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La luna brillaba con una intensidad casi burlona aquella noche sobre Konoha, iluminando las calles tranquilas mientras Shikamaru se encontraba en su despacho, como siempre, atrapado en los interminables problemas de su rol como consejero del Hokage. Sin embargo, esa noche era especial. No por su cumpleaños —un evento que siempre había considerado demasiado trivial—, sino por la invitación de [T/N] a pasar la noche con él.
—Tú y yo, mañana por la noche, sin interrupciones, ¿te parece? —le había dicho a [T/N] con su tono perezoso pero directo, el cual ya había aprendido a reconocer como señal de algo importante.
—¿Y qué pasa mañana?—preguntó ella, levantando una ceja, intrigada por la propuesta.
—Es mi cumpleaños... —respondió él, sin dejar de observar el cielo desde su ventana, como si no estuviera dando un detalle significativo.
[T/N] sonrió suavemente, sin necesidad de más explicaciones. Nadie más sabía de ellos, ni de su relación secreta, ni de la atracción que había crecido entre ambos en los últimos meses. Querían mantenerlo en privado, sin que nadie se metiera en lo que sentían el uno por el otro. Y esa noche, ambos estarían juntos, en su pequeño rincón de Konoha, sin tener que esconderse.
La conversación había sido breve pero cargada de una insinuación clara. Así que, cuando ella aceptó su invitación, no hubo necesidad de más palabras. Ambos sabían lo que se esperaba de esa noche.
A la mañana siguiente, Shikamaru se despertó temprano, con la mente aún nublada por los asuntos que debía resolver. No podía faltar a sus deberes como consejero del Hokage, aunque no era lo que más deseaba en ese momento. Miró a [T/N], que estaba completamente dormida, la luz del sol acariciando suavemente su rostro.
Sonrió de manera melancólica mientras la observaba. Sin hacer ruido, se levantó de la cama, se vistió rápidamente y salió de su casa para cumplir con sus responsabilidades.
Lo que no sabía era que, en su ausencia, sus amigos decidieron hacerle una visita sorpresa de cumpleaños. Choji, Ino, Naruto y Hinata, con toda la mejor intención del mundo, pensaron que sorprenderían a Shikamaru antes de que él pudiera regresar. No tenían idea de lo que se encontrarían horas después.
La puerta de Shikamaru estaba entreabierta cuando llegaron, como si estuviera invitándolos a entrar. Con risas y empujones juguetones, avanzaron sin dudar, esperando encontrar al hombre tranquilo en su casa, tal vez disfrutando de una mañana de descanso. Pero lo que encontraron los dejó boquiabiertos.
[T/N] estaba en la cama de Shikamaru, completamente desnuda, envuelta únicamente en las sábanas. Su cabello, enredado y alborotado, caía por su espalda, mientras ella seguía profundamente dormida, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
La luz que entraba por la ventana resaltaba la belleza serena de su rostro, pero en cuanto los ojos de los amigos de Shikamaru se posaron sobre ella, todo cambió.
Ino fue la primera en reaccionar, abriendo los ojos como platos y tapándose la boca para ahogar un grito. —¡¿QUÉ DEMONIOS?! —exclamó, dando un paso atrás, su rostro completamente rojo.
Naruto, como siempre, no pudo contener su risa nerviosa, su boca se curvó en una sonrisa traviesa.—¡Wow! ¡Nunca pensé que... iba a ver esto!—comentó, casi entre carcajadas, sin poder dejar de mirar a [T/N], que seguía sin entender qué estaba pasando.
[T/N] se despertó sobresaltada al oír las voces, abriendo los ojos de golpe, y al ver a sus amigos allí, su rostro se tornó tan rojo que parecía que iba a estallar.
Sus ojos se agrandaron, sus manos volaron a cubrir su pecho, y se encogió en las sábanas, intentando ocultarse lo más posible.—¡Ah! ¡No... no es lo que parece!—balbuceó, su voz temblorosa, mientras su corazón latía con fuerza. Estaba completamente paralizada, sin saber cómo reaccionar.
Choji, incapaz de ocultar su sorpresa y confusión, soltó una risa nerviosa.—Vaya... esto es un poco... inesperado, ¿no?—dijo, con una mano rascándose la cabeza mientras su mirada se movía de un lado a otro entre [T/N] y la cama de Shikamaru.
Hinata, que siempre había sido la más tímida del grupo, se sonrojó profundamente, incapaz de mirar directamente a [T/N].—¡Yo... no sabía que...!—susurró, balbuceando sin saber qué decir.
Y en medio de todo esto, Shikamaru finalmente regresaba a su casa, desprevenido, absorto en sus pensamientos sobre los problemas que había resuelto. Cuando abrió la puerta y vio la escena frente a él, no pudo evitar detenerse en seco, mirando a sus amigos, luego a [T/N], y luego a sus amigos de nuevo. La situación le golpeó como un rayo. Se frotó la frente con una mano, cerrando los ojos brevemente, intentando procesar lo que acababa de suceder.
—¡¿Qué demonios están haciendo aquí?!—preguntó, sin poder ocultar la frustración y la incredulidad en su voz.
[T/N] se levantó rápidamente, sin saber cómo esconder su vergüenza. Las sabanas caían de su cuerpo mientras intentaba, torpemente, cubrirse.—¡Esto no es lo que parece! ¡No me miren!—gritó, su rostro completamente rojo, mientras su corazón latía desbocado. Se movió para cubrirse mejor, pero las sábanas no ayudaban mucho.
Ino se cubrió los ojos, pero no pudo evitar mirar a través de los huecos entre sus dedos.—¡Espera, espera! ¡¿Esto es lo que has estado haciendo a escondidas?!—se volvió hacia Shikamaru, y su tono era una mezcla de asombro y diversión.
Naruto, sin poder contenerse, soltó una risa burlona, señalando a Shikamaru. —¡Eso es lo que pasa cuando intentas esconder cosas, amigo! ¡Te descubren!—exclamó, sin ningún tipo de vergüenza, disfrutando de la incomodidad del momento.
Shikamaru suspiró y, con la palma de su mano, frotó su cara. —Está bien... sí, lo admito. [T/N] y yo... llevamos meses viéndonos. Lo mantuvimos en secreto porque no queríamos que nadie se entrometiera, ¿está bien?—dijo, con una voz cansada y resignada, mientras miraba a [T/N], que seguía empapada en vergüenza. —¿Satisfechos?
[T/N] lo miró, aún cubierta por las sábanas, como si pudiera desaparecer en el suelo.—¡Nunca más te atrevas a invitar a tus amigos sin avisarme primero!—le gritó en tono juguetón pero avergonzado, intentando recuperar algo de compostura.
Los amigos de Shikamaru finalmente se dieron cuenta de que ya no podían hacer más que reírse de la situación. Choji, quien siempre tenía el corazón en su lugar, fue el primero en relajarse, soltando una risa nerviosa.
—Bueno, ¿qué podemos decir? Sabíamos que Shikamaru era un tipo complicado... pero no esperábamos esto.
Ino, que había dejado de taparse los ojos, sonrió traviesa.
—Sabía que algo raro pasaba entre ustedes dos. Pero esto es... un poco demasiado, ¿eh?
Naruto no dejó de reír, mientras Hinata, avergonzada, murmuraba.—Esto... no es lo que imaginaba para un cumpleaños...
Shikamaru se cruzó de brazos, mirando a sus amigos con una mezcla de desesperación y diversión.—Está bien, ya entendí, ya entendí... ¿Satisfechos con la sorpresa?—les dijo, sin poder evitar una sonrisa torcida.
Mientras sus amigos se iban, aún burlándose entre risas, Shikamaru se giró hacia [T/N], que finalmente parecía estar recobrando algo de su compostura.—Bueno, esto fue... interesante, ¿no?
[T/N] le dio un golpe suave en el brazo, aún sonrojada, pero con una sonrisa nerviosa.
—Nunca más me hagas esto, ¿está claro?—le dijo, riendo a pesar de la incomodidad.
Y así, entre risas, reproches y un ligero toque de humor, ambos decidieron que el resto del día sería para ellos, sin importar los imprevistos ni la incomodidad de ser descubiertos.
Después de todo, su relación había pasado a ser una verdad compartida, no solo entre ellos, sino también con los amigos más cercanos.