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El campo de batalla era un mar de caos y muerte. Bajo el cielo cubierto de cenizas y humo, [T/N] corría con el corazón destrozado. Su mente estaba fija en un solo pensamiento: tenía que encontrar a Neji, verlo con vida una vez más. Su pecho latía frenéticamente, y cada segundo que pasaba sin verlo se sentía como una eternidad. Todo a su alrededor era un eco de gritos y explosiones, pero nada de eso importaba. Solo él. Solo Neji.
Finalmente, en medio de las ruinas y el polvo, sus ojos lo encontraron. Ahí estaba, herido, sangrando, arrodillado en el suelo mientras la vida se le escapaba gota a gota. El pecho de [T/N] se comprimió al verlo, y sus piernas temblaron antes de que lograra arrodillarse junto a él. Las lágrimas comenzaron a caer incluso antes de que su mente pudiera aceptar lo que estaba ocurriendo.
—Neji... ¡Neji! —sollozó mientras colocaba una mano en su rostro frío, sintiendo la áspera humedad de su sangre en sus dedos—. No, por favor, no me hagas esto... ¡no me dejes!
Neji levantó la mirada, y en sus ojos se percibía una calma que rompía aún más el corazón de [T/N]. La sonrisa leve que esbozó parecía decir todo aquello que había quedado pendiente entre ellos. Con una suavidad que contrastaba con la crudeza de su alrededor, Neji alzó una mano temblorosa para tocar la mejilla de [T/N].
—Siempre he querido lo mejor para ti, —murmuró, con su voz debilitada y rota—. Desde el primer momento en que supe tus sueños, supe que te merecías mucho más de lo que este lugar podía darte. Siempre supe que tu destino estaba lejos de aquí...
[T/N] negó, con el rostro empapado en lágrimas. No podía creer lo que escuchaba, y en su corazón luchaba con la realidad de sus palabras. ¿Cómo podía pedirle que se alejara de él? Había decidido quedarse en Konoha a pesar de todo, solo por él. Por él y por todo lo que significaban el uno para el otro.
—No quiero irme a ningún lugar sin ti, —dijo entre sollozos, sus manos temblorosas presionando con fuerza las de Neji—. No puedo hacer esto sola... Neji, tú eres mi razón para quedarme. No importa dónde esté... solo quiero estar contigo.
Una lágrima se deslizó por el rostro de Neji, y [T/N] sintió su corazón desgarrarse al verlo tan vulnerable, tan humano y tan frágil. Él era todo lo que había querido, su compañero, su amor, su hogar. Neji la miraba con una devoción y un cariño que había mantenido ocultos, y con un susurro ahogado, dejó salir las palabras que siempre había guardado.
—Te amo, [T/N]. Siempre te he amado. Cada día desde que te conocí... solo quería verte feliz, verte cumplir todos esos sueños que llevabas en el corazón. No quiero que te quedes atrapada en este dolor... —su voz se rompió en un susurro—. Prométeme que seguirás adelante, que serás feliz... que no volverás aquí, a este lugar de sufrimiento y de recuerdos que no pueden sanar.
[T/N] sintió un dolor profundo en su pecho, como si alguien la estuviera rompiendo desde adentro. No quería dejarlo, no quería perderlo; él era todo lo que tenía, todo lo que había deseado. Pero el brillo apagado en sus ojos le indicaba que no había marcha atrás. Neji estaba en el límite, y lo único que ella podía hacer era verlo partir.