, dejando visible solo el brillo de unos ojos atentos. Su voz, profundamente modulada, resonaba con un aire autoritario.
—Mantendremos esta ruta —indicó el peliplateado con un tono despreocupado mientras revisaba el mapa.
—Esa ruta nos llevará directamente a una emboscada. Deberíamos desviarnos al oeste —respondió la figura con voz grave y controlada, dejando claro que estaba acostumbrado a dar órdenes y ser escuchado que a recibirlas.
Kakashi alzó la mirada, sus ojos medio cerrados en una expresión que mezclaba aburrimiento y escepticismo detrás de su máscara de lobo.—Esto no es un debate. Seguiremos mi plan.
—Es evidente que tu ego pesa más que tu lógica —replicó la figura, cruzándose de brazos bajo la tela que cubría su capucha.
El resto del grupo intercambió miradas incómodas. La tensión entre el ninja élite de Konoha y el shinobi encapuchado de Suna era palpable desde el inicio de la misión. A ninguno parecía agradarle el otro.
La tensión entre ambos era un conflicto que ninguno de los dos intentaba ocultar. Los dos habían liderado sus respectivos equipos durante años, ganando reputación como estrategas excepcionales y combatientes implacables. Pero eso solo intensificaba el conflicto: dos líderes en una misión, cada uno convencido de que su camino era el correcto.
—No entiendo cómo alguien como tú puede liderar a los ANBU de Konoha —dijo con desdén mientras ajustaba la capucha que cubría su rostro.
Kakashi, caminando unos pasos por delante, no se molestó en mirarlo mientras respondía.
—Bueno, no esperaba que alguien de Suna entendiera cómo funcionan las cosas en Konoha.
El shinobi encapuchado se detuvo en seco, forzando a Kakashi a girarse.—¿Y eso qué significa?
—Significa que quizás deberías enfocarte en tus propias debilidades antes de cuestionar mis decisiones. Después de todo, estamos aquí porque tus informes de inteligencia no fueron lo suficientemente precisos, ¿no?
El shinobi de Suna apretó los puños, y aunque su rostro estaba oculto, su lenguaje corporal reflejaba un claro desprecio.
—Mis informes eran correctos. Eres tú quien decidió ignorarlos.
Kakashi inclinó ligeramente la cabeza, su máscara de lobo reflejando un toque de burla.
—Oh, claro, porque tomar un desvío de medio día por el desierto era la mejor opción.